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ZOOLOGIA – ANIMALOTERAPIA

ANIMALOTERAPIA
Actualmente se han estado experimentando con una posible forma de curar a los autistas, a los parapléjicos, a los enfermos con parálisis cerebral y otro tipo de dolencias, por medio del contacto de los afectados por éstas dolencias con ciertos animales como gatos, perros, etcétera, a los que se enseña a dejarse acariciar por los enfermos quienes experimentan notables mejorías, al ser tratados por éste medio, parece ser que con ésta práctica se reintegran al mundo del que aparentemente se encontraban separados.
Ya antes se había experimentado el contacto de los pacientes con los delfines, obteniendo resultados sorprendentes.
Como unos ejemplos de la actitud de los irracionales para sus amos podríamos citar los siguientes:
Un perro previsor En una pequeña población de los Estados Unidos de Norteamérica, existe una familia típica norteamericana compuesta como tantas otras por el padre, la madre, dos hijos y una hija, ¡Ah! Y se me olvidaba un perro que adquirieron desde que era un pequeño cachorro y al le pusieron como nombre “Jiffy”
Todo esto parecería normal si no fuera porque a su dueño, el jefe de la familia, después de varios fuertes dolores de la cabeza, le empezaron a dar ataques epilépticos y el cachorro ahora convertido en un perro empezó a dar muestras de ansiedad antes de que le sucedieran.
Al principio no relacionaban una cosa con la otra, es decir que el perro se pusiese nervioso justamente un poco antes de que a su amo le llegara el ataque de epilepsia.
Con el tiempo notaron que justamente 40 minutos antes del ataque epiléptico de su dueño, el can se ponía nervioso y le incitaba a ponerse cómodo evitándole que se dañara gravemente, e incluso trataba de avisarle al resto de la familia.
¿Será que el enfermo antes del ataque epiléptico produce alteraciones corporales olfativas, electromagnéticas ó de cualquier otra índole y que éstas sean percibidas por el perro antes de que llegue a producirse el ataque?
Otro perro previsor En la ciudad de Tacoma, en el estado de Washington, también en los Estados Unidos de Norteamérica., vive la señora Victoria Koralshenko quien a raíz de un accidente carretero en el año de 1970, salvó la vida, pero ahora sufre de ataques epilépticos.
Un tiempo después recurrió a una asociación adiestradora de perros que tienen la rara particularidad de prevenir los ataques epilépticos.
En ésta Institución le proporcionaron un can llamado Harry el cual murió en 1990, después de haberle advertido durante 20 años de la inminencia de un ataque, para que tomase las debidas providencias.
¿Llegará algún día a curarse algunas de las enfermedades más comunes, por éste medio?
Sólo el tiempo lo dirá.
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ARNALDO DE VILLANOVA (¿?-1310)

ARNALDO DE VILLANOVA (¿?-1310)
Fue un gran cabalista del que de su nacimiento solo se sabe lo que el mismo dice en la introducción de su libro “Agrimensura”, donde nos cuenta que nació en Cataluña, en alguna de las muchas Vila-novas Catalanas, en una humilde cuna.
No obstante llegó a ser consejero y amigo de 2 reyes: Federico II de Sicilia y Jaime II de Aragón, además de médico mimado y admirado de tres Papas, Bonifacio VIII, Benedicto XI y Clemente V.
Siendo de tan pobre cuna no se sabe como llegó a tener como maestro de teología del griego y del árabe al padre Martille el más famoso de Montpellier.
De los grandes conocimientos que logró extraer de “La Cábala Mágica” dejó testimonio sin que nadie llegara a desmentirle, puesto que por la Alquimia llegó a trasmutar en presencia del Papa Bonifacio VIII, plomo en oro fino.
En sus recetas médicas mezclaba las oraciones mágicas con los medicamentos.
También utilizó una gran profusión de talismanes que hacía colgar del cuello de sus regios pacientes; todo lo que es un hecho nada raro si se compara con otros métodos contemporáneos como el de Gilbert de Inglaterra que hacía atar un cerdo al pie de la cama de los atacados de “letargia”. Con el fin de que el animal absorbiera el “mal” y dejara libre al enfermo.
O quizá como Bernard de Gordon que susurraba en el oído de los agredidos de “epilepsia” una oración que según él médico, era infalible y que decía:
“Gaspar lleva la mirra, Melchor el incienso, Baltasar el oro.
Quienquiera que reciba sobre él nombre de los tres reyes magos, será curado del mal caduco, por la gracia de Cristo”, Amén.
Sin embargo a pesar de tales prácticas de curandero, también tuvo acertadas prescripciones médicas como el hecho de observar que el abuso de la carne ocasionaba el envenenamiento del organismo, debido a la gran cantidad de toxinas que se ingerían al tomarla.
No obstante su indudable conocimiento de la ciencia médica y química que había en la mente de Arnaldo, sobresalió en todo momento el mago poderoso que había buceado con éxito en las más profundas simas del ocultismo, de ahí que fuera denunciado y perseguido por La Inquisición, y sólo lo libró del castigo de esa infamante institución la amistad que lo unía con los 3 Papas arriba mencionados, quienes por conocerlo mejor que el resto del mundo, le admiraban.
Pero lo que más daño le causó a Arnaldo fue la falsedad en su “predicción del fin del mundo” para el siglo XIV, profecía extraída según él, de “La Cábala Mágica”, y también su inexistente fama de ser adivino.
Arnaldo de Villanova murió en 1310 en el transcurso de una travesía marítima que tenía como meta Francia a donde iba por encargo de Federico II a entregar un mensaje al Papa.
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KI KUNG CHI

KI KUNG CHI
El emperador chino Cheng Tang que vivió en 1766 a. de JC., fue el fundador de la dinastía Chang, y un buen día este soberano ordenó a Ki Kung Chi le construyese una carroza voladora.
Este ingeniero de la antigüedad obedeció el mandato de su emperador y después de haberlo construido sometió el aparato a una prueba volando hasta la provincia de Ho-Han.
Sin embargo después el artefacto fue destruido por orden imperial, a fin de que el secreto de su construcción no pudiese caer en las manos inadecuadas.
En el poema titulado “Li Sao”, el escritor asiático “Chu Yuan” que vivió entre los años 340 y 278 a. de JC., describe un viaje a través de los aires.
“Estaba arrodillado ante la tumba del emperador Chun, cuando hizo su aparición una carroza de jade tirada por 4 dragones.
Chu Yuan subió al aparato y voló a gran altura a través de China en dirección a la cordillera de Kun Lun.
Durante éste viaje a través de los aires, pudo observar la tierra sin ser molestado por los vientos ni por el polvo del desierto de Gobi; aterrizó sin tropiezos, y en otra ocasión, sobrevoló las montañas Kun Lun.”
Según esta narración Chu Yuan nos dice que voló sobre la cordillera de Kun Lun, donde quizá residían los conocimientos técnicos de la antigua China pues estaba considerada como la “Morada de los dioses”
Estos aviones estaban reservados a los emperadores y los sabios taoístas, que supuestamente actuaban como intermediarios entre los “Genios de las montañas” y los mortales comunes.
Como una prueba indirecta del conocimiento que los antiguos chinos tenían sobre la aviación, se nos la da el hecho de que cuando a principios del siglo XX cuando aparecieron los primeros aviones en éste país, no tuvieron que inventar una nueva palabra para designarlos, sino que simplemente les bastó emplear la que usaban antiguamente: “fei chi” (es decir carroza voladora.)
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CHARLOTTE KING

