MANUSCRITO 512 COLONIAL BRASILEÑO Sir Richard Francis Burton.

Primeira página del Manuscrito 512.
El Manuscrito 512 o Documento 512 es un manuscrito de archivo perteneciente al periodo de Brasil Colonial (mediados del siglo XVIII) y conservado actualmente en el acervo de la Biblioteca Nacional de Río de Janeiro (división de “Manuscritos”, serie “Obras Raras”).
El documento, conformado por 10 páginas, está escrito en portugués y lleva el título de Relação histórica de uma occulta e grande povoação antiguissima sem moradores, que se descobriu no anno de 1753
(“Relación histórica de una oculta y gran Población, antiquísima, sin moradores, que se descubrió en el año de 1753″).
Aunque está redactado como un informe expedicionario, el documento posee al mismo tiempo ciertas características de una carta personal, considerando el carácter de relación entre el autor y el destinatario.
Por su contenido el documento representa una narración dejada por un grupo de bandeirantes portugueses; el nombre propio del autor, jefe de la expedición, no se conservó.
El documento relata el descubrimiento, en el corazón de un sertão o sertón brasileño, de las ruinas de una desconocida ciudad perdida, con rasgos de una civilización altamente desarrollada de tipo grecorromano.
El informe menciona también el hallazgo de los yacimientos de oro y plata en ese contexto.
El texto contiene varias lagunas como resultado del deterioro del documento provocado por los termitas mientras el manuscrito permanecía olvidado en los archivos (1754-1839), causa por la que jamás se pudieron saber el nombre del autor y la localización geográfica exacta de la supuesta ciudad abandonada.
El Manuscrito 512 es probablemente el documento más famoso de la Biblioteca Nacional, y según el punto de vista de los modernos historiadores brasileños constituye la base del mayor mito de la arqueología nacional.
Durante los siglos XIX y XX la ciudad perdida del Manuscrito 512 era objeto de acaloradas discusiones científicas, como también de infatigables búsquedas emprendidas por aventureros e investigadores.
Por su estilo vivo y pintoresco el relato del Manuscrito 512 es considerado por algunos una de las obras más bellas de la lengua portuguesa.
El acceso al relato original es extremamente restringido actualmente, aunque una versión digital de éste pasó a ser disponible con la actualización digital de la Biblioteca Nacional.
Descubrimiento y valoración

Sierras de la Chapada Diamantina, escenario hipotético
del relato del Manuscrito 512.
El documento, cuya pertenencia al siglo XVIII, además de la fecha indicada (1754), se confirma también por una serie de determinados aspectos relatados, su descubrimiento y noción de relevancia, sin embargo, tuvieron lugar apenas en 1839.
En ese año el Manuscrito, ya muy viejo y deteriorado por los insectos, fue descubierto de manera casual en el acervo de la biblioteca pública de la corte (actual Biblioteca Nacional) por el naturalista Manuel Ferreira Lagos y entregado al Instituto Histórico y Geográfico Brasileño (IHGB).
Fue en las manos de uno de los fundadores del Instituto que la escritura tuvo su real valor reconocido y divulgado: tras la lectura el canónigo Januário da Cunha Barbosa publicó una copia integral del manuscrito en la Revista do Instituto Histórico y Geográfico Brasileiro con la adición de un prefacio, donde esbozaba la teoría de ligación entre el asunto del documento y la saga de Robério Dias, el hombre aprisionado por la corona española por negarse a revelar la ubicación de las minas de metales preciosos en la província de Bahía.
El contexto histórico del Brasil de esa época, tras haber ganado hace poco su independencia, era él de la búsqueda de una identidad nacional y valoración de los atributos brasileños; la monarquía estaba interesada en la exaltación de la grandeza imperial y su glorioso pasado, como también en la centralización política, a lo que podría coadyuvar el descubrimiento en el territorio del país de restos de antiguos estados altamente desarrollados, dando así cierta clase de legitimidad al nuevo Imperio del Brasil.
De esa forma, el documento adquirió un destaque y un enfoque muy importante en los primeros años de su descubrimiento, tanto por parte de los aventureros, como intelectuales, aristócratas y religiosos y hasta el propio emperador Don Pedro II.
La valoración del Manuscrito como importante fuente del pasado nacional se produjo también a raíz del reciente descubrimiento de los monumentos de grandes civilizaciones precolombinas, como la ciudad de Palenque en México y las fortificaciones establecidas en las fronteras del Perú.
Como señalaba Cunha Barbosa, aludiendo al relato del Manuscrito, monumentos semejantes podían ser encontrados también en el territorio de Brasil.
Entre 1841 y 1846 se llevaron a cabo búsquedas de la ciudad abandonada del Manuscrito 512 bajo el patrocinio del IHGB, para las cuales se comisionó al canónigo Benigno José de Carvalho, socio correspondiente del Instituto.
Sin embargo, a pesar de toda la diligencia del clérigo, su larga e infeliz expedición por la Chapada Diamantina terminó sin resultado alguno; tras el fracaso del canónigo Benigno José de Carvalho, las esperanzas al descubrimiento de la ciudad abandonada ceden lugar a la decepción y el escepticismo.
Llegó a predominar la teoría de que la visión de la ciudad abandonada del Manuscrito 512 fue inspirada por formaciones rocosas de la Chapada Diamantina; así, el Dr. Teodoro Sampaio, quien había realizado un viaje por esta región en 1879-80, estaba seguro de que el relato del Manuscrito 512, siendo en sí una ficción, describía en forma poética las extrañas formas de piedra encontradas en el lugar.
El número de referencia 512, con el cual el Manuscrito llegó a ser conocido, aparece por primera vez en 1881 en el Catálogo de la Exposición de la Historia de Brasil, compuesto por el Dr. Ramiz Galvão.
Las minas perdidas de Moribeca
En el subtítulo del Manuscrito 512 se dice que una tal comitiva de bandeirantes pasó 10 años viajando por los interiores de Brasil (los sertones), tratando de descubrir las legendarias minas perdidas de Moribeca.
Según el historiador brasileño Pedro Calmon, era conocido bajo este nombre indígena un aventurero y bandeirante que vivió en los siglos XVI y XVII, llamado Belchior Dias Moréia (también Belchior Dias Moreyra y Belchior Dias Caramuru), descendiente de Diogo Álvares Correia o Caramuru y Catarina Álvares Paraguaçu, primer matrimonio luso-indígena de Brasil; según otra versión más antigua, expuesta por Sebastião da Rocha Pita y repetida por Januário da Cunha Barbosa en su prefacio a la edición impresa del Manuscrito 512, Moribeca era el apodo del hijo de Belchior, Robério (o Rubério) Dias.
En cualquier caso, el personaje de ese nombre era conocido por sus grandes riquezas provenientes de ciertas minas de la sierra de Itabaiana, en los alrededores de Araguaçu.
Habiendo prometido a la corona entregarle las minas a cambio del título de marqués de las Minas, posteriormente Moribeca se dio cuenta del engaño por parte del rey Felipe III de España (II de Portugal), pues dicho título era otorgado al nuevo gobernador general de Brasil, Don Francisco de Sousa. Moribeca entonces se negó a revelar el secreto de las tan codiciadas minas, por lo que fue recluido en la cárcel real.
Según Calmon, Moribeca, o Belchior Dias, pasó 2 años en cadena y logró recuperar su libertad, pagando el rescate; en la versión de Rocha Pita (que no menciona el nombre de Moribeca), Robério Dias muere en la cárcel justamente en víspera de llegada de la orden real condenándolo a la muerte.
La leyenda de las minas perdidas de Moribeca o El Dorado brasileño posteriormente llegó a ser la fuente de incansables búsquedas por parte de los bandeirantes.
De esa forma, el objetivo que perseguía la expedición o bandeira de 1743-53 resulta ser muy típico para su época.
Ruinas de una ciudad desconocida en el sertón brasileño

Arco romano en Thamugadi (Timgad), Argelia.
Su aspecto es similar a la descripción del triple arco a la entrada en la ciudad abandonada del Manuscrito 512.
El documento narra como la comitiva descubrió una cordillera de montes que brillaban con numerosos cristales, causando admiración y asombro en la gente.
Sin embargo, al principio los bandeirantes no consiguieron descubrir un paso franco para poder acometer la cordillera y se acamparon al pie de las montañas.
Después un negro de la comitiva se dio en perseguir a un venado blanco y descubrió un camino pavimentado en piedra que pasaba a través de la montaña.
Habiendo alcanzado la cima, los bandeirantes vieron desde arriba una gran población, que a primera vista consideraron ser alguna de las ciudades de la costa de Brasil; tras descender al valle, mandaron exploradores para saber más sobre la población y sus habitantes y estuvieron esperándolos durante 2 días; un detalle bastante curioso es que escuchaban cantar gallos durante esos días, lo que les hacía pensar, que la ciudad estaba habitada.
Mientras tanto, llegaron los exploradores, trayendo la nueva de que no había moradores.
Estando todavía la gente insegura, se resolvió a comprobarlo un indio de la comitiva, el cual regresó con la misma noticia, atestiguada luego ya por todo el grupo de exploradores.
Finalmente toda la comitiva efectuó la entrada a la ciudad, la cual era posible por tan sólo un único camino, empedrado y adornado con 3 arcos, el del medio era mayor y principal, y los 2 laterales eran más pequeños.
Como observa el autor, sobre el arco principal había unas letras, imposibles de copiar por la gran altura.
Las casas en la ciudad, todas con pisos, estaban abandonadas desde hace ya mucho tiempo y no tenían por dentro ningunos objetos de enseres, ni muebles.
La descripción de la ciudad reúne rasgos propios a distintas civilizaciones de la antigüedad, sobre todo la griega y la romana, aunque contiene también detalles no identificados o sin asociación.
Así, el autor nota que todas las casas en la ciudad por su regularidad y simetría parecían una sola, como si fueran de un propietario.
En el texto se da la descripción de distintos objetos apreciados por la comitiva.
Así, está descrita una plaza con una columna de piedra negra en el medio, en la cima de la cual había estatua de un hombre con un brazo extendido, señalando hacia el norte; el pórtico de la rúa principal, en cuya parte superior había un bajorrelieve con la imagen de un joven semidesnudo, coronado de laurel; enormes edificios por los lados de la plaza, uno de los cuales parecía ser palacio de algún señor de la tierra, y el otro evidentemente era un templo, donde aun se conservaron parcialmente la fachada, las naves y las imágenes en relieve (en particular, cruces de varias formas y coronas).
Cerca del lugar pasaba un ancho río, del otro lado del cual habían campos muy lozanos con algunas lagunas, todas llenas de arroz, como también innumerables bandadas de patos, que podían ser cazados simplemente con las manos.
Después de caminar 3 días río abajo, los bandeirantes se toparon con una catarata, al lado de la cual había una serie de cuevas y excavaciones subterráneas, probablemente minas, donde yacían dispersos pedazos de mena parecida a la plata.
La entrada a una de las cuevas estaba cerrada con una enorme losa, sobre la cual había una inscripción en signos o letras desconocidas.
A distancia de un tiro de cañón de la ciudad la comitiva descubrió un edificio como casa de campo, por dentro del cual había una grande sala y 15 habitaciones pequeñas, todas con puertas para la sala.
Después los bandeirantes realizaron una prospección a orillas del río, hallando buena pinta, prometiéndoles muchas riquezas de oro y plata.
En ese lugar, la comitiva se separó, realizando algunos de los hombres una marcha de 9 días, pasados los cuales avistaron una canoa con 2 personas blancas, vestidas a la europea; aparentemente, éstas huyeron después de que los bandeirantes habían hecho un tiro par atraer su atención, aunque, estando dañada esa parte del documento, se puede suponer también que este grupo de bandeirantes experimentó después un enfrentamiento con alguna clase de salvajes, velludos y bravos.
Finalmente, la entera expedición alcanzó los ríos Paraguaçu y Uná, donde el jefe de la comitiva compuso el informe, dirigiéndolo luego a cierta persona influyente en Río de Janeiro.
Es notable el vínculo personal existente entre el autor del documento y la persona a quien se está dirigiendo: el autor insinúa que el secreto de los descubrimientos realizados lo viene revelar tan sólo a él, su destinatario, recordando de lo mucho que le debe.
Expresa también su preocupación a respecto de que un indio, miembro de la Compañía, abandonó la comitiva para regresar a la ciudad perdida por su propia cuenta.
Finalmente, el autor propone al destinatario largar esas penurias y venir a utilizarse de esas riquezas, sobornando al indio desertor para que éste no revele el secreto y lo conduzca hacia los tesoros.
Moneda de oro
Uno de los miembros de la comitiva (João António, único nombre que se conservó en el documento) encontró en las ruinas de una de las casas en la ciudad un dinero de oro, de forma esférica, mayor que las monedas brasileñas de 6400 reales.
Sobre una parte aparecía la imagen de un muchacho arrodillado, sobre la otra un arco, una corona y una flecha.
Este descubrimiento convenció a la comitiva que debajo de las ruinas debían estar enterrados inmensos tesoros.
Inscripciones misteriosas
En el texto aparecen reproducidas 4 inscripciones en letras o jeroglíficos desconocidos:
1) sobre el pórtico de la rúa principal,
2) sobre la losa que cerraba la entrada a una de las cuevas cerca de la catarata,
3) sobre el pórtico del templo y
4) sobre la columnata en la casa de campo.
Al final del documento aparecen también 9 signos sobre las losas (como es posible suponer, aquellas que cerraban las entradas; esta parte del manuscrito también se perdió).
Como notaban algunos investigadores, los signos copiados se asemejan más que nada a las letras del alfabeto griego o fenicio (algunos también a los números arábigos).
Posible autoría del Manuscrito 512
Los historiadores brasileños propusieron varias candidaturas posibles para el autor del Manuscrito 512, del cual solamente se sabe con certeza que era Mestre de Campo (Maestro de Campo), un oficial mayor, según se lee claramente en el documento.
Según la versión más aceptada actualmente, propuesta por el historiador Pedro Calmon y el investigador alemán Hermann Kruse, el documento fue escrito por Mestre de Campo João da Silva Guimarães, un bandeirante que durante el siglo XVIII recorrió los sertones de Minas Gerais y Bahía en busca de riquezas.