Charlotte King
La señora Charlotte King puede predecir con antelación la inminencia de un fenómeno telúrico.
De esta forma anunció frente al micrófono de una estación radiofónica, varias semanas antes; que próximamente se iba a producir un terremoto, cosa que sucedió efectivamente el 16 de mayo de 1960 cuando hizo erupción el Monte Santa Elena en el estado de Washington, Estados Unidos de Norteamérica.
Asimismo predijo otros terremotos, como el de 6.7º en la Escala de Richter que se produjo el 17 de enero de 1954 en Los Ángeles, California, Estados Unidos de Norteamérica, además el del 8 de octubre de 1989.
Ella dice que siente agudos dolores en todo el cuerpo, cuando van a suceder estos fenómenos geológicos y los científicos que le han estudiado esbozan la teoría de que percibe las pequeñas variaciones electromagnéticas que ocurren en el ambiente.
Por otra parte en el Japón, que se encuentra dentro de la zona sísmica más activa del mundo, han empezado por estudiar el comportamiento de los animales ante la inminencia de un fenómeno geofísico similar y así se dieron cuenta que antes del terremoto que devastó la ciudad de Kobe el 17 de enero de 1965, y que produjo más de 5,000 victimas humanas.
Los animales huyeron despavoridos, aún los domésticos de sus residencias habituales, los pájaros volaron en bandadas sin rumbo fijo, los perros ladraban ó aullaban desesperadamente, los peces se movían desesperados en sus peceras, etcétera
Por su parte un geólogo de San Francisco, Jim Burkin asegura que 10 días antes de que se produzca un terremoto, los animales se ponen nerviosos y quieren huir.
El científico afirma que la presencia de un mineral llamado magnetita, que se encuentra en la sangre de la mayoría de los animales, podría ser la respuesta a éste increíble fenómeno, ya que éste mineral reacciona a los más insignificantes cambios en el campo magnético de la Tierra, cambios que preceden al movimiento telúrico.
“Hemos estado utilizando la misma sustancia en los magnetómetros para detectar la actividad sísmica en diversas zonas -dice Burkin-; los animales pueden sentir esos pequeños temblores que no sentimos los humanos, por eso se ponen nerviosos, irritables e inseguros”.
¿Será esta la razón? Que los animales irracionales, perciben los sutiles cambios electromagnéticos que ocurren en su entorno, mientras los humanos ni siquiera los notamos.
Mientras los sonidos de frecuencias ultra-altas, que son inaudibles por el humano pueden hacer vibrar una copa hasta romperla; Los sonidos de infrafrecuencias, generan tanta potencia que pueden apagar una vela encendida.
¿Acaso La Biblia tenía razón, cuando señala que durante el sitio de la pecadora ciudad de Jericó, el ejército sitiador hizo sonar sus trompetas y las fuertes murallas de la localidad, se derrumbaron permitiendo la entrada de los ejércitos invasores?
Quizá estas trompetas emitieron infrasonidos de tanta intensidad que pudieron hacer vibrar en resonancia los muros de la bíblica ciudad hasta que los derrumbaron.
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CORNELIO AGRIPPA – (1486-1535) – (Magíster doctissimus)

CORNELIO AGRIPPA
(1486-1535)
(Magíster doctissimus)
Su nombre real era Heinrich Cornelius Agrippa von Nettesheim y fue la figura más importante del ocultismo durante el Renacimiento.
Con una biografía que denota un hombre de extraordinaria vitalidad, sus obras han servido de base a toda la magia ceremonial posterior.
Nació en la ciudad alemana de Colonia en 1486 en el seno de una familia noble (aunque algunos autores insisten en que se trata de una genealogía inventada) lo que le permitió adquirir una buena educación universitaria, y ya con 20 años poseía amplios conocimientos de magia, Cábala Mágica y Alquimia, a los que contribuyó en gran medida su mentor el mago Trithemius, que le animó a escribir sobre ellos y a fundir en una sola muchas de las corrientes esotéricas clásicas.
Su trabajo como soldado al servicio de Maximiliano I, le llevó a Cataluña donde, según su propio relato, pasó aventuras que casi le cuestan la vida a causa de un levantamiento de los payeses.
De España salió en 1508 y viajó por toda Europa trabajando como espía para el duque de Borbón.
Vivió varios años en Italia y viajo por Francia e Inglaterra, enseñando medicina en sus universidades.
Pronto adquirió fama como astrólogo y mago y su reputación se extendió tanto por las cortes como por los claustros, aunque también adquirió gran reputación como médico en ejercicio.
Luisa de Saboya, madre de Francisco I, rey de Francia, o Margarita de Austria, tía de Carlos I de España y V de Alemania requirieron sus servicios y se cuenta, entre otras muchas anécdotas, que hallándose en presencia de Erasmo de Rótterdam y del príncipe de Sajonia, invocó desde “el más allá” el espíritu del orador romano Tulio.
Como abogado y síndico de Metz tuvo un importante enfrentamiento con la Inquisición, al defender a varios acusados de hechicería, lo que le obligó a renunciar al cargo público que ostentaba.
Algunos autores han señalado a Agrippa, como uno de los inspiradores de la “Fraternidad Rosacruz”, al fundar el Paris (1507), en Londres (1510) y en Pavia (1515) las ramas de una sociedad secreta llamada Sodalitium (Comunidad), dedicada al estudio de las ciencias ocultas, aunque según algunos de sus biógrafos se dedicaba a asuntos de dudosa moralidad, como la falsificación de monedas.
Otros dicen que el misterio consistía en elaborar alquímicamente productos de pirotecnia con fines bélicos.
Tras la muerte de la princesa Margarita de Austria, empezaron sus tribulaciones y disgustos.
De acuerdo con Martín del Río, cayó en desgracia al no poder conseguir la “Piedra Filosofal” que había prometido al emperador; y según Antonio Bernárdez, su fama de hechicero y su afilada lengua le habían valido la enemistad de los cortesanos.
En Bruselas fue encelado por deudas y absuelto un año más tarde. Por fin murió pobre y miserable en Grenoble en 1535, cuando ya se había extendido a su alrededor una atmósfera como de nigromante y luciferino.
Su principal obra, que influyó decisivamente en toda la magia posterior fue “De Occulta Philosophia” (Filosofía Oculta) 3 tomos escritos en 1510 pero que solo fueron publicados hasta 1531, en Amberes, Bélgica.
Además éste médico y filósofo que como dijimos nació en Colonia Alemania, fue el autor de la conocida obra “De Occulta Philosophia” que a la letra dice:
“La Magia era considerada por los sabios de la antigüedad como la más alta expresión de la sabiduría, pero ciertos filósofos y enemigos de la misma la han desfigurado por completo.
“Hoy sólo queda de esa sublime ciencia un conjunto de fórmulas para envenenarse y tener sueños eróticos o visiones terroríficas.”
“De la “Magia Ceremonial” no queda más que un conglomerado de consejos y prescripciones para ponerse en relación con los espíritus inferiores.”
“Por eso mientras viva combatiré la falsa magia.”
“Lo más sagrado que tiene el hombre es el raciocinio, por el cual puede elevarse hasta la Verdad y al mismo Dios, que es precisamente el fin que persigue la verdadera Magia.”
“Para ello es necesario comprender que únicamente existe una Magia: la Sabiduría integral de las iniciaciones, uno en esencia y múltiple en la forma. Y esa ciencia es precisamente y exclusivamente la magia de los antiguos. “
“Todo lo demás es Brujería.”
No obstante un solo año antes de su publicación, escribió y difundió un texto “De Vanitate Scientiarum” (Sobre la vanidad de las Ciencias) en el que proclamaba la falsedad de las ciencias ocultas y establecía que la única cosa en el mundo digna de crédito es la religión.
Según la estudiosa de la magia renacentista Frances A. Yates, este libro no fue más que un subterfugio,
“Una escapatoria utilizada frecuentemente por magos y astrólogos para quienes era útil, en caso de una ulterior condena teológica, presentar en su descargo afirmaciones propias en “contra” de los temas condenados”
Según Cornelio Agrippa, el universo se compone de 3 mundos, el elemental, el celeste y el intelectual.
El estudio de la magia, permite al mago manipular esos mundos en su interés, ya que como el mismo dice:
“El hombre tiene contenido en si mismo todo lo que se halla contenido en el mundo más grande, de modo que no queda nada que no se encuentre verdadera y completamente en el mismo hombre”
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ADOLF SCHULTEN

ADOLF SCHULTEN
Este doctor que adquirió mucho prestigio en España a raíz de haber ayudado al descubrimiento de la antigua Numancia, más tarde realizó investigaciones en la baja Andalucía y sus conclusiones fueron publicadas en la “Revista de Occidente” en julio de 1973 bajo el título de “Tartessos, la más antigua ciudad de occidente” que a continuación reproducimos:
“En las siguientes páginas vamos a narrar la historia de una antigua ciudad española cuyos restos, empero, existen probablemente aún, sepultados bajo las arenas del coto de Doñana, en la desembocadura del Guadalquivir.
Como la bella durmiente, la ciudad de Tartessos aguarda al venturoso caballero que penetre en el castillo y la despierte de su sueño milenario.
Tartessos, ciudad de la plata, hacia la cual enderezaban el rumbo las naves fenicias y griegas, fue un emporio comercial y desapareció de la realidad histórica para convertirse en un mito.
Pero más que la destrucción de sus edificios, ha oscurecido su memoria el error de las generaciones posteriores.
El nombre de Tartessos es poco conocido. La Biblia, habla de Tatis con frecuencia, sobre todo en los libros de los Profetas, que ponderan sus riquezas en plata, estaño y otros metales y refieren los viajes de los Tirios hacia el Oeste en busca de esos tesoros.
No cabe duda de que Tarsis y Tartessos son una misma ciudad.
El nombre indígena de Tartis se ha conservado en el del río Tetis –así llamaban los naturales del país al río Guadalquivir- en cuya desembocadura estaba situada la ciudad.
Tartis convertida por los griegos en Tartessos, fue llamada por los tirios Tarschisch, según una ley fonética de los semitas, que cambiaban en “sch” la “t” de las palabras extranjeras (Batania, como Baschan)
La más antigua referencia contemporánea de Tartessos, procede del año 730 a. de JC.
Se halla en el profeta Isaías (II, 12-16.)
“Porque el día de Jehová de los ejércitos, vendrá sobre todo soberbio alivio…, y sobre todos los cedros de Líbano, altos y sublimes…, y sobre todas las naves de Tarsis y sus preciados tesoros”
De la misma época aproximadamente es otra referencia asiria, una inscripción cuneiforme del rey Assarhadon (680-669 a de JC.) que dice más o menos así:
“Los reyes del centro del mar, todos, desde la tierra Jadnan (Chipre) y la tierra Jaman (Javan) hasta la tierra Tarsis, se inclinaron a mis plantas”
Aquí lo mismo que en La Biblia, aparece Tartessos junto a Chipre y Javan (la tierra de los jonios, de los griegos) como una ciudad del extremo occidental.
Los asirios, desde luego, no conocían Tartessos sino por las narraciones de los navegantes tirios.
Durante el milenio III a. de JC., floreció en el sur de España, en el imperio de Tartessos, una cultura metalúrgica muy importante
¿En qué relación se hallaba esa cultura con la ciudad de Tartessos?
El problema no está resuelto aún, y sólo las excavaciones en número suficiente servirán de base firme a una conclusión histórica.
Por otra parte es de notar que las rutas del comercio marítimo y los viajes tartesios a la Bretaña, a Inglaterra y al mar del Norte coinciden exactamente con la expansión de los productos fabricados por aquella metalurgia: puñales de cobre, vasos campaniformes, sepulcros megalíticos.
Ahora bien, según las referencias que hemos citado anteriormente, Tartessos existía ya antes del año 2,000 a. de JC.
La cultura metalúrgica andaluza pudo, muy bien cronológicamente, ser tartesia.
Mas, como el milenio que se extiende entre ella y la Tartessos histórica (entre 2,000 y 1,000 a. de JC-), permanece aún envuelto en la oscuridad, prefiero no identificar la cultura metalúrgica con la de Tartessos y llamar pretartesios a los agentes de esa cultura.”
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MANUSCRITO 512 COLONIAL BRASILEÑO Sir Richard Francis Burton.