«Típica vista del sertão brasileño en período de sequía.
En Brasil, el sertón (en portugués sertão, proveniente de desertão, “desiertazo”; y plural: sertões)
es una vasta región geográfica semiárida del Nordeste Brasileño, que incluye partes de los estados de Sergipe, Alagoas, Bahia, Pernambuco, Paraíba, Rio Grande do Norte, Ceará y Piauí.
Geográficamente, el sertón consiste principalmente de colinas de poca altura que forman parte del Planalto Brasileiro.
La mayor parte del sertão está entre 200 y 500 metros sobre el nivel del mar, cuyas máximas elevaciones se encuentran en el lado oriental del Planalto da Borborema, donde se mezcla con una región subhúmeda conocida como agreste, en la Serra da Ibiapaba en Ceará y en el Serro do Periquito del Pernambuco central.
En el norte, el sertón se extiende a las planicies costeras de Rio Grande Do Norte, mientras en el sur desaparece en la franja norte de Minas Gerais.
Dos grandes ríos atraviesan el sertón, el Jaguaribe y el Piranhas más al este.
Además, el Río São Francisco se origina en el exterior de la región, y otros ríos menores se secan luego que la temporada lluviosa termina.»)
Tras recorrer los sertones desconocidos de Bahía entre 1752-53, anunció el descubrimiento de las muy codiciadas minas de plata de Robério Dias, justamente en la región de los ríos Paraguaçu y Uná.
De este modo, existe coincidencia de fecha y localización con las señaladas en el Manuscrito 512.
Sin embargo, después de que las pruebas de menas presentados por Guimarães fueron examinadas por la Casa de la Moneda 2 años después, resultó que no tenían ningún valor.
Decepcionado, Guimarães se fue a vivir con los indios, desapareciendo después de 1764.
A pesar de la aparente coincidencia de la fecha y el lugar, resulta dudoso, sin embargo, que Guimarães fuera el verdadero autor del Manuscrito 512.
Existen varios documentos relativos a ese bandeirante y a sus hallazgos, y en ninguno se hace mención de la ciudad perdida.
Tampoco coincide la duración de las 2 expediciones: la de Guimarães duró menos de 2 años (1752-53) y no 10 (1743-53), como la de los bandeirantes de 1753, según se dice claramente en el Manuscrito 512, de Minas Gerais y Bahía en busca de riquezas.

http://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:RichardFrancisBurton.jpeg

Sir Richard Francis Burton.

Sir Richard Francis Burton.
El célebre explorador, aventurero y escritor británico Sir Richard Francis Burton incluyó una traducción del Manuscrito 512 en su libro Explorations of The Highlands of Brazil (“Exploraciones de los Altiplanos de Brasil”), que relata sus viajes por el país a partir de 1865, cuando

Sir Richard Francis Burton fue enviado con una misión consular a Santos.
Una vez allí, Sir Richard Francis Burton viajó por los altiplanos centrales de Brasil, yendo en canoa abajo por el río São Francisco desde sus orígenes hasta las cascadas de Paulo Afonso, o sea, en lugares probablemente cercanos a los descritos por los bandeirantes de 1753.
La traducción al inglés del Manuscrito 512 fue realizada por su esposa Lady Isabel Burton.
Aparentemente, se trata de la primera traducción y divulgación del Manuscrito 512 en Europa.

COMBUSTIONES HUMANAS ESPONTANEAS -  Psicopirosis

COMBUSTIONES HUMANAS ESPONTÁNEAS
(Psicopirósis)
Es un fenómeno hasta ahora poco conocido que produce la ignición de la ropa o de ciertas personas aparentemente sin la participación de otros individuos, anomalía a la que incluso los bomberos no le han encontrado explicación alguna.
Estas demostraciones se han presentado en lugares tan dispares como Estados Unidos de Norteamérica, Gran Bretaña y Holanda.
Todas son situaciones en las cuales se han tratado de explicarlas “como debilidad de la conciencia”, “problemas sociales”, etcétera
Pero como hasta ahora no se le ha encontrado una explicación realmente satisfactoria, trataremos de dar algunas que quizá resulten meras hipótesis, no obstante al no existir nada concluyente, examinémoslas aquí:
Por ejemplo los hinduistas, creen que La Kundalini, que es una serpiente que yace enroscada y adormecida en la parte baja y central del microcosmos humano, ó Chakra vital, cuando se despierta y se rebela por actos de lujuria, trata de alcanzar el chakra de La Corona ó Hether que reside en la cabeza del individuo y para hacerlo emplea toda su energía y cuando no logra hacerlo se enoja con él y genera un calor desde el interior de su propio cuerpo.
Este calor es tan intenso que puede llegar hasta los 1,500 grados Celsius, y afecta solamente a la persona sin tocar nada más.
También éste fenómeno es considerado por múltiples teogonías, y algunos la consideran como el origen de los horrorosos fenómenos en los que una persona arde sin ninguna razón aparente.
Por su parte El Tarot alude a este extraño hecho en su 16º arcano, La Torre.
El rayo interno que la Kundalini produce al tocar lo alto de la cabeza es que destruye lo alto de la Torre símbolo del ser humano.
Y los gemelos o Dióscuros que de ella caen, simbolizan los lóbulos cerebrales.
Este drama esotérico incluso, lo recoge la Iglesia Católica en el mito de Santa Bárbara, quien acosada por su padre incestuoso (la energía de la Kundalini desatada) es perseguida hasta lo alto de su Torre (Su centro de Santidad) ó Maisón de Dieu “Casa de Dios”, en la versión francesa del Tarot.
Y ahí ante la presa acorralada, el desnaturalizado padre, que no en vano se llama Dióscoros, es alcanzado por su Kundalini y se produce la llamarada devoradora que lo carboniza, dejando a su hija como un símbolo de estallidos devoradores y destructivos.
Es muy significativo que en estos casos, la cabeza cuando no es calcinada del todo, queda reducida al tamaño y forma de una manzana, el fruto asociado a la lujuria en algunas tradiciones judeo-cristianas.
Después de esta breve exposición, con la que hemos tratado de dar una posible explicación a estos extraños casos ahora examinemos algunos ejemplos perfectamente documentados en los cuales ciertas personas arden en forma espontánea, sin una causa aparentemente visible y como muestras podríamos señalar los casos de combustión espontánea o psicopirosis como los siguientes:
El de la condesa Bandi, avalado por Charles Dickens
El de la norteamericana, Alba Fisher, que en 1959, desapareció entre fuego y humo sin quemar nada mas a su alrededor.
El de Irving Bentley, que a excepción de su pierna derecha, se convirtió en cenizas en 1966.
El de Mary Reeser, que inexplicablemente estalló en llamas en 1951
La del vagabundo de Chicago, quien se encontraba durmiendo bajo unas viejas cobijas y unos periódicos, súbitamente empezó a quemarse en grandes llamaradas y sin ninguna causa aparente, ante la atónita mirada de los transeúntes, que no pudieron hacer nada para salvarle, pues casi de inmediato se carbonizó.
La del honesto ciudadano norteamericano que dentro de su camioneta y estando presente su esposa, sin causa aparente empezó a quemársele el brazo izquierdo, el que fue apagado por su cónyuge usando el extintor del propio automotor.
Después de estos pocos ejemplos creo que vale la pena examinar con más detalle el caso de Mary Reeser porque reúne los espeluznantes efectos de estas psicopirosis ó autocombustiones espontáneas.
Pues las cosas sucedieron así:
“La horrible muerte de Mary Reeser:”
El 2 de julio de 1951 se encontraron los espantosos restos de Mary Reeser, de 67 años, en su departamento de Saint Petersburgo en Florida, Estados Unidos de Norteamérica.
Cuando la casera llegó a las 8.00 de la mañana, todo lo que quedaba de esa mujer de 79 kilogramos de peso era un simple montón de ceniza, unos cuantos dientes, fragmentos de hueso y el pie izquierdo intacto en su zapatilla.
El apartamento había sufrido, pequeñísimos daños, solo estaba quemada parte de la silla y un pequeño pedazo de la alfombra, pero nada más.
Independientemente de la explicación ofrecida por los creyentes hindúes, debe de existir alguna otra causa que origine estos incidentes. ¿No lo cree Usted?
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MITOLOGIA HEBREA – EL ORIGEN DEL NOMBRE DEL ¨CANTAR DE LOS CANTARES¨

El origen del nombre del «Cantar de los Cantares»
Algunos consideran que “Cantar de los Cantares” es una forma antigua de superlativo en lengua hebrea, que tiene el mismo sentido que las conocidas expresiones “Rey de reyes”, “Libro de los libros”, “Santo de los santos” o Sábado de sábados.
Este honroso tratamiento implica reputarlo “El Cantar por excelencia”, superior a todos los demás y el más singular y excelso entre los de su misma clase.
Pero hay una objeción: el giro dado en el Ct no es del todo similar a las citas con las cuales se quiere comparar para dar la explicación.
Qo 1,2; “habel habalîm = vanidad de Vanidades”; Ez 26,7 “rey de reyes”, Dn 2, 37 “Tú, oh rey, rey de reyes”, ya que estas frases expresan superioridad, no hay nadie por arriba ni nada por arriba.
No es esa la imagen del Ct ya que expresaría más que nada la cualidad de belleza. La particularidad del uso del repetitivo en Ct no es ni superioridad ni más belleza, sino el único.
Colocación
En la Biblia Hebraica encabeza los libros llamados megillot.
Su título indica un superlativo análogo al de “santo de los santos”, “rey de reyes”, “vanidad de vanidades” o en un sentido mucho más superlativo “yema de yemidades”.
Autor y fecha
La introducción a este libro indica brevemente a Salomón como autor del libro, y así lo han considerado las religiones judías y cristianas.
Aunque muchos indican el año 600 a., de JC. como fecha del relato, es muy probable que éste fuera escrito muy posteriormente pues es sabido, según el arqueólogo Israel Finkelstein, que los primeros 5 libros de La Biblia fueron escritos en el siglo VII a., de JC.
Puesto que los manuscritos se encuentran en manos de la comunidad judía, es muy difícil hacer la prueba del carbono 14 a todas las copias de sus sinagogas; no obstante, si fuera obra de este singular rey del cual tenemos registro, estaría situado en el año 1020 a., de JC. cosa que es absolutamente inverosímil.
La atribución a Salomón es ficticia.
No sólo por su anacronismo, sino porque la gestación de la cultura hebreo-bíblica se dio con el cautiverio hebreo en Babilonia, cultura que influenció en gran manera a los primeros escritores bíblicos.
El hebreo empleado en el texto es obviamente tardío y con algunos arameísmos e incluso influencias del griego lo que indica que ya estaba escrita la Septuaginta. Ricciotti por todos esos motivos filológicos y del uso de la simbología pone la fecha de redacción en el siglo IV a., de JC.
Canonicidad y uso litúrgico
Su canonicidad fue puesta en duda en ámbito judío pero establecida firmemente en el Concilio de Jamnia.
En la tradición cristiana siempre ha sido considerado canónico.
Llama la atención el uso que se da de este libro en la misa de la memoria de María Magdalena.
Aspecto general del cantar
Diversas interpretaciones sobre el orden y el género literario tomando en cuenta la alternancia de los cantos.
Así, Lapide divide el libro en 5 secciones, Muntz en 6 escenas, Bossuet en 7 cantos…
Pero hay aspectos que dan unidad:
Se trata de 2 amantes separados, que se buscan ávidamente, claman su amor común, se reúnen y se ven de nuevo separados, esperando llegar, después de una prueba de que triunfa la amada, a poseerse definitivamente
Contenidos
Las interpretaciones antiguas
Dado su carácter canónico dentro de la Biblia hebrea se ha dudado de que se le diera un sentido literal abogando más bien por un sentido alegórico.
Por esta línea siguen Esdras (4 Esd 5, 24-26), el Tárgum y el Talmud. Lusseau afirma:
Algunas torpezas de exégesis más o menos fantásticas, no logran oscurecer la concepción esencial que se formaron del Cantar los judíos: la obra canta las bodas místicas del Señor con su pueblo escogido.
cf. Cazelles, obra citada en la bibliografía, pág. 657
Los analistas antiguos no judíos se mantuvieron fieles a esta explicación, y lo mismo hacen los judíos modernos y la inmensa mayoría de las confesiones cristianas:
Dios es el perfecto esposo del pueblo creyente y, como cualquier pareja de amantes, ambos suelen sufrir desilusiones, desesperanzas y problemas.
Con el cristianismo la imagen alegórica se actualizó: el cantar trata del matrimonio místico de Cristo con su Iglesia.
Y aunque las correspondencias de la esposa hayan variado (la humanidad, el alma fiel, la Virgen María) la interpretación simbólica priva durante bastante tiempo.
Teodoro de Mopsuestia consideraba que el libro era una evocación de la relación de Salomón con una princesa egipcia.
El sentido literal fue vuelto a proponer por Sebastian Castellio (en el año 1537) en el ámbito judío.
A partir de allí diversos exegetas cristianos entre los que se cuenta al mismo Bossuet le dan una interpretación literal que da pie para la interpretación alegórica.
La otra escuela sostiene que la obra debe leerse en el sentido literal, es decir, no es más que una colección de cantos eróticos que celebran el amor humano protagonizado por un hombre y una mujer (cosa que también mandaría la Biblia).
Según algunos analistas, el libro evitaría cuidadosamente la profanación de este amor, ya que el casamiento del hombre y la mujer estaría bendito por DIOS y deseado por ÉL.
No es la primera vez, como se ha dicho, que el tema es tratado en el Antiguo Testamento, y la santidad que para la Iglesia, significa el matrimonio religioso justificaría que se lo entienda tanto de manera llana como alegórica.
Desde el siglo XVIII hasta nuestros días
La interpretación alegórica se enriquece con nuevas imágenes como la de la unión de Salomón con la sabiduría (Rosenmüller), unión entre Israel y Judá (Hug)…
Al mismo tiempo, la interpretación literal siguió ganando adeptos como Renan.
La interpretación llamada tipológica (es decir, que al sentido literal se superpone uno alegórico dado a conocer por la misma revelación) continúa siendo defendida por autores como Miller y Hontheim.
En los años 50 se abrió una nueva forma de considerar el sentido literal: según Dubarle y Audet el cantar de los cantares es un libro que canta y celebra el amor esponsal manifestando el modo querido por DIOS para su desarrollo.
Esquema
El Cantar de los Cantares, al no seguir un orden preestablecido, siempre ha planteado dificultades a la hora de dividirlo para su estudio.
Se lo ha considerado dividido, según las diferentes consideraciones, en 5 secciones, en 5 cánticos, en 6 escenas, en 7 poemas y más, hasta llegar al caso extremo de considerarlo formado por 23 cantos.
La división más moderna y aceptada es la siguiente, que consta de un prólogo, 5 poemas y 2 apéndices:
El prólogo (1, 2-4)
Primer canto (1, 5 – 2,7)
Segundo canto (2, 8 – 3, 5)
Tercer canto (3, 6 – 5, 1)
Cuarto canto (5, 2 – 6, 3)
Quinto canto (6, 4 – 8, 7)
Hay dos apéndices añadidos con posterioridad (8, 8-14)
Contenido general
A primera vista, el Cantar de los Cantares se estructura como un poema de amor conyugal a voces o cantos alternos, ajeno a todo plan organizado y que escapa a cualquier categorización rigurosa.
Trata de 2 amantes, Salomón y Sulamita, que han sido obligados a separarse, que se buscan con desesperación, declaman su amor en una forma poética altamente sofisticada, se reúnen y vuelven a separarse, siempre con la profunda esperanza de volver a estar juntos para siempre, apoyándose en la antigua premisa de que “El amor siempre triunfa”.
Género literario del cantar
Panigarola, Jacobi y Guitton afirman que se trata de una obra dramático-lírica.
Generalmente se niega que tenga carácter histórico.
A lo largo de la historia, se le han atribuido interpretaciones católicas, cristianas y cabalísticas: la Virgen María; la Iglesia, como esposa de Jesús (ver Ap: 12) y la Sabiduría.
En el ámbito cabalístico, se dice que la mujer simboliza la sabiduría, en tanto hace alusión a la letra escrita (de color negro en los rollos de la Toráh): “Soy morena, pero hermosa” (Ct 1:5).
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LA CREACION DEL MUNDO