Primeira página del Manuscrito 512.
El Manuscrito 512 o Documento 512 es un manuscrito de archivo perteneciente al periodo de Brasil Colonial (mediados del siglo XVIII) y conservado actualmente en el acervo de la Biblioteca Nacional de Río de Janeiro (división de “Manuscritos”, serie “Obras Raras”).
El documento, conformado por 10 páginas, está escrito en portugués y lleva el título de Relação histórica de uma occulta e grande povoação antiguissima sem moradores, que se descobriu no anno de 1753
(“Relación histórica de una oculta y gran Población, antiquísima, sin moradores, que se descubrió en el año de 1753″).
Aunque está redactado como un informe expedicionario, el documento posee al mismo tiempo ciertas características de una carta personal, considerando el carácter de relación entre el autor y el destinatario.
Por su contenido el documento representa una narración dejada por un grupo de bandeirantes portugueses; el nombre propio del autor, jefe de la expedición, no se conservó.
El documento relata el descubrimiento, en el corazón de un sertão o sertón brasileño, de las ruinas de una desconocida ciudad perdida, con rasgos de una civilización altamente desarrollada de tipo grecorromano.
El informe menciona también el hallazgo de los yacimientos de oro y plata en ese contexto.
El texto contiene varias lagunas como resultado del deterioro del documento provocado por los termitas mientras el manuscrito permanecía olvidado en los archivos (1754-1839), causa por la que jamás se pudieron saber el nombre del autor y la localización geográfica exacta de la supuesta ciudad abandonada.
El Manuscrito 512 es probablemente el documento más famoso de la Biblioteca Nacional, y según el punto de vista de los modernos historiadores brasileños constituye la base del mayor mito de la arqueología nacional.
Durante los siglos XIX y XX la ciudad perdida del Manuscrito 512 era objeto de acaloradas discusiones científicas, como también de infatigables búsquedas emprendidas por aventureros e investigadores.
Por su estilo vivo y pintoresco el relato del Manuscrito 512 es considerado por algunos una de las obras más bellas de la lengua portuguesa.
El acceso al relato original es extremamente restringido actualmente, aunque una versión digital de éste pasó a ser disponible con la actualización digital de la Biblioteca Nacional.
Descubrimiento y valoración

Sierras de la Chapada Diamantina, escenario hipotético
del relato del Manuscrito 512.
El documento, cuya pertenencia al siglo XVIII, además de la fecha indicada (1754), se confirma también por una serie de determinados aspectos relatados, su descubrimiento y noción de relevancia, sin embargo, tuvieron lugar apenas en 1839.
En ese año el Manuscrito, ya muy viejo y deteriorado por los insectos, fue descubierto de manera casual en el acervo de la biblioteca pública de la corte (actual Biblioteca Nacional) por el naturalista Manuel Ferreira Lagos y entregado al Instituto Histórico y Geográfico Brasileño (IHGB).
Fue en las manos de uno de los fundadores del Instituto que la escritura tuvo su real valor reconocido y divulgado: tras la lectura el canónigo Januário da Cunha Barbosa publicó una copia integral del manuscrito en la Revista do Instituto Histórico y Geográfico Brasileiro con la adición de un prefacio, donde esbozaba la teoría de ligación entre el asunto del documento y la saga de Robério Dias, el hombre aprisionado por la corona española por negarse a revelar la ubicación de las minas de metales preciosos en la província de Bahía.
El contexto histórico del Brasil de esa época, tras haber ganado hace poco su independencia, era él de la búsqueda de una identidad nacional y valoración de los atributos brasileños; la monarquía estaba interesada en la exaltación de la grandeza imperial y su glorioso pasado, como también en la centralización política, a lo que podría coadyuvar el descubrimiento en el territorio del país de restos de antiguos estados altamente desarrollados, dando así cierta clase de legitimidad al nuevo Imperio del Brasil.
De esa forma, el documento adquirió un destaque y un enfoque muy importante en los primeros años de su descubrimiento, tanto por parte de los aventureros, como intelectuales, aristócratas y religiosos y hasta el propio emperador Don Pedro II.
La valoración del Manuscrito como importante fuente del pasado nacional se produjo también a raíz del reciente descubrimiento de los monumentos de grandes civilizaciones precolombinas, como la ciudad de Palenque en México y las fortificaciones establecidas en las fronteras del Perú.
Como señalaba Cunha Barbosa, aludiendo al relato del Manuscrito, monumentos semejantes podían ser encontrados también en el territorio de Brasil.
Entre 1841 y 1846 se llevaron a cabo búsquedas de la ciudad abandonada del Manuscrito 512 bajo el patrocinio del IHGB, para las cuales se comisionó al canónigo Benigno José de Carvalho, socio correspondiente del Instituto.
Sin embargo, a pesar de toda la diligencia del clérigo, su larga e infeliz expedición por la Chapada Diamantina terminó sin resultado alguno; tras el fracaso del canónigo Benigno José de Carvalho, las esperanzas al descubrimiento de la ciudad abandonada ceden lugar a la decepción y el escepticismo.
Llegó a predominar la teoría de que la visión de la ciudad abandonada del Manuscrito 512 fue inspirada por formaciones rocosas de la Chapada Diamantina; así, el Dr. Teodoro Sampaio, quien había realizado un viaje por esta región en 1879-80, estaba seguro de que el relato del Manuscrito 512, siendo en sí una ficción, describía en forma poética las extrañas formas de piedra encontradas en el lugar.
El número de referencia 512, con el cual el Manuscrito llegó a ser conocido, aparece por primera vez en 1881 en el Catálogo de la Exposición de la Historia de Brasil, compuesto por el Dr. Ramiz Galvão.
Las minas perdidas de Moribeca
En el subtítulo del Manuscrito 512 se dice que una tal comitiva de bandeirantes pasó 10 años viajando por los interiores de Brasil (los sertones), tratando de descubrir las legendarias minas perdidas de Moribeca.
Según el historiador brasileño Pedro Calmon, era conocido bajo este nombre indígena un aventurero y bandeirante que vivió en los siglos XVI y XVII, llamado Belchior Dias Moréia (también Belchior Dias Moreyra y Belchior Dias Caramuru), descendiente de Diogo Álvares Correia o Caramuru y Catarina Álvares Paraguaçu, primer matrimonio luso-indígena de Brasil; según otra versión más antigua, expuesta por Sebastião da Rocha Pita y repetida por Januário da Cunha Barbosa en su prefacio a la edición impresa del Manuscrito 512, Moribeca era el apodo del hijo de Belchior, Robério (o Rubério) Dias.
En cualquier caso, el personaje de ese nombre era conocido por sus grandes riquezas provenientes de ciertas minas de la sierra de Itabaiana, en los alrededores de Araguaçu.
Habiendo prometido a la corona entregarle las minas a cambio del título de marqués de las Minas, posteriormente Moribeca se dio cuenta del engaño por parte del rey Felipe III de España (II de Portugal), pues dicho título era otorgado al nuevo gobernador general de Brasil, Don Francisco de Sousa. Moribeca entonces se negó a revelar el secreto de las tan codiciadas minas, por lo que fue recluido en la cárcel real.
Según Calmon, Moribeca, o Belchior Dias, pasó 2 años en cadena y logró recuperar su libertad, pagando el rescate; en la versión de Rocha Pita (que no menciona el nombre de Moribeca), Robério Dias muere en la cárcel justamente en víspera de llegada de la orden real condenándolo a la muerte.
La leyenda de las minas perdidas de Moribeca o El Dorado brasileño posteriormente llegó a ser la fuente de incansables búsquedas por parte de los bandeirantes.
De esa forma, el objetivo que perseguía la expedición o bandeira de 1743-53 resulta ser muy típico para su época.
Ruinas de una ciudad desconocida en el sertón brasileño

Arco romano en Thamugadi (Timgad), Argelia.
Su aspecto es similar a la descripción del triple arco a la entrada en la ciudad abandonada del Manuscrito 512.
El documento narra como la comitiva descubrió una cordillera de montes que brillaban con numerosos cristales, causando admiración y asombro en la gente.
Sin embargo, al principio los bandeirantes no consiguieron descubrir un paso franco para poder acometer la cordillera y se acamparon al pie de las montañas.
Después un negro de la comitiva se dio en perseguir a un venado blanco y descubrió un camino pavimentado en piedra que pasaba a través de la montaña.
Habiendo alcanzado la cima, los bandeirantes vieron desde arriba una gran población, que a primera vista consideraron ser alguna de las ciudades de la costa de Brasil; tras descender al valle, mandaron exploradores para saber más sobre la población y sus habitantes y estuvieron esperándolos durante 2 días; un detalle bastante curioso es que escuchaban cantar gallos durante esos días, lo que les hacía pensar, que la ciudad estaba habitada.
Mientras tanto, llegaron los exploradores, trayendo la nueva de que no había moradores.
Estando todavía la gente insegura, se resolvió a comprobarlo un indio de la comitiva, el cual regresó con la misma noticia, atestiguada luego ya por todo el grupo de exploradores.
Finalmente toda la comitiva efectuó la entrada a la ciudad, la cual era posible por tan sólo un único camino, empedrado y adornado con 3 arcos, el del medio era mayor y principal, y los 2 laterales eran más pequeños.
Como observa el autor, sobre el arco principal había unas letras, imposibles de copiar por la gran altura.
Las casas en la ciudad, todas con pisos, estaban abandonadas desde hace ya mucho tiempo y no tenían por dentro ningunos objetos de enseres, ni muebles.
La descripción de la ciudad reúne rasgos propios a distintas civilizaciones de la antigüedad, sobre todo la griega y la romana, aunque contiene también detalles no identificados o sin asociación.
Así, el autor nota que todas las casas en la ciudad por su regularidad y simetría parecían una sola, como si fueran de un propietario.
En el texto se da la descripción de distintos objetos apreciados por la comitiva.
Así, está descrita una plaza con una columna de piedra negra en el medio, en la cima de la cual había estatua de un hombre con un brazo extendido, señalando hacia el norte; el pórtico de la rúa principal, en cuya parte superior había un bajorrelieve con la imagen de un joven semidesnudo, coronado de laurel; enormes edificios por los lados de la plaza, uno de los cuales parecía ser palacio de algún señor de la tierra, y el otro evidentemente era un templo, donde aun se conservaron parcialmente la fachada, las naves y las imágenes en relieve (en particular, cruces de varias formas y coronas).
Cerca del lugar pasaba un ancho río, del otro lado del cual habían campos muy lozanos con algunas lagunas, todas llenas de arroz, como también innumerables bandadas de patos, que podían ser cazados simplemente con las manos.
Después de caminar 3 días río abajo, los bandeirantes se toparon con una catarata, al lado de la cual había una serie de cuevas y excavaciones subterráneas, probablemente minas, donde yacían dispersos pedazos de mena parecida a la plata.
La entrada a una de las cuevas estaba cerrada con una enorme losa, sobre la cual había una inscripción en signos o letras desconocidas.
A distancia de un tiro de cañón de la ciudad la comitiva descubrió un edificio como casa de campo, por dentro del cual había una grande sala y 15 habitaciones pequeñas, todas con puertas para la sala.
Después los bandeirantes realizaron una prospección a orillas del río, hallando buena pinta, prometiéndoles muchas riquezas de oro y plata.
En ese lugar, la comitiva se separó, realizando algunos de los hombres una marcha de 9 días, pasados los cuales avistaron una canoa con 2 personas blancas, vestidas a la europea; aparentemente, éstas huyeron después de que los bandeirantes habían hecho un tiro par atraer su atención, aunque, estando dañada esa parte del documento, se puede suponer también que este grupo de bandeirantes experimentó después un enfrentamiento con alguna clase de salvajes, velludos y bravos.
Finalmente, la entera expedición alcanzó los ríos Paraguaçu y Uná, donde el jefe de la comitiva compuso el informe, dirigiéndolo luego a cierta persona influyente en Río de Janeiro.
Es notable el vínculo personal existente entre el autor del documento y la persona a quien se está dirigiendo: el autor insinúa que el secreto de los descubrimientos realizados lo viene revelar tan sólo a él, su destinatario, recordando de lo mucho que le debe.
Expresa también su preocupación a respecto de que un indio, miembro de la Compañía, abandonó la comitiva para regresar a la ciudad perdida por su propia cuenta.
Finalmente, el autor propone al destinatario largar esas penurias y venir a utilizarse de esas riquezas, sobornando al indio desertor para que éste no revele el secreto y lo conduzca hacia los tesoros.
Moneda de oro
Uno de los miembros de la comitiva (João António, único nombre que se conservó en el documento) encontró en las ruinas de una de las casas en la ciudad un dinero de oro, de forma esférica, mayor que las monedas brasileñas de 6400 reales.
Sobre una parte aparecía la imagen de un muchacho arrodillado, sobre la otra un arco, una corona y una flecha.
Este descubrimiento convenció a la comitiva que debajo de las ruinas debían estar enterrados inmensos tesoros.
Inscripciones misteriosas
En el texto aparecen reproducidas 4 inscripciones en letras o jeroglíficos desconocidos:
1) sobre el pórtico de la rúa principal,
2) sobre la losa que cerraba la entrada a una de las cuevas cerca de la catarata,
3) sobre el pórtico del templo y
4) sobre la columnata en la casa de campo.
Al final del documento aparecen también 9 signos sobre las losas (como es posible suponer, aquellas que cerraban las entradas; esta parte del manuscrito también se perdió).
Como notaban algunos investigadores, los signos copiados se asemejan más que nada a las letras del alfabeto griego o fenicio (algunos también a los números arábigos).
Posible autoría del Manuscrito 512
Los historiadores brasileños propusieron varias candidaturas posibles para el autor del Manuscrito 512, del cual solamente se sabe con certeza que era Mestre de Campo (Maestro de Campo), un oficial mayor, según se lee claramente en el documento.
Según la versión más aceptada actualmente, propuesta por el historiador Pedro Calmon y el investigador alemán Hermann Kruse, el documento fue escrito por Mestre de Campo João da Silva Guimarães, un bandeirante que durante el siglo XVIII recorrió los sertones de Minas Gerais y Bahía en busca de riquezas.