LA CREACION DEL MUNDO
Según las “Tradiciones Judías” ocurrió en el año 3,761 a. de JC. No obstante según los seguidores de las “Doctrinas Secretas Tibetanas” el mundo ha sido creado de 2 formas: Ambas consideran que el mundo es movimiento (el cual crea los fenómenos), es continuo y fluye como la corriente de un río. El otro declara que este movimiento es intermitente y avanza por separado de los chispazos de energía (Tsal – Shoug), uno tras otro, con tan pequeños intervalos que casi no existen. La existencia de estos chispazos que son suspensión del movimiento y la homogeneidad de la existencia, niega a la segunda teoría.
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VIDA DESPUES DE LA MUERTE – Por Camille Flamarion, Paris, Francia

VIDA DESPUES DE LA MUERTE -
Por Camille Flamarion
Paris, Francia
MUERTOS QUE REGRESAN PARA CUMPLIR SU PALABRA
Esta cita para la post-vida puede adoptar 2 formas, refiriéndose la primera a la reencarnación.
Aún en vida o, más frecuentemente en el momento de la muerte, alguien anuncia a sus personas más allegadas que se reencarnará dentro de un lapso de tiempo prefijado, proporcionando unos medios que permitirán reconocer tal reencarnación.
Estos casos se dan a menudo en Asia entre los Lamas Tibetanos y ciertas formas de chamanismo.
Alexandra David-Neel cita el ejemplo de un sabio que murió describiendo con asombrosa exactitud el sitio en el cual reviviría, la época precisa en que nacería, el pueblo donde vería la luz y otros varios signos distintivos por los que sería reconocido.
En la fecha anunciada, los discípulos del Lama se presentaron en el pueblo en cuestión y no tuvieron ninguna dificultad en reconocer la reencarnación del Maestro.
Por otra parte, el niño en que se reencarnó, desde la edad de 3 ó 4 años dio tales muestras de buen juicio y saber que su anterior personalidad no ofreció duda alguna para nadie.
Pero, en realidad, esta forma de retorno después de la muerte es difícilmente controlable.
Algunos parapsicólogos brasileños, como el profesor Andrade, de Sao Paulo, ó Guy Playfair, han tratado de verificar reencarnaciones de éste tipo prometidas por los moribundos.
A pesar de lo que exponen, sus investigaciones no nos parecen absolutamente concluyentes.
Puede haber efectos de Telepatía pura o ser explicados por la tesis de Karl Jung sobre el inconsciente colectivo de estos fenómenos.
Un niño nace, por ejemplo, algunos meses después de la muerte de una persona que ha prometido reencarnarse en un plazo determinado y a varios kilómetros del lugar donde murió.
¿Cómo no pensar en la posibilidad de que el difunto proyectara en el espacio todas las informaciones necesarias, de modo que una mujer embarazada pudiera captarlas e integrarlas?
Como quiera que se admita que en la telepatía no existe el tiempo, al menos como nosotros lo concebimos, esta hipótesis es mucho más simple que la reencarnación.
Para el profesor norteamericano Ian Stevenson, esta promesa de reencarnación cabe dentro de lo posible.
Con motivo de una entrevista que le hizo una revista italiana de parapsicología, pretendió haber descubierto todos los medios de mantenerla.
Ha asegurado que después de la muerte se podría–y él sería el primero en hacerlo-, Reconocer la nueva vida en otro ser.
Pero le falta todavía aportar la prueba de tal afirmación.
Siendo así que esta prueba debe pasar forzosamente por su muerte, no seremos nosotros quienes se la deseemos para ver con mayor claridad este asunto.
La segunda forma de la reencarnación es, a la vez que mucho más corriente, también mucho más controlable.
Se trata de la conocida historia de 2 personas que un día se ponen a hablar de la muerte y de una eventual sobrevida.
Entonces en un momento cualquiera, hacen una apuesta el que muera primero se compromete a volver y a decir al superviviente lo que pasa en el otro lado.
El folklore y las tradiciones populares están llenos de anécdotas semejantes.
Es muy frecuente que los interlocutores lo tomen como una provocación, como si la promesa de realizar, al menos una vez, el viaje a la inversa implicara una noción de sacrilegio.
Por otra parte, la mayoría de las veces las cosas discurren bastante mal; el que vuelve está en el infierno, sufre 1000 tormentos a causa de su escepticismo en ésta vida, paga muy cara su estúpida apuesta y viene invariablemente a conjurar a su amigo que aún está en la Tierra para que se enmiende.
El primero en estudiar estos retornos prometidos, -y el único en hacerlo de un modo muy general- Fue el gran investigador Camille Flammarion.
En sus diversas obras sobre el tema de la vida después de la muerte y las manifestaciones del más allá, cita cierto número de casos, debidamente verificados, que merecen mencionarse.
Para él, en efecto, tales testimoniales de la post-vida entran en una consideración aparte.
La gran mayoría de estos fenómenos no se producen más que una sola vez.
El muerto mantiene su promesa pero no volverá a aparecer, contrariamente a lo que ocurre con otros difuntos a los que se atribuye haber establecido un auténtico puente entre nuestro campo de realidad y el suyo.
En los ejemplos registrados por Camille Flammarion, la noción de infierno y sacrilegio ha desaparecido.
El muerto vuelve, indica que existe un más allá y desaparece de una vez por todas.
El investigador se pregunta, entonces, si la visión no es un simple fenómeno alucinatorio en el que la persona superviviente hace surgir de su inconsciente ó de una “zona límite” de sí mismo una imagen subjetiva de la persona difunta.
Esta sola objeción elimina ya un número importante de casos tendenciosos.
Pero:
¿Qué hay que pensar de las manifestaciones en las cuales el sujeto viviente no conoce la muerte del otro?
¿Cómo explicar que varios testigos vean al difunto?
La hipótesis alucinatoria aquí no puede sostenerse y hay que admitir la de la Sobrevida y de la promesa mantenida más allá de la muerte.
Camille Flammarion cita diversos ejemplos analizados de cerca por él y que considera concluyentes,
“Una de las apariciones más notables entre todas las que he coordinado desde hace largo tiempo es la del amigo de lord Brougham, contada por este mismo eminente personaje.
Jamás se ha formulado ninguna duda sobre la exactitud de éste recuerdo que se remonta al mes de diciembre de 1799.
El futuro político y célebre historiador inglés sólo tenía pues 25 años y realizaba, a la sazón un viaje por Suecia.
Aquella noche, el joven político inglés no se hallaba en estado febril ni colérico.
Había llegado a una excelente posada y, mientras esperaba la cena, tomó un baño caliente.
En tales circunstancias, nada puede explicar una eventual alucinación.
En la High School –escribe Flammarion- había tenido un amigo llamado G.H. a quien quería y estimaba particularmente.
Los 2 habíamos hablado alguna vez de la inmortalidad del alma.
Un día cometimos la locura de redactar un contrato, escrito con nuestra sangre, en el que decíamos que aquel de nosotros que muriera primero volvería para manifestarse al otro y disipar la duda que pudiera abrigar respecto a la continuación de la vida después de la muerte.
G.H partió a la India y yo casi olvidé su existencia
”Aquella noche en la posada sueca, mientras se aprestaba a salir del baño estaba tranquilo y relajado…
“Dirigí la vista a la silla donde había dejado mis ropas y ¡cuál no fue mi estupor al ver sentado en ella a mi amigo que me miraba tranquilamente!
No puedo decir como salí del baño porque, al recobrar el sentido, me hallé tendido en el suelo”
A su regreso a Edimburgo, el joven lord recibió una carta de las Indias, anunciándole que algunas horas antes de la visión su amigo G.H. Había muerto.
No había tardado mucho, pues, en presentarse a Brougham para respetar su contrato.
Merece ser recordado otro caso registrado también por Camille Flammarion porque pone en escena a unos eclesiásticos católicos y su testigo principal fue, por añadidura, un hombre de lo más escéptico en cuanto a este tipo de manifestaciones.
Se trataba del canónigo Bouin, sacerdote de Douzen, en la Dordoña.
El buen cura explica en su carta al sabio que uno de sus amigos creía firmemente en el retorno después de la muerte, de ciertos difuntos que así lo habían prometido.
Como el lo dudara, su amigo se comprometió firmemente ante él a volver en el caso de que fuera el primero en morir.
Cuando nos separamos –escribió el canónigo Bouin-, nadie pensó más en ello.
Seis meses después, una tarde de febrero, mientras yo estaba en la iglesia arrodillado en una silla sentí en la espalda una palmada brusca, tanto, que me hizo inclinar hacia delante.
Me volví inmediatamente para ver de donde provenía una familiaridad tan fuera de lugar, pero constaté que no había sido ninguno de los presentes, ya que la persona más cercana estaba por lo menos a unos 6 metros”
El buen sacerdote se acordó de que su amigo le había prometido manifestarse de éste modo tan cordial después de su muerte.
Se enteró de ella unos días más tarde.
Por su parte el doctor Bozzano narra una curiosa historia de pacto a propósito de manifestaciones póstumas.
Tres estudiantes de medicina, los hermanos Kinnaman y un tal Adams, decidieron un día que si uno de ellos moría, los demás tendrían derecho a conservar su cuerpo con fines de estudio.
Pero sería preciso que el cadáver y más tarde el esqueleto, permaneciera siempre custodiado por amigos, de lo contrario, el difunto tendría derecho a acudir para quejarse.
Sobre esta cláusula Adams se mostró especialmente puntilloso.
Fue el primero en morir.
Su esqueleto se conservó y todo marchó bien mientras estuvo en el despacho de médicos allegados o amigos.
En 1849, los huesos de Adams fueron relegados a una buhardilla.
Empezaron entonces los ruidos extraños en el desván, los pesados pasos en la escalera que conducía a él, golpes en la pared del despacho…
También parecían oírse quejas y gruñidos de descontento
Cuando el esqueleto fue colocado en un ambiente más digno, estas manifestaciones cesaron inmediatamente.
Y según la investigación llevada a cabo por el profesor James Hyslop, hacia 1874 los restos pasaron a otro miembro de la familia que los trasladó a un sótano usado como almacén de materiales de construcción.
Los obreros que diariamente acudían a trabajar ignoraban lo que ahí se había depositado y, con mayor razón, el pacto firmado por Adams.
Al cabo de algunos días ninguno de ellos consentía en bajar al sótano.
Efectivamente, ahí se oían ruidos inexplicables y amenazadores, gritos sordos, golpes en las paredes, en fin, un alboroto de todos los demonios.
Estas manifestaciones sonoras iban acompañadas de desplazamientos y roturas de objetos.
Todo esto cesó cuando el esqueleto fue de nuevo colocado en el despacho del médico. Hyslop
Siguió la historia de los restos de Adams hasta el año de 1900 aproximadamente.
La familia Kinnaman, que ha practicado la medicina de padres a hijos y de tíos a sobrinos, seguiría siempre en respetuosa posesión de los huesos objeto del famoso pacto.
Actualmente, se pueden leer en la prensa historias muy parecidas, pero por desgracia, no parece que ningún investigador serio se haya interesado por ellas de una manera tan sistemática como Flammarion y Bozzano.
Es una lástima porque se trata de un campo de estudio extremadamente rico que aportaría elementos preciosos a los estudios destinados a desentrañar los fenómenos de la “Vida después de la muerte”.
El último MENSAJE DEL MARQUÉS
El marqués de Rambouillet bromeaba en cierta ocasión con su amigo y compañero de armas el marqués de Percy sobre la verdad o mentira de las cosas que suceden en “la otra vida”
Y convinieron en que el primero que muriese vendría a ver al otro para contarle las cosas que viera estando difunto.
Tres meses más tarde, el primero marchó a Flandes para guerrear por encargo del Rey Luís XIV, y el marqués de Percy quedó en Paris aquejado por una enfermedad.
Habían pasado unos 2 meses, cuando a eso de las 6 de la mañana Percy escuchó moverse un día las cortinas de su cama y descubrió detrás de ellas a su amigo, con capote y botas.
Brincó rápidamente de la cama, manifestando su alegría y el deseo de abrazar al recién llegado, pero éste se hizo para atrás y manifestó que había muerto la víspera en el fragor de la batalla, y que sólo venía a cumplir con su promesa.
Añadió que todo lo que se decía de la otra vida era verdad.
Percy creyendo que el otro se estaba burlando, lanzó una carcajada, y siguió avanzando.
Precisamente en ese instante el marqués de Rambouillet se desvaneció en el aire.
El asombrado joven lanzó un grito y al momento acudieron varios sirvientes, y al explicarles éste lo sucedido le miraron como si estuviera loco.
Pero días después el correo trajo la noticia de la muerte de Rambouillet.
Poco tiempo después de haberse recuperado de su enfermedad y de la tremenda impresión recibida, el marqués de Percy murió en la primera batalla en la que intervino, tal y como se lo había predicho su amigo Rambouillet.
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CURIOSIDADES EXTRAÑAS – CALCULADORES PRODIGIOSOS