«Típica vista del sertão brasileño en período de sequía.
En Brasil, el sertón (en portugués sertão, proveniente de desertão, “desiertazo”; y plural: sertões)
es una vasta región geográfica semiárida del Nordeste Brasileño, que incluye partes de los estados de Sergipe, Alagoas, Bahia, Pernambuco, Paraíba, Rio Grande do Norte, Ceará y Piauí.
Geográficamente, el sertón consiste principalmente de colinas de poca altura que forman parte del Planalto Brasileiro.
La mayor parte del sertão está entre 200 y 500 metros sobre el nivel del mar, cuyas máximas elevaciones se encuentran en el lado oriental del Planalto da Borborema, donde se mezcla con una región subhúmeda conocida como agreste, en la Serra da Ibiapaba en Ceará y en el Serro do Periquito del Pernambuco central.
En el norte, el sertón se extiende a las planicies costeras de Rio Grande Do Norte, mientras en el sur desaparece en la franja norte de Minas Gerais.
Dos grandes ríos atraviesan el sertón, el Jaguaribe y el Piranhas más al este.
Además, el Río São Francisco se origina en el exterior de la región, y otros ríos menores se secan luego que la temporada lluviosa termina.»)
Tras recorrer los sertones desconocidos de Bahía entre 1752-53, anunció el descubrimiento de las muy codiciadas minas de plata de Robério Dias, justamente en la región de los ríos Paraguaçu y Uná.
De este modo, existe coincidencia de fecha y localización con las señaladas en el Manuscrito 512.
Sin embargo, después de que las pruebas de menas presentados por Guimarães fueron examinadas por la Casa de la Moneda 2 años después, resultó que no tenían ningún valor.
Decepcionado, Guimarães se fue a vivir con los indios, desapareciendo después de 1764.
A pesar de la aparente coincidencia de la fecha y el lugar, resulta dudoso, sin embargo, que Guimarães fuera el verdadero autor del Manuscrito 512.
Existen varios documentos relativos a ese bandeirante y a sus hallazgos, y en ninguno se hace mención de la ciudad perdida.
Tampoco coincide la duración de las 2 expediciones: la de Guimarães duró menos de 2 años (1752-53) y no 10 (1743-53), como la de los bandeirantes de 1753, según se dice claramente en el Manuscrito 512, de Minas Gerais y Bahía en busca de riquezas.

http://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:RichardFrancisBurton.jpeg

Sir Richard Francis Burton.

Sir Richard Francis Burton.
El célebre explorador, aventurero y escritor británico Sir Richard Francis Burton incluyó una traducción del Manuscrito 512 en su libro Explorations of The Highlands of Brazil (“Exploraciones de los Altiplanos de Brasil”), que relata sus viajes por el país a partir de 1865, cuando

Sir Richard Francis Burton fue enviado con una misión consular a Santos.
Una vez allí, Sir Richard Francis Burton viajó por los altiplanos centrales de Brasil, yendo en canoa abajo por el río São Francisco desde sus orígenes hasta las cascadas de Paulo Afonso, o sea, en lugares probablemente cercanos a los descritos por los bandeirantes de 1753.
La traducción al inglés del Manuscrito 512 fue realizada por su esposa Lady Isabel Burton.
Aparentemente, se trata de la primera traducción y divulgación del Manuscrito 512 en Europa.