CURIOSIDADES EXTRAÑAS – Calculadores Prodigiosos
Como todo mundo sabe son sujetos que resuelven rápidamente y a veces hasta instantáneamente, y aparentemente sin esfuerzo ejercicios matemáticos muy complicados.
Algunos incluso llegan a una vez que se les ha planteado el problema, a conversar libremente con los espectadores sobre temas indiferentes, completamente ajenos con el problema que se les ha planteado y de repente como si un mecanismo cerebral actuara independiente de su voluntad, dan con la solución buscada.
Cierto tipo de estos calculadores prodigiosos son de una inteligencia mediocre aparte de su facultad de manejar las cifras con extraordinaria destreza.
Por ejemplo, Colburn, siempre fue el último en su clase, Buxton ni siquiera supo escribir su nombre, Inaudi no aprendió a leer y a escribir hasta que tenía veinte años, pero también hubieron hombres que tuvieron una instrucción normal como Diamandi, Dagbert, Lidoreau y Moingeon y también uno genios que fueron increíbles calculadores como Ampere, Arago, Georges Bilder, Whaterly y Gauss entre otros mas.
Entre los antiguos calculadores se pueden citar a Jedediah, Buxton, Zerah, Colburn, Zacharias Dase y Henri Mandeux
Jedediah Buxton que vivió en Inglaterra entre 1702 y 1762, era un verdadero maniático de las cifras, contaba sin cesar todo lo que aparecía en su campo visual. Por ejemplo cuando lo llevaron a Londres a someterse a un examen de la Royal Society (Real Sociedad), lo llevaron al teatro de Drury Lane para que viese la obra de Shakespeare Richard III (Ricardo III) representada por el inolvidable actor Garrick.
Después le preguntaron que como le había parecido la obra y si le había gustado.
Y el resultado fue que para él. ¡Sólo fue una ocasión de calcular! Durante las danzas sólo había puesto la atención en el número de pasos dados, que fueron 5,202; también había contado el número de palabras dichas por todos los actores: 12,445 y aparte el número de palabras únicamente dichas por Garrick,
Todo lo cual resultó cierto exactamente
Zerah Colburn, que nació en 1804 en Vermouth Estados Unidos de Norteamérica, que empezó a contar antes de saber leer y escribir. Era un fenómeno que tenía ¡Un dedo de más en cada una de sus manos y de sus pies!
Zacharias Dase, nacido en Alemania en 1824, se distinguió de los demás calculadores prodigiosos en que puso sus aptitudes al servicio de la ciencia. Calculó los logaritmos naturales de los números entre 1 y 100,500 y la tabla de factores y de números primos desde ¡El 7º hasta el 8º millón!
Sus facultades para contar así como su memoria para los números eran prodigiosas.
El astrónomo Gauss le hizo multiplicar mentalmente, uno por otros 2 números compuestos de ¡100 guarismos cada uno! Realmente se queda uno petrificado cuando se da cuenta de la cantidad de cifras que intervienen en la operación.
Henri Mondeux fue una gran celebridad, nació en 1826 en Neuvy le Roi, cerca de Tours en Francia, era el hijo de un pobre leñador.
Cuando apenas contaba con 7 años y no sabía ni leer ni escribir, se divertía haciendo cálculos rápidos.
Como ignoraba los guarismos contaba con piedrecillas dispuestas de distinta manera.
Llevado a París fue presentado en la Academia de las Ciencias. La comisión de sabios que le examinó dictaminó que el niño contaba con extraordinarias facultades como calculador mental y una extraordinaria memoria para los números, pero una casi nula atención con los nombres de personas, y lugares y objetos que no le llamasen la atención.
También pudieron constatar que podía resolver un problema mientras se ocupaba de otras cosas.
Con respecto a otros calculadores mas contemporáneos, podemos colocar primero a
Jacques Inaudi, quien nació en el seno de una familia miserable en 1867 en Honorato en el Piamonte en Italia, era pastor cuando a los 6 años se despertó en él la pasión por los números.
Mientras guardaba su rebaño combinaba números mentalmente; así a los 7 años era capaz de hacer multiplicaciones de 5 cifras ¡De cabeza!, sin embargo no conocía las tablas de multiplicación. La comisión de la Academia de las Ciencias encargada de examinarle en 1892 concluyó que tenía una prodigiosa memoria para las cifras y que había ideado procedimientos de cálculo completamente originales. También informó que Inaudi podía sostener una conversación cualquiera sin dejar de calcular mentalmente.
El decía que: ¡Una voz calcula sin que yo intervenga para nada!
Otro increíble calculador fue
Louis Fleury nacido el 21 de abril de 1893 cerca de Belfort, Francia.
De nacimiento sufrió de una doble oftalmía purulenta que lo dejó completamente ciego.
Abandonado por sus padres a la temprana edad de 1 año y medio, fue confiado a la Asistencia Pública.
A los 10 años apenas si sabía andar y no sabía ni lavarse ni vestirse.
A los 15 considerado como no educable, la Asamblea Pública le hizo ingresar a un hospital de incurables.
Apenas llevaba 2 meses ahí, cuando un miedo repentino y violento se apoderó de él.
Y fue entonces cuando se le ocurrió la singular idea de hacer cálculos aritméticos mentalmente para disipar el temor obsesivo que le seguía atormentando.
Milagrosamente todos los cálculos que intentaba se resolvían maravillosamente, con rapidez, con seguridad y gran facilidad.
A partir de entonces el abstracto mundo de las cifras se convirtió en su verdadera vida interior, su mente se entregaba al cálculo sin esfuerzo y con gran alegría.
En pocos segundos conseguía efectuar multiplicaciones, divisiones, potenciaciones y radicaciones con elevado índice.
Louis Fleury que fue largamente estudiado en el Instituto Metafísico Internacional por el doctor Osry y sus colaboradores era del tipo “táctil” (tipo por cierto muy raro) decía que sentía pasar las cifras ¡bajo sus dedos!
La señorita Osaka por el contrario y como la mayoría de los calculadores prodigiosos pertenece a la categoría de los “visuales”.
Cuando se le dictan los guarismos, los ve “como trazados por tiza ó gis blanco en un negro pizarrón”.
Esta señorita cuyo sobrenombre asiático designa a una joven francesa nacida a pocos kilómetros de Bagnères, fue una niña retrasada.
Hasta los 4 años y medio no empezó a andar y a hablar.
De naturaleza enfermiza apenas si fue a la escuela de tal modo que a los 26 años apenas aprendió a leer y a escribir.
Sus conocimientos aritméticos se reducían a la adición.
En éste tiempo fue cuando asistió a una representación dada por un virtuoso del cálculo, quien sin embargo no era ningún calculador prodigioso y sin saber porqué, ella se dijo a si misma que podría realizar fácilmente las mismas proezas, por lo que se puso de inmediato a aprender las reglas del cálculo que ignoraba es decir la sustracción, la multiplicación y la división.
Pero ésta última operación (cuyo mecanismo por cierto, jamás pudo aprender) le cerró el paso al estudio.
Sin embargo 2 hechos de extraordinaria importancia se impusieron pronto en su mente, por un lado comprobó que calculaba con extraordinaria rapidez y por el otro que podía recordar todos los números que había manipulado mentalmente; hecho que le hizo orientar su entrenamiento en otro sentido, dejó de iniciarse en el cálculo propiamente dicho y trató de retener en la memoria números cada día mayores
A partir de éste momento su progreso fue extraordinariamente rápido, de manera que según sus secretos y antiguos deseos pudo presentarse en público.
Perfeccionó sus aptitudes memorizando una cantidad colosal de números que calculaba con la pluma en la mano, las potencias de los números de 1 y 2 cifras hasta la décima, las potencias de números de 3 cifras hasta la séptima o la octava, el número de horas, minutos y segundos según las edades, etc.
En estas condiciones su acervo numérico y mental era literalmente indestructible y así la Señorita. Osaka pudo entonces, responder inmediatamente y sin error, dentro del marco de sus conocimientos a cualquier pregunta de potencias y raíces así como el número de segundos vividos por tal persona de cualquier edad, indicando que cuando quiere recordar cualquier número lo ve como si fuera exterior a ella.
Se cubre una pizarra de números y se le pregunta que cifra figura en la 5ª línea.
La Señorita. Osaka que no ha hecho mas que escuchar el enunciado de los números ve instantáneamente y con toda claridad todos los números impresos en el pizarrón.
Su capacidad de retención es tan grande que puede dar todos los números del tablero en forma normal, o comenzando por el final y ello con la mayor facilidad.
Maurice Dagbert, dado a conocer al público en el congreso de ilusionistas de París en 1947, que alcanzó su apogeo en el Congreso de Lausana de 1948, no tiene la gigantesca memoria de la Señorita. Osaka, sin embargo sus capacidades rememorativas son igualmente excepcionales, mientras que su capacidad de cálculo mental propiamente dicho es tal que parece igualar y a veces superar a Inaudi.
Siendo presentado en la Academia de las Ciencias, realizó mentalmente, entre otras las siguientes operaciones: extracción de una raíz 5ª en 14 segundos y con resultado de 243, de una raíz 7ª en 15 segundos con resultado de 125, de una raíz cúbica en 2 minutos 15 segundos con resultado de 78,517, de una raíz 5ª en 2 minutos 13 segundos con resultado de 2,189, elevación de 827 al cubo en 55 segundos.
En sus experimentos públicos las cifras que se vierten sobre el público casi sin parar forman una mezcla bien curiosa.
Se empieza por invitar a una persona a que diga su edad, luego el público propone 5 números de 2 cifras.
Poco después el calculador dice la 3ª potencia del primer número, la 4ª del segundo y la 5ª del tercero; ahí se detiene para indicar al primer espectador que ha vivido tantas horas, minutos y segundos y demuestra por medio de un cálculo en el pizarrón, que ha tenido en cuenta los años bisiestos.
Acto seguido continúa dando las potencias 6ª y 7ª de los últimos números, resultados que tienen: ¡11 y 13 cifras respectivamente!
A continuación se le piden operaciones mas difíciles como la elevación al cubo de varios números de 3 cifras y luego la extracción de raíces.
Se le dan por ejemplo un número de 15 cifras otro de 19 y por último las fechas del calendario Juliano o Gregoriano,
Instantáneamente el calculador dice con precisión el día de la semana que corresponde a las mismas y a continuación la raíz cúbica del primer número y parcialmente la raíz 5ª del segundo.
En seguida responde a varias peticiones de fechas y da por fin la raíz cúbica del segundo número.
Siguen operaciones análogas realizadas con las mayores celeridades interrumpidas por respuestas referentes a las fechas de las fiestas de Pascua, la Ascensión, Pentecostés y de las fases de la luna.
A éste respecto y cuando sólo tenía 12 años Maurice Dagbert dejó estupefacto al profesor Esclangon, matemático, astrónomo y miembro del Instituto de Francia, que le preguntó:
-Joven, dígame en que fecha caerá la Pascua del año 5,702, 285.
Y el niño le contestó en el acto:
-El 22 de marzo.
Respuesta cuya exactitud fue comprobada.
También es conveniente aclarar que Dagbert, durante sus exhibiciones, toca bonitas piezas con un violín, mientras mentalmente resuelve los complicados cálculos.
Por último en 1961 lo pusieron en competencia con una máquina de calcular y éste la venció por mucho margen, efectuando los cálculos propuestos que fueron los siguientes:
Elevar 87 al cubo, 57 a la 4ª potencia, 38 a la 5ª potencia, 71 a la 6ª potencia y 99 a la 7ª potencia; realizar las operaciones 1961 X 1932, 64,632 X 55,823 y 1516: 45 con 4 decimales exactos; traducir en días, horas y segundos la edad de una persona de 51 años cuyo aniversario fue el 23 de noviembre de 1961, tres extracciones de raíces terminaron la serie de ejercicios.
Con respecto a éstas últimas operaciones, fueron efectuadas en 3 minutos y 43 segundos por el prodigioso calculador, mientras que la máquina necesitó 5 minutos y 18 segundos.
Paul Lidoreau, nacido en 1888 no era como los calculadores anteriores “un profesional” del cálculo mental, era un industrial parisiense que dirigía en el barrio de la Bastilla, una importante empresa de artesanía especializada en la fabricación de objetos de piel.
Pero desde su juventud siempre se apasionó por el cálculo mental.
Teniendo tan sólo 18 años, ya conseguía extraer la raíz cúbica de números de 9 cifras.
Durante una sesión organizada en abril de 1956 en el Instituto Metapsíquica Internacional Paul Lidoreau extrajo en unos segundos, mentalmente y sin error las raíces cúbicas de 4 números de 8, 12, 12 y 17 cifras significativas, respectivamente.
También era un virtuoso en la adición.
En una demostración efectuada en el Palacio de los Descubrimientos ante una asamblea de hombres de ciencia, efectuó mentalmente en 5 minutos y 10 segundos una suma de 10 sumandos de 36 cifras significativas cada uno de ellos.
Tras haber resuelto otros problemas, se le pidió que repitiera el resultado al derecho, al revés y a trozos: cuatrillones, trillones, billones, millones y unidades, lo cual hizo con gran facilidad.
Pero el ejercicio que más sorprendía y que Paul resolvía por lo menos una vez al día para su satisfacción personal es el siguiente:
Se le proponía un número de 6 cifras es decir comprendido entre 100,000 y 999,999 y el lo descomponía mentalmente en 5 cubos perfectos y 5 cuadrados perfectos, que al ser sumados, daban como resultado el número propuesto, con error menor a una millonésima, debiendo las raíces de los números comprender un mínimo de 2 cifras.
Este es un problema muy difícil de resolver aún haciendo a mano y en papel.
Se podrían presentar todavía otros calculadores prodigiosos, pero no se haría más que repetir lo dicho antes.
Creemos que con los ejemplos dados bastan para hacer ver que nuestro “YO” es extraordinariamente complejo y nos revelan las zonas límites de nuestro psiquis subconsciente, una especie de región fronteriza entre lo consciente y lo inconsciente.
Es que en efecto el don de calcular a pesar de su apariencia de parentesco con la aptitud en grado superior en las personas completamente ineptas para las matemáticas e incluso carentes de inteligencia que en los verdaderos matemáticos, es inherente a todos.
Además se suele manifestar durante la infancia, atenuándose a veces con la edad hasta desaparecer completamente.
Y por último dicho don se ejerce de modo automático cuando el calculador resuelve los problemas sin dejar de hablar libremente con los asistentes acerca de temas completamente extraños a los problemas de cálculo planteados.
Cuando Inaudi oye una voz que calcula dentro de él mientras sigue conversando ó hace conscientemente otros cálculos, cuando Dagbert toca una pieza de violín y al mismo tiempo resuelve mentalmente 21 complicados problemas.
¿No vemos acaso aparecer aquí a ese “huésped desconocido” de Maeterlinck que emergiendo de la personalidad normal, se superpone a ella y viene a reafirmar su existencia?
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LOS CUENTOS DEL ABUELO – El Santo que camino después de muerto

LOS CUENTOS DEL ABUELO – EL SANTO QUE CAMINÓ DESPUÉS DE MUERTO,
Entre las leyendas que circulan en los pueblos de Galicia existe una que narra que un peregrino que caminaba rumbo a Santiago de Compostela, murió antes de llegar ahí.
Pero como tenía tanta fe en concluir su jornada, se levantó de la muerte y así llegó a feliz término su peregrinación y poco después cayó muerto definitivamente a las puertas de la Catedral, y por eso ahora se le tiene como un Santo, aunque no se dice de quien se trató.
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SANTA COMPAÑA
www.FRIKIPEDIA.ES
Un siniestro aviso
La Santa Compaña se presenta como una procesión de muertos o ánimas en pena que vagan errantes por la noche (a partir de las 12.00 hrs.), los caminos de una parroquia.
La razón de ser de su recorrido es visitar la morada de todo aquel que vaya a fallecer en un breve periodo de tiempo.
El mito está presente con diversas variantes en todo el acervo cultural astur-galaico, eso sí, en cada región suele ser conocida con una denominación diferente.
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MITOLOGIA CRISTIANA – Los Caballeros Templarios

Entre las misiones encomendadas por los “demonios” a Sócrates estaba la de guardar la entrada a la “Tierra Santa”, pero no la que conocemos en Jerusalén sino una tierra no localizable, ni en nuestro tiempo, ni en nuestro espacio.
De esto podríamos hablar en nuestra mitología moderna y decir que se trata de una puerta que se abre a otras dimensiones distintas a las que conocemos, que procede de una geografía sagrada distinta de la nuestra y que han estudiado los franceses Guénon y Henri Corbin.
Estos Caballeros Templarios hablan en sus confesiones de que sus comendadores les habían legado una esfera metálica que no sólo emitía luz sino irradiaciones hasta hoy desconocidas.
En Chipre, habría destruido varias ciudades y muchos castillos.
Cuando fue arrojada al mar de inmediato se alzó una tempestad y en ese paraje ya no se volvieron a encontrar peces.
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CAPILLA DE MADELAINE DE TROYES
En la ermita Shetorian de Troyes en Francia se han encontrado numerosos restos humanos de “Caballeros Templarios” enterrados en sus sótanos.
Pero no se sabe, si fueron ejecutados por caballeros católicos ortodoxos o fueron liquidados por alguna enfermedad epidémica.
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LOS ILUMINATI TOMADO DE WIKIPEDIA.

LOS ILUMINATI
TOMADO DE WIKIPEDIA.

Símbolo de la asociación:
el Búho de Minerva.
La orden de los Iluminados (Illuminaten, order derivado del latín illuminati, ‘iluminados’, y Orden) fue una sociedad secreta fundada en 1776 por Adam Weishaupt en Baviera, Alemania. 9 años después detuvo su actividad al prohibírsele actuar en ese electorado.
Numerosos mitos y teorías conspirativas se centran en una presunta supervivencia suya y sus supuestas actividades, entre las que se cuentan la Revolución francesa, la lucha contra el cristianismo, y supuestas pretensiones del dominio mundial.
Adam Weishaupt, el fundador.
El profesor de derecho eclesiástico y filosofía práctica de la universidad de Ingolstadt, Baviera, Adam Weishaupt (1748-1830), fundó el primero de mayo de 1776, con 2 alumnos suyos, la «Asociación de los perfectibilistas» (“Bund der Perfektibilisten”, compuesto. de “Bund”, ‘Asociación’ y un derivado del latín. perfectibilis, ‘perfeccionable’).
Como símbolo de la organización eligió el Búho de Minerva, la diosa romana de la sabiduría.
De trasfondo se encontraba el clima intelectual universitario, prácticamente dominado por los jesuitas, orden disuelta 3 años antes.
Adam Weishaupt, , con 28 años, era el único profesor de Ingolstadt sin pasado en la Compañía y se encontraba correspondientemente aislado del cuerpo docente, también debido a su entusiasmo por las ideas ilustradas.
Para ofrecer protección a los alumnos de las intrigas jesuíticas, que presuponía por todas partes, pero sobre todo para proporcionarles acceso a literatura crítica eclesiástica contemporánea, fundó la «Asociación de sabiduría secreta», en cuyo principio no era más que un círculo de lectores anti-clericales de un máximo de 20 miembros.
Aparte de esto, el fundador vio en la Orden Rosacruz, una orden mística espiritual perteneciente a la masonería, un mal siempre creciente que debía combatirse.
Adam Weishaupt, informó de sus razones para la fundación de la sociedad en su carta 
Pythagoras oder Betrachtungen über die geheime Welt- und Regierungskunst:
Pero 2 hechos fueron decisivos.
Incluso para este tiempo en 1776 un oficial en Burghausen llamado Ecker había fundado una logia orientada hacia la alquimia y que había comenzado a extenderse velozmente.
Un miembro suyo llegó a Ingolstadt, a anunciarse allí y a atraer a los más brillantes entre los estudiantes.
Por desgracia su selección recayó precisamente en aquellos a quienes ya también les había echado el ojo.
El pensamiento de haber perdido de esta forma a jóvenes tan prometedores, y verlos ahora acercándose a la alquimia y majaderías semejantes; le fue tormentoso e insoportable.
Por esto fue a pedirle consejo a un joven, en quien había puesto toda su confianza.
Y se animó a utilizar su influencia sobre los estudiantes y estos excesos mediante una vacuna, administrada mediante la fundación inmediata de una sociedad.
La orden tomó un primer impulso en 1778 cuando un antiguo alumno suyo y presidente del Palatinado Renano la reorganizó.
Adam Weishaupt, propuso como nuevo nombre Bienenorden, la ‘Orden de las abejas’, porque se imaginaba que los afiliados deberían recopilar el néctar de la sabiduría dirigidos por una abeja reina, pero al final se prefirió Bund der Illuminaten (‘Unión de los Iluminados’) y después, Illuminatenorden (‘Orden de los Iluminados’).
De la asociación de sapiencia se crearía ahora una orden secreta, que no podía negar la huella de su modelo organizativo, la Compañía de Jesús.
Breve florecimiento

Adolph Freiherr Knigge,
su patrocinador más influyente.

Una siguiente reorganización sucedió en 1780 tras la adhesión del aristócrata bajo sajón Adolph von Knigge.
Tal como el propio Adam Weishaupt, confesó, no existía «en absoluto, sólo en su cabeza».
Y en 1782 Adolph Freiherr Knigge le proporcionó a la orden una estructura para–masónica, con Adam Weishaupt, y Adolph Freiherr Knigge entre otros como directores sobre el llamado «Areópago».
Con esta nueva distribución, que se detallará más adelante, consiguieron los Iluminados reclutar a muchos masones e infiltrarse en logias enteras.
De trasfondo estaba la crisis iniciada hacia 1776 entre los niveles altos masónicos alemanes con la ruptura de la Estricta observancia Templaria.
Karl Gotthelf von Hund und Altengrotkau había conseguido atraerse a las diferentes logias hacia su mandato mediante este rito más bien apolítico-romántico, que aseguraba ser sucesor de la orden Templaria, disuelta en 1312.
Durante muchos años, además había afirmado mantenerse en contacto con «Superiores desconocidos», que le habían iniciado en la francmasonería.
Como al fallecer en 1776 ningún tipo de «Superiores secretos» contactara con ellos, había gran confusión en la logia.
En la convención masónica de la Estricta observancia Templaria, acontecida en Wilhelmsbad entre el 16 de julio y el 1 de septiembre de 1782, Adolph Freiherr Knigge y su segundo representante de los Iluminados, Franz Dietrich von Ditfurth, un ilustrado radical manifiesto, se ganaron el liderazgo de opinión para su orden.
El sistema Templario fue abandonado, y la orden de la Rosacruz quedó en minoría en su esfuerzo por mantener esa tradición.
Ambos iluminados consiguieron incluso, con Johann Christoph Bode, ganarse a un representante principal de la Estricta observancia Templaria.
Crisis y prohibición
El número de miembros aumentó rápidamente, sin embargo este éxito suponía a la vez el comienzo del final: Adolph Freiherr Knigge amenazó epistolarmente con delatar sus secretos a los jesuitas y a los rosacrucianos.
Reforzando la desconfianza y preocupaciones de Adam Weishaupt.
Ya que Adolph Freiherr Knigge y Johann Christoph Bode, hubieran incorporado al príncipe Karl von Hessen-Kassel y a Ferdinand von Braunschweig, así como al duque Ernst von Sachsen-Gotha y Carl August von Sachsen-Weimar, todos ellos representantes de la autoridad absolutista.
Estas sospechas no estaban infundadas, pues Carl August y su consejero privado Goethe se habían afiliado con el único fin de investigar a la Orden.
Como resultado se agudizaron las discrepancias entre Adam Weishaupt, y Adolph Freiherr Knigge hasta el punto de que la orden amenazaba con disolverse.
En febrero de 1784 se convocó en Weimar para eso un tribunal arbitral llamado “congreso”.
Para sorpresa de Adolph Freiherr Knigge el juicio del congreso en el que participaron entre otros Goethe, Johann Gottfried von Herder y Herzog Ernst von Sachsen-Gotha era que debía construirse un nuevo Areópago.
Este parecía ser un compromiso tolerable.
Pero como era previsible que el fundador de la orden siguiera siendo influyente aún sin presidencia formal en el Areópago, lo que significaba una clara derrota para Adolph Freiherr Knigge.
Se acordó el silencio y el retorno de todos los papeles y el primero de julio abandonó Adolph Freiherr Knigge la orden.
En el tiempo siguiente se apartó de los “estragos de la moda” de querer arreglar el mundo mediante sociedades secretas.
Por su parte Adam Weishaupt, le entregó la dirección de la orden a Johann Martin, conde de Stolberg-Roßla.
Durante las disputas internas las asociaciones secretas habían atraído sobre sí la atención de las autoridades bávaras.
Eran el blanco de sospechas de asesinatos afines a la ilustración, que pretendían alterar el orden tradicional, infiltrándose entre los funcionarios públicos para alcanzar un «Estado razonable»
Consecuentemente el 22 de junio de 1784 el príncipe elector Karl Theodor prohibió todas las «comunidades, sociedades y fraternidades» fundadas sin su aprobación señorial.