CURIOSIDADES EXTRAÑAS – CALCULADORES PRODIGIOSOS

CURIOSIDADES EXTRAÑAS – Calculadores Prodigiosos
Como todo mundo sabe son sujetos que resuelven rápidamente y a veces hasta instantáneamente, y aparentemente sin esfuerzo ejercicios matemáticos muy complicados.
Algunos incluso llegan a una vez que se les ha planteado el problema, a conversar libremente con los espectadores sobre temas indiferentes, completamente ajenos con el problema que se les ha planteado y de repente como si un mecanismo cerebral actuara independiente de su voluntad, dan con la solución buscada.
Cierto tipo de estos calculadores prodigiosos son de una inteligencia mediocre aparte de su facultad de manejar las cifras con extraordinaria destreza.
Por ejemplo, Colburn, siempre fue el último en su clase, Buxton ni siquiera supo escribir su nombre, Inaudi no aprendió a leer y a escribir hasta que tenía veinte años, pero también hubieron hombres que tuvieron una instrucción normal como Diamandi, Dagbert, Lidoreau y Moingeon y también uno genios que fueron increíbles calculadores como Ampere, Arago, Georges Bilder, Whaterly y Gauss entre otros mas.
Entre los antiguos calculadores se pueden citar a Jedediah, Buxton, Zerah, Colburn, Zacharias Dase y Henri Mandeux
Jedediah Buxton que vivió en Inglaterra entre 1702 y 1762, era un verdadero maniático de las cifras, contaba sin cesar todo lo que aparecía en su campo visual. Por ejemplo cuando lo llevaron a Londres a someterse a un examen de la Royal Society (Real Sociedad), lo llevaron al teatro de Drury Lane para que viese la obra de Shakespeare Richard III (Ricardo III) representada por el inolvidable actor Garrick.
Después le preguntaron que como le había parecido la obra y si le había gustado.
Y el resultado fue que para él. ¡Sólo fue una ocasión de calcular! Durante las danzas sólo había puesto la atención en el número de pasos dados, que fueron 5,202; también había contado el número de palabras dichas por todos los actores: 12,445 y aparte el número de palabras únicamente dichas por Garrick,
Todo lo cual resultó cierto exactamente
Zerah Colburn, que nació en 1804 en Vermouth Estados Unidos de Norteamérica, que empezó a contar antes de saber leer y escribir. Era un fenómeno que tenía ¡Un dedo de más en cada una de sus manos y de sus pies!
Zacharias Dase, nacido en Alemania en 1824, se distinguió de los demás calculadores prodigiosos en que puso sus aptitudes al servicio de la ciencia. Calculó los logaritmos naturales de los números entre 1 y 100,500 y la tabla de factores y de números primos desde ¡El 7º hasta el 8º millón!
Sus facultades para contar así como su memoria para los números eran prodigiosas.
El astrónomo Gauss le hizo multiplicar mentalmente, uno por otros 2 números compuestos de ¡100 guarismos cada uno! Realmente se queda uno petrificado cuando se da cuenta de la cantidad de cifras que intervienen en la operación.
Henri Mondeux fue una gran celebridad, nació en 1826 en Neuvy le Roi, cerca de Tours en Francia, era el hijo de un pobre leñador.
Cuando apenas contaba con 7 años y no sabía ni leer ni escribir, se divertía haciendo cálculos rápidos.
Como ignoraba los guarismos contaba con piedrecillas dispuestas de distinta manera.
Llevado a París fue presentado en la Academia de las Ciencias. La comisión de sabios que le examinó dictaminó que el niño contaba con extraordinarias facultades como calculador mental y una extraordinaria memoria para los números, pero una casi nula atención con los nombres de personas, y lugares y objetos que no le llamasen la atención.
También pudieron constatar que podía resolver un problema mientras se ocupaba de otras cosas.
Con respecto a otros calculadores mas contemporáneos, podemos colocar primero a
Jacques Inaudi, quien nació en el seno de una familia miserable en 1867 en Honorato en el Piamonte en Italia, era pastor cuando a los 6 años se despertó en él la pasión por los números.
Mientras guardaba su rebaño combinaba números mentalmente; así a los 7 años era capaz de hacer multiplicaciones de 5 cifras ¡De cabeza!, sin embargo no conocía las tablas de multiplicación. La comisión de la Academia de las Ciencias encargada de examinarle en 1892 concluyó que tenía una prodigiosa memoria para las cifras y que había ideado procedimientos de cálculo completamente originales. También informó que Inaudi podía sostener una conversación cualquiera sin dejar de calcular mentalmente.
El decía que: ¡Una voz calcula sin que yo intervenga para nada!
Otro increíble calculador fue
Louis Fleury nacido el 21 de abril de 1893 cerca de Belfort, Francia.
De nacimiento sufrió de una doble oftalmía purulenta que lo dejó completamente ciego.
Abandonado por sus padres a la temprana edad de 1 año y medio, fue confiado a la Asistencia Pública.
A los 10 años apenas si sabía andar y no sabía ni lavarse ni vestirse.
A los 15 considerado como no educable, la Asamblea Pública le hizo ingresar a un hospital de incurables.
Apenas llevaba 2 meses ahí, cuando un miedo repentino y violento se apoderó de él.
Y fue entonces cuando se le ocurrió la singular idea de hacer cálculos aritméticos mentalmente para disipar el temor obsesivo que le seguía atormentando.
Milagrosamente todos los cálculos que intentaba se resolvían maravillosamente, con rapidez, con seguridad y gran facilidad.
A partir de entonces el abstracto mundo de las cifras se convirtió en su verdadera vida interior, su mente se entregaba al cálculo sin esfuerzo y con gran alegría.
En pocos segundos conseguía efectuar multiplicaciones, divisiones, potenciaciones y radicaciones con elevado índice.
Louis Fleury que fue largamente estudiado en el Instituto Metafísico Internacional por el doctor Osry y sus colaboradores era del tipo “táctil” (tipo por cierto muy raro) decía que sentía pasar las cifras ¡bajo sus dedos!
La señorita Osaka por el contrario y como la mayoría de los calculadores prodigiosos pertenece a la categoría de los “visuales”.
Cuando se le dictan los guarismos, los ve “como trazados por tiza ó gis blanco en un negro pizarrón”.
Esta señorita cuyo sobrenombre asiático designa a una joven francesa nacida a pocos kilómetros de Bagnères, fue una niña retrasada.
Hasta los 4 años y medio no empezó a andar y a hablar.
De naturaleza enfermiza apenas si fue a la escuela de tal modo que a los 26 años apenas aprendió a leer y a escribir.
Sus conocimientos aritméticos se reducían a la adición.
En éste tiempo fue cuando asistió a una representación dada por un virtuoso del cálculo, quien sin embargo no era ningún calculador prodigioso y sin saber porqué, ella se dijo a si misma que podría realizar fácilmente las mismas proezas, por lo que se puso de inmediato a aprender las reglas del cálculo que ignoraba es decir la sustracción, la multiplicación y la división.
Pero ésta última operación (cuyo mecanismo por cierto, jamás pudo aprender) le cerró el paso al estudio.
Sin embargo 2 hechos de extraordinaria importancia se impusieron pronto en su mente, por un lado comprobó que calculaba con extraordinaria rapidez y por el otro que podía recordar todos los números que había manipulado mentalmente; hecho que le hizo orientar su entrenamiento en otro sentido, dejó de iniciarse en el cálculo propiamente dicho y trató de retener en la memoria números cada día mayores
A partir de éste momento su progreso fue extraordinariamente rápido, de manera que según sus secretos y antiguos deseos pudo presentarse en público.
Perfeccionó sus aptitudes memorizando una cantidad colosal de números que calculaba con la pluma en la mano, las potencias de los números de 1 y 2 cifras hasta la décima, las potencias de números de 3 cifras hasta la séptima o la octava, el número de horas, minutos y segundos según las edades, etc.