Príncipe elector de Baviera y Renano palatia Carlos Teodoro 
Aquí en un retrato de 1763,
Prohibió la orden mediante varios edictos entre 1784 y 1785
El 2 de marzo de 1785, bajo presión de Peter Frank, canciller barón de Kreittmayr, el barón rosacruciano de Törring y otros cortesanos, se promulgó un edicto adicional, que esta vez prohibía a los Iluminados y a los Francmasones llamándolos por su nombre y considerándolos altos traidores y enemigos de la religión.
Mediante registros domiciliarios se confiscaron varios papeles de la orden que aportaron sucesivos indicios sobre la radicalidad de sus propósitos.
Documentos encontrados en un mensajero difunto informaron sobre el nombre de un miembro.
Ese mismo año el papa Pío VI aclaró en 2 cartas al obispo de Freising (18 de julio y 12 de noviembre), que la adhesión a la orden era incompatible con la fe católica.
A consecuencia de las prohibiciones de 1784-1785 se produjeron las persecuciones de miembros.
Se llegó a registros domiciliarios y confiscaciones, algunos consejeros y oficiales perdieron el puesto, algunos miembros fueron desterrados, pero nadie resultó encarcelado.
El mismo Adam Weishaupt, cuyo papel fundador se desconocía al principio, resultó sospechoso, pero sólo huyó cuando tuvo que admitir la fe católica, primero a la ciudad imperial libre Ratisbona y en 1787 otra vez a Gotha, donde Herzog Ernst le proporcionó una consejería áulica sinecura.
En abril de 1785 el conde Stolberg-Roßla declaró la orden oficialmente suspendida –tras aboliciones temporales–.

Johann Christoph Bode aprovechó la coyuntura para conservar la asociación con vida.e intentó resucitarla con ayuda de la Iglesia minerval de Weimar y la Orden de los amigos invisibles, pero debió abandonar en 1790 debido al clima estrictamente antiiluminista de los años revolucionarios.
Los investigadores están generalmente de acuerdo, en que la desarticulación de la orden de los Iluminados fue completa.
El 16 de agosto de 1787 se promulgó un tercer y más estricto edicto de prohibición so pena de muerte, del reclutamiento de miembros para Masones e Iluminados.
Continúan también en los círculos autoritarios rumores de una supervivencia de los Iluminados.
Estas promulgaciones desataron una primera histeria antiiluminista, especialmente se sospechaba de las agitaciones de las asociaciones secretas ilustradas radicales.
Una segunda ola, claramente más enérgica, sucedió durante la Revolución francesa, pues el miedo a los jacobinos se fundió con el anterior a los Iluminados.
En este estado anímico el ministro de Estado bávaro Maximilian von Montgelas –quien a su vez había sido iluminado– hizo prohibir todas las organizaciones secretas al llegar al poder en 1799 y otra vez en 1804.
Cómo de fuerte era la fascinación pública en los años en torno a la Revolución francesa por las misteriosas e inquietantes sociedades secretas e iniciáticas, se nota por diversas obras literarias de la época, desde Der Geisterseher de Schiller hasta Der Groß-Cophta de Goethe y las inquietantes sociedades de Los años de aprendizaje de Wilhelm Meister, pasando por Jean Paul Die unsichtbare Loge (1793).

Placa conmemorativa:
“En el edificio trasero
Sala de los Iluminados 1782-1785, etc.”
Hoy recuerda en Ingolstadt sólo una placa conmemorativa en el edificio en el que se encontraba la sala de reuniones de los Iluminados.
El edificio se encuentra en el número 23 de la calle Theresien, antes llamada Am Weinmarkt 298, en la zona urbana exclusiva para viandantes.
Objetivos
La orden de los Iluminados estaba comprometida con el modelo ilustrado.
La meta era la mejora y el perfeccionamiento del mundo en el sentido de libertad, igualdad y fraternidad y la mejora y perfeccionamiento de sus miembros (de ahí también el viejo nombre Perfectibilistas).
Adam Weishaupt, escribió en 1782 en un discurso:
Quien también generalmente quiere iniciarse en la libertad, la amplia iluminación en general: pero la Iluminación no consiste en el conocimiento de palabras, sino de cosas, no se trata de la comprensión de conocimientos abstractos, especulativos, teóricos, que inflan el espíritu, pero no mejoran el corazón.
Rede an die neu aufzunehmenden Illuminatos dirigentes.
Según Adam Weishaupt, el medio para alcanzar la libertad era principalmente la educación, pero no sólo la aportación externa de conocimientos, sino en primera línea la formación del corazón, la moralidad, que debería capacitar a los individuos para autodominarse, y por lo tanto serían superfluas otras formas de dominio como el despotismo de los príncipes absolutistas, pero también el despotismo espiritual ejercido por la Iglesia católica.
Los modales de las viejas costumbres serían también condición y camino para una sociedad libre e igualitaria sin príncipes ni iglesia.
Como Adam Weishaupt, explicó en su discurso citado supr., la historia misma estaría de su parte: recurriendo a pensadores como Joachim von Fiore presentó una historia filosófica entre periodos temporales: en la «Infancia de la humanidad» no había ni dominio ni propiedad ni ansias de poder.
Eso comenzó en la «Época juvenil», con el surgimiento de los primeros estados, que se desviaban más y más hacia el despotismo.
De ahí surgió la nostalgia del paraíso perdido de la ausencia de dominio:
«el despotismo mismo debería ser el medio para facilitar el camino a la libertad»
escribió Adam Weishaupt, en una redacción para la clase de misterio de su orden.
En el «tiempo de la madurez» el género humano superará el despotismo sin violencia a través de la provocación de la nostalgia, de la libertad, mediante la ilustración y mediante el autodominio que Adam Weishaupt, impartía.
Para difundir ahora esta ilustración y para devolver a los hombres a la «tierra prometida», debía de ser la tarea de las escuelas ocultas de sabiduría, a quienes Adam Weishaupt, les presuponía una línea tradicional ideal desde los protocristianos hasta los masones.
Aunque es verdad que los francmasones declaran ser apolíticos, los Iluminados les servirían como máscara.
Finalmente un «Tiempo de decadencia» iniciará un nuevo ciclo.
En esta representación histórica se mezclan el milenarismo medieval y las utopías modernas, las profecías premodernas de un mundo redimido y pronósticos modernos de como se alcanzarían por propias obras.
Adam Weishaupt, compatibilizó ambos mensajes contradictorios: por un lado, predicó el quietismo, que exoneraba a sus miembros de cualquier responsabilidad del progreso histórico; y por el otro, exigía un activismo subversivo que socavara activamente el sistema de gobierno imperante.
Cuál de ambos aspectos primaría, lo dejó pendiente.
Eso significa por una parte que era solo cuestión de esperar, pues el tiempo del despotismo absolutista finalizaría desde una lógica interna casi por sí mismo.
Adam Weishaupt, sostenía que los iluminados participarían solamente por su actividad, incluso mediante su mera presencia, en la abolición del despotismo.
La abolición del sistema absolutista no debería pues conseguirse mediante la vía revolucionaria, sino por los recursos personales políticos: querían conquistar más y más posiciones claves estatales absolutistas, para sucesivamente conducirlas a su propia violencia.
En los últimos estadios utópicos, sobre si y cómo el estado sería realmente disuelto tras alcanzar el poder o si simplemente los iluminados los reemplazarían en una especie perfeccionada de despotismo ilustrado, es algo sobre lo que Adam Weishaupt, no dio datos.
Organización

Símbolo de los Illuminados de Baviera:
el Búho de Minerva
Los Iluminados fueron una de las muchas sociedades y asociaciones caracterizadas por la formación del fenómeno moderno de la opinión pública durante la ilustración, tal como Jürgen Habermas describió en 1962 en Historia y crítica de la opinión pública.
Durante las castas sociales pre-modernas sucedía en la iglesia o en la corte y pervivía ahora: la posibilidad de traspasar las fronteras estamentales para reunirse en niveles sociales al menos a priori igualitarios, en las sociedades lectoras, o diversas asociaciones caritativas (como las sociedades de amigos del país), en los francmasones y los rosacrucianos o incluso en las sociedades secretas como los Iluminados.
A diferencia de otras sociedades, los Iluminados tenían un programa político explícito, mientras que entre los francmasones por ejemplo son indeseables las disputas religiosas, confesionales o políticas.
También se reconocen los masones por su afiliación, y no son, a diferencia de los iluminados, estrictamente secretos.
Aunque los Iluminados adoptaron aspectos masónicos como la logia y la jerarquía, también es cierto que ni pertenecían a la misma orden ni cooperaban en organizaciones francmasónicas nacionales, como la gran logia o el gran oriente.
Para infiltrarse mejor en ellos, Knigge dotó a la orden de una estructura apoyada en la masona con grados titulados muy imaginativamente, y cada uno de los cuales tenía su propio ritual iniciático y «secretos», que se les revelaba a los iniciados: un «criadero» que introduciría novatos en la esencia de la logia y la sociedad secreta, compuesta de los grados «novicio», «minerval» (derivado de Minerva), e «iluminado inferior».
La «clase masona» tomada de la masonería contenía el grado «peón», «oficial», «maestro», «iluminado mayor» e «iluminado regente».
Coronaba la orden la clase mistérica, compuesta por los grados «sacerdote», «Regent», «Magus» y «Rex» (‘gobernante’) y cuyos reglamentos y ritos, debido al breve tiempo que supervivió, no llegaron a redactarse.
Asimismo, como mistificación de gran efecto publicitario, cada miembro de la orden recibe al iniciarse un nombre secreto (o de guerra), que nunca era cristiano, o como mínimo, de origen ortodoxo:
Adam Weishaupt, se llamó así mismo con el significativo nombre de Espartaco, el cabecilla de las revueltas esclavas romanas; 
Knigge era Filón de Alejandría, un filósofo judío; 
Goethe recibió el nombre Abaris, por un mago escita.
También la geografía recibía nombres secretos (Múnich, por ejemplo, se llamaba Atenas; el Tirol, Peloponeso; Fráncfort era Edessa; e Ingolstadt, Eleusis).
Incluso hasta la fecha se indicaba según un calendario secreto de nombres mensuales persas y cuya numeración anual comenzaba en el 632.
Los nombres de la orden contribuían a la igualdad entre iluminados: ya que los 2 primeros grados sólo se llamaban por los nombres de la orden, no podían saber unos de otros, quién era noble, quién burgués, quién profesor universitario, quién sólo camarero o estudiante.
Aparte de esto, formaban parte de un rígido programa educativo, que la orden le imponía a sus miembros.
Cada iluminado debía no sólo darle explicaciones a su tocayo espiritual, sino que también recibía de los superiores de la orden una cuota literaria mensual, en la que obras deísticas e ilustradas ocupaban un lugar principal y en grado creciente.
Su evolución moral y espiritual debía además que hacerla constar en un diario llamado cuaderno Quibuslicet (del latín “quibus licet”, ‘a quién le está permitido leerlo’).
En caso de que estuvieran mal hechos o no contuvieran los avances previstos, respondía el mando de la orden con una carta de reproche.
Junto a la completa igualdad dentro de los grados, había una división jerárquica entre los distintos escalafones muy marcada.
Esta dejaba mostrar ya en los juramentos, que cada iniciando debía prometer solemnemente.
«Eterno silencio, firme lealtad, fidelidad y obediencia a todos los superiores y estatutos de la orden».
Además de la estricta jerarquía había que añadir la estructura esotérica de la orden, lo que significa que a los novatos se les engañaba conscientemente sobre esta auténtica meta.
En la “guardería” significaría que el nuevo no era para nada el objetivo de la orden.
Para socavar los regímenes terrenales o espirituales, apropiarse del dominio mundial y etcétera.
De haberse imaginado nuestra sociedad desde esos puntos de vista, o si han entrado con esas intenciones, se han engañado completamente.
Porque en los grados superiores de la orden se les revelaría el “mayor de todos los secretos”, que tantos desean con ansia, tan a menudo han buscado estérilmente el arte de regir a los hombres, de conducirlos a lo bueno […] y después guiarlo todo, con lo que los hombres hasta ahora sueñan y sólo a los más iluminados les parece posible.
Reinhart Koselleck Kritik und Krise.
El arcano más profundo de los Iluminados era su propio sistema de dominio moral, ya practicado entre los numerarios, pero que también debía aplicarse fuera.
Este fraude y tutelaje a los miembros de grados inferiores pronto provocó críticas incluso dentro de la orden.
Le debían a la meta de Adam Weishaupt, la perfección del individuo por sugerencia de la propia educación y la dirección oculta.
La condición a estas mejoras del individuo le parecía que era el conocimiento de todos sus secretos.
Esto parece haberlo adoptado de su peor enemigo: los jesuítas, cuya obediencia era ciega y su atenta pero efectiva manipulación humana era mediante la penitencia.
Sobre todo la orden permanecía, como el investigador Agethen constató, unida a sus enemigos por un cruce dialéctico: para emancipar al individuo del dominio mental y espiritual eclesiástico, se aplicó el método jesuítico de examen de conciencia; para transportar al cortejo triunfal ilustrado y de la razón, se tenía un sistema extremo y un montaje místico que recordaba las ensoñaciones irracionales rosacrucianas; y para finalmente liberar a la humanidad del despotismo principesco y real, se avasallaba a los miembros con un sistema de auténtico control y psicotécnicas totalitarias.
Miembros
Los Iluminados tuvieron algo de éxito: a comienzos del año 1780 llegó la orden en 70 ciudades del reino a tener entre 1,500 y 2,000 miembros, de los cuales algo de un tercio eran masones.
Los puntos clave eran Baviera y las ciudades turingias Weimar y Gotha; fuera de Alemania sólo puede demostrarse su presencia en Suiza.
El socio-histórico Eberhard Weis investigó exhaustivamente la estructura social de la orden y descubrió que cosa de un tercio de sus miembros eran nobles y por lo menos un 12%, clérigos.
Casi el 70% de los iluminados habían recibido formación académica, el número de trabajadores manuales rondaba un 25%, un número muy superior al de los comerciantes, que con un 10% estaban claramente infrarrepresentados.
Casi la mayoría de los iluminados, casi las 3 cuartas, se componía de funcionarios y demás trabajadores públicos, que de cara a la meta de la organización de derribar el estado absolutista, no puede sorprender.
El mismo Adam Weishaupt, presumía en 1787 con orgullo que la orden había conseguido incorporar a más de un décimo del funcionariado bávaro.
Especialmente significativo era este éxito de infiltración en los colegios censores bávaros, que hasta la intervención del príncipe elector en 1784, se componía casi exclusivamente de iluminados.
Y acorde fueron las intervenciones de la autoridad: se prohibieron escritos de exjesuítas y otros antiilustrados o escritos clericales, incluso hasta libros de rezos, y en cambio se fomentó la literatura ilustrada.
Este éxito temporal no puede engañar de que la orden estaba compuesta en su mayor parte de académicos secundones, que acudían a ella, porque se esperaban posibilidades, una oportunidad, correlacionada con el concepto de infiltración de Adam Weishaupt.
Estas metas les resultaban desconocidas a los novatos.
La meta real, a saber, la de formar a las elites políticas e intelectuales de la sociedad, la consiguieron poco.
De las esperadas excepciones mencionadas (Goethe, Herder, Knigge), todos los representantes significativos de la baja ilustración alemana o se mantuvieron apartados (Schiller, Kant, Lessing, pero también Lavater) o se fueron decepcionados por la rígida estructura (Nicolai).
De una amenaza real de los estados bávaros por
«el ratón de biblioteca Adam Weishaupt, y sus camaradas, utopistas en el buen sentido y en el ridículo»
No puede haber duda, pero sí que
«el reto que les supuso a los viejos poderes fue, incluso de esta forma tan domada, aún demasiado grande.
Otros miembros
Anton von Massenhausen
Johann Christian Ehrmann
Mitos y teorías conspirativas
Las cartas de Pike a Mazzini

La cueva de los iluminados en Aigen (Salzburgo)
(vid. Castillo Aigen),
Ejemplo de la embellecida imagen de la Orden para el Sturm und Drang
Quienes apoyan las teorías conspirativas, citan como por ejemplo la presunta existencia de una serie de cartas escritas entre los años 1870 y 1871, que se conservarían en los archivos de la biblioteca del Museo Británico entre un antiguo militar confederado llamado Albert Pike 
(De hecho el único representante de la Confederación, y a la vez miembro activo del Ku Klux Klan, honrado con una estatua en Washington D.C.)
Y el francmasón y carbonario Giuseppe Mazzini, un filósofo y político italiano que se esforzó por unificar los estados italianos y quien había sido seleccionado por los Illuminati para dirigir sus operaciones mundiales en 1834.
Pero el Museo Británico desmiente la existencia de dichas cartas.
Según William Guy Carr, en una de las cartas fechada el 15 de agosto de 1871, Albert Pike le hace saber a Giuseppe Mazzini el plan de los Illuminati para el futuro del mundo:
“Fomentaremos 3 guerras que implicarán al mundo entero.
La primera de ellas permitiría derrocar el poder de los zares en Rusia y transformar ese país en la fortaleza del comunismo ateo necesaria como una oposición controlada y antítesis de la sociedad occidental.
Las divergencias causadas por los “agenteur” (agentes) de los Illuminati entre los imperios británico y alemán serán utilizados para provocar esta guerra, a la vez que la lucha entre el pan−germanismo y el pan−eslavismo.
Un mundo agotado tras la guerra, no interferirá en el proceso de construcción de la “nueva Rusia” y el establecimiento del comunismo, que será utilizado para destruir los demás gobiernos y debilitar a las religiones.
La segunda guerra mundial se desataría aprovechando las diferencias entre la facción ultra−conservadora y los sionistas políticos.
Se apoyará a los regímenes europeos para que terminen en dictaduras que se opongan a las democracias (Nazismo, Fascismo, Comunismo y Socialismo) y provoquen una nueva convulsión mundial cuyo fruto más importante será el establecimiento de un Estado soberano de Israel en Palestina que venía siendo reclamado desde tiempos inmemoriales por las comunidades judías.
Esta nueva guerra debe permitir consolidar una Internacional Comunista bastante fuerte para equipararse a la facción cristiana/occidental.
La tercera y definitiva guerra se desataría a partir de los enfrentamientos entre sionistas políticos y los dirigentes musulmanes.
Este conflicto deberá orientarse de forma tal que el Islam y el sionismo político se destruyan mutuamente y además obligará a otras naciones, una vez más divididas sobre este asunto, a entrar en la lucha hasta el punto de agotarse física, mental, moral y económicamente…
Liberaremos a los nihilistas y a los ateos, y provocaremos un formidable cataclismo social que en todo su horror mostrará claramente a las naciones el efecto del absoluto ateísmo, origen del comportamiento salvaje y de la más sangrienta confusión.
Entonces en todas partes, los ciudadanos, obligados a defenderse contra la minoría mundial de revolucionarios, exterminará a esos destructores de la civilización, y la multitud, desilusionada con el Cristianismo, cuyos espíritus deístas estarán a partir de ese momento sin rumbo y ansiosos por un ideal pero sin saber dónde hacer su adoración, recibirán la verdadera LUZ a través de la manifestación universal de la doctrina pura de “Lucifer”, sacada a la vista pública finalmente.
Esta manifestación resultará del movimiento reaccionario general que seguirá a la destrucción del Cristianismo y ateísmo, ambos conquistados y exterminados al mismo tiempo.
Citado según William Guy Carr,
en Peones en el juego, 1955.”
Revolución francesa
 Teorías de la conspiración masónica en la revolución francesa.
No por último se les ha hecho responsables de la Revolución francesa.
Esta grave sospecha fue formulada por primera vez en 1791 por el párroco francés Jacques François Lefranc en su libro 
Le voile levé pour les curieux ou les secrets de la Révolution révéles à l’aide de la franc-Maçonnerie 
(El velo destapado para los curiosos o los secretos revolucionarios de la ayuda francmasona).
Su posterior difusión se la debe sin embargo a otros 2 autores, que poco después compusieron extensas obras sobre los orígenes revolucionarios franceses: el ex−jesuita francés Augustin Barruel y el erudito escocés John Robison.
Ambos intentaron, con mutua independencia, demostrar que no desataron la revolución ni la permanente presión del tercer estado, ni la difusión de los ideales ilustrados, ni la mala cosecha del año previo ni tampoco la mala gestión de la crisis por el rey Luis XVI, sino que fueron los Iluminados.
Para esto aportan principalmente 3 pruebas:
Casi todos los cabecillas revolucionarios importantes eran masones. La equiparación incondicional de ambas sociedades es, como ya se advirtió previamente, falso.
Existían efectivamente logias masonas en la Francia postrevolucionaria autonominadas –de forma parecida a la orden de Weishaupt–, “Les Illuminés”. Que estos grupos eran muy pequeños y tuvieron poca influencia, estorbaba tan poco como el hecho de que los iluminados franceses siguieran una línea más bien mística-martinista y tenían poco que ver con los ilustrados radicales como Knigge y Weishaupt.
Era sabido, que Johann Christoph Bode viajó a París en 1787. En motivo de su desplazamiento, que sólo duró entre el 24 de junio hasta el 17 de agosto, no tenía nada que ver con el estallido revolucionario, sino que le habían invitado a una convención masona, pero que a su llegada ya había terminado.
A la tesis de que los Iluminados se encuentran tras la revolución francesa, le faltan todas las bases.
Sin embargo tuvieron Barruels y Robinsons mucho éxito.
En el ámbito germano, extendió principalmente estas teorías el fugaz diario conservador Eudämonia (1795-1798). 
Hasta hoy no han perdido estos escenarios conspirativos su fascinación sobre muchos publicistas y agrupaciones radicales de extrema derecha. 
Notables aquí son por ejemplo Nesta Webster, una fascista británica veintecentista, famosa teorética conspiradora, el estadounidense John Birch o el predicador cristiano estadounidense Pat Robertson.
También la obsesión, con las teorías conspirativas antisemitas como Des Griffin y Jan Udo Holey siempre imaginando nuevos rastros de la orden, muestran la estrecha conexión entre el radicalismo de derechas y la paranoia anti-iluminista.
Estas tenaces teorías conspirativas fueron entre otras cosas alimento para algunos grupos ocultistas o teosóficos que intentaron estilizarse como supuestos Iluminados, desaparecidos hacía siglos: el historiógrafo Leopold Engel fundó en 1896 por ejemplo la Unión mundial de los Iluminados («Weltbund der Illuminaten»), que actuaba a imitación de la orden de Adam Weishaupt.
Ya en 1929 se había eliminado esta asociación del registro berlinés.
También la Ordo templi orientis surgida en 1912 o los Iluminados de Thanateros, fundados en 1978, intentaron situarse en la línea tradicional de los iluminados bávaros, pero sí que no tenían nada que ver con el radicalismo ilustrado-racionalista de la orden de Adam Weishaupt , Bodes y Knigges.
Otras teorías
Hasta hoy circulan muchas teorías, según las cuales los Iluminados sobrevivieron a su prohibición y son responsables de numerosos fenómenos, considerados desagradables por los difusores de tales mitos.
Disfrutan de una especial popularidad las teorías conspirativas según las cuales habrían influido el surgimiento de los Estados Unidos de Norteamérica.
Pero se las considera insostenibles en base a la sucesión de acontecimientos de las guerras emancipatorias norteamericanas comenzadas el año 1775, es decir, previas a la formación de la orden.
La única reminiscencia real de los Iluminados de Baviera, es la Orden Illuminati, cuyo Gran Maestre es Mike Melo, fracmasón y reconocido por el Supremo Consejo Iluminista del Sur de los Estados Unidos que fuera precedido en tiempos anteriores por Albert Pike, incluso, este individuo (Melo) cuenta con los registros legales y el uso de imagen legal de la institución que fuera formada en 1776.

Referencias literarias
A los Iluminados se les representa con asiduidad en las novelas populares, por ejemplo en la trilogía “Illuminatus” de Robert Shea y Robert Anton Wilson, en «Un grito en las tinieblas» del costarricense Daniel González, en “El péndulo de Foucault” de Umberto Eco o en “Angeles y Demonios” de Dan Brown.
Aquí se les representa como bribones tenebrosos, tejedores de complots turbios o conspiradores demoníacos, pues los citados autores no se inspiran en hechos demostrados de historias sobre la orden moderadas por los hechos, sino preferiblemente de las teorías conspiratorias, que sobre ellos circulan.
No obstante se mantienen hoy a menudo estos detalles ficticios sobre los Iluminados como erróneamente ciertos.
Tampoco fueron Galileo Galilei (1564-1624) ni Gian Lorenzo Bernini (1598-1680) miembros de la orden, como  Dan Brown indica, ni tampoco se encontraban en una tradición milenaria desde los druidas celtas pasando por la secta de los ḥašīšiyyīn y los templarios con el objetivo de encontrar el “umblicus telúricus”, el ombligo del mundo.

Sello de los Estados Unidos impreso sobre un billete de dólar
Especialmente popular es la suposición extendida en las novelas, de que los Iluminados poseyeron determinados símbolos, con la cual se hacía reconocible existencia para los iniciados.
A esta simbología presuntamente iluminada pertenecen entre otros
El ojo panóptico.
El ojo panóptico en la cúspide de la pirámide (véase también: sello de los Estados Unidos de Norteamérica).
El número 23.
Ambigramas.
Ninguno de estos símbolos pueden asociarse históricamente con los Iluminados.
Parece también poco plausible que una conspiración de ámbito internacional, como suele atribuírseles, deje sus símbolos por todas partes.
Los Iluminados utilizaban sólo un símbolo para la “escuela de secreta sabiduría”, a saber, el mochuelo de Minerva.
También se les hace referencia en la novela juvenil “Túneles” de Brian Williams y Roderick Gordon
Notas
Karl R. H. Frick: Die Erleuchteten. Gnostisch-theosophische und alchemistisch-rosenkreuzerische Geheimgesellschaften. Marix-Verlag, Wiesbaden 2005, ISBN 3-86539-006-4, S. 455.
Wehler, Hans-Ulrich: Deutsche Verfassungsgeschichte; Bd.1, 2.Auflage, München 1989, S. 324.
Kraus, Andreas: Geschichte Bayerns. Von den Anfängen bis zur Gegenwart; 3. Auflage, München 2004, S. 350
Johann Joachim Christoph Bode: Journal von einer Reise von Weimar nach Frankreich im Jahr 1787. Herausgegeben von Hermann Schüttler. Ars Una, München 1994, ISBN 3-89391-351-3
Leopold Engel: Geschichte des Illuminatenordens. Ein Beitrag zur Geschichte Bayerns. Vorgeschichte, Gründung (1776), Beziehung zur Freimaurerei, Verfolgung durch die Jesuiten, Fortentwicklung bis zur Jetztzeit. Bermühler, Berlin 1906; Reprint: Faksimile-Verlag, Bremen 1985
“„Der Despotismus soll selbst das Mittel seyn, um […] den Weg zur Freyheit zu erleichteren”
Reinhart Koselleck: Kritik und Krise. Eine Studie zur Pathogenese der bürgerlichen Welt. Suhrkamp, Frankfurt 1973, ISBN 3-518-07636-1.
Klaus Epstein: The Genesis of German Conservatism. Princeton University Press, Princeton, NJ 1966, Kapitel 10.
Daniel Pipes: Verschwörung. Faszination und Macht des Geheimen. Gerling Akademie Verlag, München 1998, S. 247ff.
Iluminados de Baviera

Símbolo de la asociación: el búho de Minerva.
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CALCULADORES PRODIGIOSOS

CALCULADORES PRODIGIOSOS
Como todo mundo sabe son sujetos que resuelven rápidamente y a veces hasta instantáneamente, y aparentemente sin esfuerzo ejercicios matemáticos muy complicados. Algunos incluso llegan a una vez que se les ha planteado el problema, a conversar libremente con los espectadores sobre temas indiferentes, completamente ajenos con el problema que se les ha planteado y de repente como si un mecanismo cerebral actuara independiente de su voluntad, dan con la solución buscada.
Cierto tipo de estos calculadores prodigiosos son de una inteligencia mediocre aparte de su facultad de manejar las cifras con extraordinaria destreza. Por ejemplo, Colburn, siempre fue el último en su clase, Buxton ni siquiera supo escribir su nombre, Inaudi no aprendió a leer y a escribir hasta que tenía veinte años, pero también hubieron hombres que tuvieron una instrucción normal como Diamandi, Dagbert, Lidoreau y Moingeon y también uno genios que fueron increíbles calculadores como Ampere, Arago, Georges Bilder, Whaterly y Gauss entre otros mas. Entre los antiguos calculadores se pueden citar a Jedediah, Buxton, Zerah, Colburn, Zacharias Dase y Henri Mandeux
Jedediah Buxton que vivió en Inglaterra entre 1702 y 1762, era un verdadero maniático de las cifras, contaba sin cesar todo lo que aparecía en su campo visual. Por ejemplo cuando lo llevaron a Londres a someterse a un examen de la Royal Society (Real Sociedad), lo llevaron al teatro de Drury Lane para que viese la obra de Shakespeare Richard III (Ricardo III) representada por el inolvidable actor Garrick. Después le preguntaron que como le había parecido la obra y si le había gustado. Y el resultado fue que para él. ¡Sólo fue una ocasión de calcular! Durante las danzas sólo había puesto la atención en el número de pasos dados, que fueron 5,202; también había contado el número de palabras dichas por todos los actores: 12,445 y aparte el número de palabras únicamente dichas por Garrick, Todo lo cual resultó cierto exactamente
Zerah Colburn, que nació en 1804 en Vermouth U. S. A., que empezó a contar antes de saber leer y escribir. Era un fenómeno que tenía ¡Un dedo de más en cada una de sus manos y de sus pies!
Zacharias Dase, nacido en Alemania en 1824, se distinguió de los demás calculadores prodigiosos en que puso sus aptitudes al servicio de la ciencia. Calculó los logaritmos naturales de los números entre 1 y 100,500 y la tabla de factores y de números primos desde ¡El 7º hasta el 8º millón! Sus facultades para contar así como su memoria para los números eran prodigiosas. El astrónomo Gauss le hizo multiplicar mentalmente, uno por otros dos números compuestos de ¡100 guarismos cada uno! Realmente se queda uno petrificado cuando se da cuenta de la cantidad de cifras que intervienen en la operación.
Henri Mondeux fue una gran celebridad, nació en 1826 en Neuvy le Roi, cerca de Tours en Francia, era el hijo de un pobre leñador. Cuando apenas contaba con 7 años y no sabía ni leer ni escribir, se divertía haciendo cálculos rápidos. Como ignoraba los guarismos contaba con piedrecillas dispuestas de distinta manera. Llevado a París fue presentado en la Academia de las Ciencias. La comisión de sabios que le examinó dictaminó que el niño contaba con extraordinarias facultades como calculador mental y una extraordinaria memoria para los números, pero una casi nula atención con los nombres de personas, y lugares y objetos que no le llamasen la atención. También pudieron constatar que podía resolver un problema mientras se ocupaba de otras cosas. Con respecto a otros calculadores mas contemporáneos, podemos colocar primero a
Jacques Inaudi, quien nació en el seno de una familia miserable en 1867 en Honorato en el Piamonte en Italia, era pastor cuando a los 6 años se despertó en él la pasión por los números. Mientras guardaba su rebaño combinaba números mentalmente; así a los 7 años era capaz de hacer multiplicaciones de 5 cifras ¡De cabeza!, sin embargo no conocía las tablas de multiplicación. La comisión de la Academia de las Ciencias encargada de examinarle en 1892 concluyó que tenía una prodigiosa memoria para las cifras y que había ideado procedimientos de cálculo completamente originales. También informó que Inaudi podía sostener una conversación cualquiera sin dejar de calcular mentalmente. El decía que: ¡Una voz calcula sin que yo intervenga para nada! Otro increíble calculador fue
Louis Fleury nacido el 21 de abril de 1893 cerca de Belfort, Francia. De nacimiento sufrió de una doble oftalmía purulenta que lo dejó completamente ciego. Abandonado por sus padres a la temprana edad de 1 año y medio, fue confiado a la Asistencia Pública. A los diez años apenas si sabía andar y no sabía ni lavarse ni vestirse. A los quince considerado como no educable, la Asamblea Pública le hizo ingresar a un hospital de incurables. Apenas llevaba dos meses ahí, cuando un miedo repentino y violento se apoderó de él. Y fue entonces cuando se le ocurrió la singular idea de hacer cálculos aritméticos mentalmente para disipar el temor obsesivo que le seguía atormentando. Milagrosamente todos los cálculos que intentaba se resolvían maravillosamente, con rapidez, con seguridad y gran facilidad. A partir de entonces el abstracto mundo de las cifras se convirtió en su verdadera vida interior, su mente se entregaba al cálculo sin esfuerzo y con gran alegría. En pocos segundos conseguía efectuar multiplicaciones, divisiones, potenciaciones y radicaciones con elevado índice. Louis Fleury que fue largamente estudiado en el Instituto Metafísico Internacional por el doctor Osry y sus colaboradores era del tipo “táctil” (tipo por cierto muy raro) decía que sentía pasar las cifras ¡bajo sus dedos!
La señorita Osaka por el contrario y como la mayoría de los calculadores prodigiosos pertenece a la categoría de los “visuales”. Cuando se le dictan los guarismos, los ve “como trazados por tiza ó gis blanco en un negro pizarrón”. Esta señorita cuyo sobrenombre asiático designa a una joven francesa nacida a pocos kilómetros de Bagnères, fue una niña retrasada. Hasta los 4 años y medio no empezó a andar y a hablar. De naturaleza enfermiza apenas si fue a la escuela de tal modo que a los 26 años apenas aprendió a leer y a escribir. Sus conocimientos aritméticos se reducían a la adición. En éste tiempo fue cuando asistió a una representación dada por un virtuoso del cálculo, quien sin embargo no era ningún calculador prodigioso y sin saber porqué, ella se dijo a si misma que podría realizar fácilmente las mismas proezas, por lo que se puso de inmediato a aprender las reglas del cálculo que ignoraba es decir la sustracción, la multiplicación y la división. Pero ésta última operación (cuyo mecanismo por cierto, jamás pudo aprender) le cerró el paso al estudio. Sin embargo dos hechos de extraordinaria importancia se impusieron pronto en su mente, por un lado comprobó que calculaba con extraordinaria rapidez y por el otro que podía recordar todos los números que había manipulado mentalmente; hecho que le hizo orientar su entrenamiento en otro sentido, dejó de iniciarse en el cálculo propiamente dicho y trató de retener en la memoria números cada día mayores A partir de éste momento su progreso fue extraordinariamente rápido, de manera que según sus secretos y antiguos deseos pudo presentarse en público. Perfeccionó sus aptitudes memorizando una cantidad colosal de números que calculaba con la pluma en la mano, las potencias de los números de 1 y 2 cifras hasta la décima, las potencias de números de 3 cifras hasta la séptima o la octava, el número de horas, minutos y segundos según las edades, etc. En estas condiciones su acervo numérico y mental era literalmente indestructible y así la Señorita. Osaka pudo entonces, responder inmediatamente y sin error, dentro del marco de sus conocimientos a cualquier pregunta de potencias y raíces así como el número de segundos vividos por tal persona de cualquier edad, indicando que cuando quiere recordar cualquier número lo ve como si fuera exterior a ella. Se cubre una pizarra de números y se le pregunta que cifra figura en la 5ª línea. La Señorita. Osaka que no ha hecho mas que escuchar el enunciado de los números ve instantáneamente y con toda claridad todos los números impresos en el pizarrón. Su capacidad de retención es tan grande que puede dar todos los números del tablero en forma normal, o comenzando por el final y ello con la mayor facilidad.
Maurice Dagbert, dado a conocer al público en el congreso de ilusionistas de París en 1947, que alcanzó su apogeo en el Congreso de Lausana de 1948, no tiene la gigantesca memoria de la Señorita. Osaka, sin embargo sus capacidades rememorativas son igualmente excepcionales, mientras que su capacidad de cálculo mental propiamente dicho es tal que parece igualar y a veces superar a Inaudi. Siendo presentado en la Academia de las Ciencias, realizó mentalmente, entre otras las siguientes operaciones: extracción de una raíz 5ª en 14 segundos y con resultado de 243, de una raíz 7ª en 15 segundos con resultado de 125, de una raíz cúbica en 2 minutos 15 segundos con resultado de 78,517, de una raíz 5ª en 2 minutos 13 segundos con resultado de 2,189, elevación de 827 al cubo en 55 segundos. En sus experimentos públicos las cifras que se vierten sobre el público casi sin parar forman una mezcla bien curiosa. Se empieza por invitar a una persona a que diga su edad, luego el público propone 5 números de dos cifras. Poco después el calculador dice la 3ª potencia del primer número, la 4ª del segundo y la 5ª del tercero; ahí se detiene para indicar al primer espectador que ha vivido tantas horas, minutos y segundos y demuestra por medio de un cálculo en el pizarrón, que ha tenido en cuenta los años bisiestos. Acto seguido continúa dando las potencias 6ª y 7ª de los últimos números, resultados que tienen: ¡11 y 13 cifras respectivamente! A continuación se le piden operaciones mas difíciles como la elevación al cubo de varios números de tres cifras y luego la extracción de raíces. Se le dan por ejemplo un número de 15 cifras otro de 19 y por último las fechas del calendario Juliano o Gregoriano, Instantáneamente el calculador dice con precisión el día de la semana que corresponde a las mismas y a continuación la raíz cúbica del primer número y parcialmente la raíz 5ª del segundo. En seguida responde a varias peticiones de fechas y da por fin la raíz cúbica del segundo número. Siguen operaciones análogas realizadas con las mayores celeridades interrumpidas por respuestas referentes a las fechas de las fiestas de Pascua, la Ascensión, Pentecostés y de las fases de la luna. A éste respecto y cuando sólo tenía 12 años Maurice Dagbert dejó estupefacto al profesor Esclangon, matemático, astrónomo y miembro del Instituto de Francia, que le preguntó:
-Joven, dígame en que fecha caerá la Pascua del año 5,702, 285.
Y el niño le contestó en el acto:
-El 22 de marzo.
Respuesta cuya exactitud fue comprobada.
También es conveniente aclarar que Dagbert, durante sus exhibiciones, toca bonitas piezas con un violín, mientras mentalmente resuelve los complicados cálculos.
Por último en 1961 lo pusieron en competencia con una máquina de calcular y éste la venció por mucho margen, efectuando los cálculos propuestos que fueron los siguientes:
Elevar 87 al cubo, 57 a la 4ª potencia, 38 a la 5ª potencia, 71 a la 6ª potencia y 99 a la 7ª potencia; realizar las operaciones 1961 X 1932, 64,632 X 55,823 y 1516: 45 con cuatro decimales exactos; traducir en días, horas y segundos la edad de una persona de 51 años cuyo aniversario fue el 23 de noviembre de 1961, tres extracciones de raíces terminaron la serie de ejercicios. Con respecto a éstas últimas operaciones, fueron efectuadas en 3 minutos y 43 segundos por el prodigioso calculador, mientras que la máquina necesitó 5 minutos y 18 segundos.
Paul Lidoreau, nacido en 1888 no era como los calculadores anteriores “un profesional” del cálculo mental, era un industrial parisiense que dirigía en el barrio de la Bastilla, una importante empresa de artesanía especializada en la fabricación de objetos de piel. Pero desde su juventud siempre se apasionó por el cálculo mental. Teniendo tan sólo 18 años, ya conseguía extraer la raíz cúbica de números de 9 cifras. Durante una sesión organizada en abril de 1956 en el Instituto Metapsíquica Internacional Paul Lidoreau extrajo en unos segundos, mentalmente y sin error las raíces cúbicas de 4 números de 8, 12, 12 y 17 cifras significativas, respectivamente.
También era un virtuoso en la adición. En una demostración efectuada en el Palacio de los Descubrimientos ante una asamblea de hombres de ciencia, efectuó mentalmente en 5 minutos y 10 segundos una suma de diez sumandos de 36 cifras significativas cada uno de ellos. Tras haber resuelto otros problemas, se le pidió que repitiera el resultado al derecho, al revés y a trozos: cuatrillones, trillones, billones, millones y unidades, lo cual hizo con gran facilidad. Pero el ejercicio que más sorprendía y que Paul resolvía por lo menos una vez al día para su satisfacción personal es el siguiente:
Se le proponía un número de 6 cifras es decir comprendido entre 100,000 y 999,999 y el lo descomponía mentalmente en 5 cubos perfectos y 5 cuadrados perfectos, que al ser sumados, daban como resultado el número propuesto, con error menor a una millonésima, debiendo las raíces de los números comprender un mínimo de dos cifras. Este es un problema muy difícil de resolver aún haciendo a mano y en papel.
Se podrían presentar todavía otros calculadores prodigiosos, pero no se haría más que repetir lo dicho antes.
Creemos que con los ejemplos dados bastan para hacer ver que nuestro “YO” es extraordinariamente complejo y nos revelan las zonas límites de nuestro psiquis subconsciente, una especie de región fronteriza entre lo consciente y lo inconsciente. Es que en efecto el don de calcular a pesar de su apariencia de parentesco con la aptitud en grado superior en las personas completamente ineptas para las matemáticas e incluso carentes de inteligencia que en los verdaderos matemáticos, es inherente a todos. Además se suele manifestar durante la infancia, atenuándose a veces con la edad hasta desaparecer completamente. Y por último dicho don se ejerce de modo automático cuando el calculador resuelve los problemas sin dejar de hablar libremente con los asistentes acerca de temas completamente extraños a los problemas de cálculo planteados.
Cuando Inaudi oye una voz que calcula dentro de él mientras sigue conversando ó hace conscientemente otros cálculos, cuando Dagbert toca una pieza de violín y al mismo tiempo resuelve mentalmente 21 complicados problemas. ¿No vemos acaso aparecer aquí a ese “huésped desconocido” de Maeterlinck que emergiendo de la personalidad normal, se superpone a ella y viene a reafirmar su existencia?
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