En estas condiciones su acervo numérico y mental era literalmente indestructible y así la Señorita. Osaka pudo entonces, responder inmediatamente y sin error, dentro del marco de sus conocimientos a cualquier pregunta de potencias y raíces así como el número de segundos vividos por tal persona de cualquier edad, indicando que cuando quiere recordar cualquier número lo ve como si fuera exterior a ella.
Se cubre una pizarra de números y se le pregunta que cifra figura en la 5ª línea.
La Señorita. Osaka que no ha hecho mas que escuchar el enunciado de los números ve instantáneamente y con toda claridad todos los números impresos en el pizarrón.
Su capacidad de retención es tan grande que puede dar todos los números del tablero en forma normal, o comenzando por el final y ello con la mayor facilidad.
Maurice Dagbert, dado a conocer al público en el congreso de ilusionistas de París en 1947, que alcanzó su apogeo en el Congreso de Lausana de 1948, no tiene la gigantesca memoria de la Señorita. Osaka, sin embargo sus capacidades rememorativas son igualmente excepcionales, mientras que su capacidad de cálculo mental propiamente dicho es tal que parece igualar y a veces superar a Inaudi.
Siendo presentado en la Academia de las Ciencias, realizó mentalmente, entre otras las siguientes operaciones: extracción de una raíz 5ª en 14 segundos y con resultado de 243, de una raíz 7ª en 15 segundos con resultado de 125, de una raíz cúbica en 2 minutos 15 segundos con resultado de 78,517, de una raíz 5ª en 2 minutos 13 segundos con resultado de 2,189, elevación de 827 al cubo en 55 segundos.
En sus experimentos públicos las cifras que se vierten sobre el público casi sin parar forman una mezcla bien curiosa.
Se empieza por invitar a una persona a que diga su edad, luego el público propone 5 números de 2 cifras.
Poco después el calculador dice la 3ª potencia del primer número, la 4ª del segundo y la 5ª del tercero; ahí se detiene para indicar al primer espectador que ha vivido tantas horas, minutos y segundos y demuestra por medio de un cálculo en el pizarrón, que ha tenido en cuenta los años bisiestos.
Acto seguido continúa dando las potencias 6ª y 7ª de los últimos números, resultados que tienen: ¡11 y 13 cifras respectivamente!
A continuación se le piden operaciones mas difíciles como la elevación al cubo de varios números de 3 cifras y luego la extracción de raíces.
Se le dan por ejemplo un número de 15 cifras otro de 19 y por último las fechas del calendario Juliano o Gregoriano,
Instantáneamente el calculador dice con precisión el día de la semana que corresponde a las mismas y a continuación la raíz cúbica del primer número y parcialmente la raíz 5ª del segundo.
En seguida responde a varias peticiones de fechas y da por fin la raíz cúbica del segundo número.
Siguen operaciones análogas realizadas con las mayores celeridades interrumpidas por respuestas referentes a las fechas de las fiestas de Pascua, la Ascensión, Pentecostés y de las fases de la luna.
A éste respecto y cuando sólo tenía 12 años Maurice Dagbert dejó estupefacto al profesor Esclangon, matemático, astrónomo y miembro del Instituto de Francia, que le preguntó:
-Joven, dígame en que fecha caerá la Pascua del año 5,702, 285.
Y el niño le contestó en el acto:
-El 22 de marzo.
Respuesta cuya exactitud fue comprobada.
También es conveniente aclarar que Dagbert, durante sus exhibiciones, toca bonitas piezas con un violín, mientras mentalmente resuelve los complicados cálculos.
Por último en 1961 lo pusieron en competencia con una máquina de calcular y éste la venció por mucho margen, efectuando los cálculos propuestos que fueron los siguientes:
Elevar 87 al cubo, 57 a la 4ª potencia, 38 a la 5ª potencia, 71 a la 6ª potencia y 99 a la 7ª potencia; realizar las operaciones 1961 X 1932, 64,632 X 55,823 y 1516: 45 con 4 decimales exactos; traducir en días, horas y segundos la edad de una persona de 51 años cuyo aniversario fue el 23 de noviembre de 1961, tres extracciones de raíces terminaron la serie de ejercicios.
Con respecto a éstas últimas operaciones, fueron efectuadas en 3 minutos y 43 segundos por el prodigioso calculador, mientras que la máquina necesitó 5 minutos y 18 segundos.
Paul Lidoreau, nacido en 1888 no era como los calculadores anteriores “un profesional” del cálculo mental, era un industrial parisiense que dirigía en el barrio de la Bastilla, una importante empresa de artesanía especializada en la fabricación de objetos de piel.
Pero desde su juventud siempre se apasionó por el cálculo mental.
Teniendo tan sólo 18 años, ya conseguía extraer la raíz cúbica de números de 9 cifras.
Durante una sesión organizada en abril de 1956 en el Instituto Metapsíquica Internacional Paul Lidoreau extrajo en unos segundos, mentalmente y sin error las raíces cúbicas de 4 números de 8, 12, 12 y 17 cifras significativas, respectivamente.
También era un virtuoso en la adición.
En una demostración efectuada en el Palacio de los Descubrimientos ante una asamblea de hombres de ciencia, efectuó mentalmente en 5 minutos y 10 segundos una suma de 10 sumandos de 36 cifras significativas cada uno de ellos.
Tras haber resuelto otros problemas, se le pidió que repitiera el resultado al derecho, al revés y a trozos: cuatrillones, trillones, billones, millones y unidades, lo cual hizo con gran facilidad.
Pero el ejercicio que más sorprendía y que Paul resolvía por lo menos una vez al día para su satisfacción personal es el siguiente:
Se le proponía un número de 6 cifras es decir comprendido entre 100,000 y 999,999 y el lo descomponía mentalmente en 5 cubos perfectos y 5 cuadrados perfectos, que al ser sumados, daban como resultado el número propuesto, con error menor a una millonésima, debiendo las raíces de los números comprender un mínimo de 2 cifras.
Este es un problema muy difícil de resolver aún haciendo a mano y en papel.
Se podrían presentar todavía otros calculadores prodigiosos, pero no se haría más que repetir lo dicho antes.
Creemos que con los ejemplos dados bastan para hacer ver que nuestro “YO” es extraordinariamente complejo y nos revelan las zonas límites de nuestro psiquis subconsciente, una especie de región fronteriza entre lo consciente y lo inconsciente.
Es que en efecto el don de calcular a pesar de su apariencia de parentesco con la aptitud en grado superior en las personas completamente ineptas para las matemáticas e incluso carentes de inteligencia que en los verdaderos matemáticos, es inherente a todos.
Además se suele manifestar durante la infancia, atenuándose a veces con la edad hasta desaparecer completamente.
Y por último dicho don se ejerce de modo automático cuando el calculador resuelve los problemas sin dejar de hablar libremente con los asistentes acerca de temas completamente extraños a los problemas de cálculo planteados.
Cuando Inaudi oye una voz que calcula dentro de él mientras sigue conversando ó hace conscientemente otros cálculos, cuando Dagbert toca una pieza de violín y al mismo tiempo resuelve mentalmente 21 complicados problemas.
¿No vemos acaso aparecer aquí a ese “huésped desconocido” de Maeterlinck que emergiendo de la personalidad normal, se superpone a ella y viene a reafirmar su existencia?
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CALCULADORES PRODIGIOSOS

CALCULADORES PRODIGIOSOS
Como todo mundo sabe son sujetos que resuelven rápidamente y a veces hasta instantáneamente, y aparentemente sin esfuerzo ejercicios matemáticos muy complicados. Algunos incluso llegan a una vez que se les ha planteado el problema, a conversar libremente con los espectadores sobre temas indiferentes, completamente ajenos con el problema que se les ha planteado y de repente como si un mecanismo cerebral actuara independiente de su voluntad, dan con la solución buscada.
Cierto tipo de estos calculadores prodigiosos son de una inteligencia mediocre aparte de su facultad de manejar las cifras con extraordinaria destreza. Por ejemplo, Colburn, siempre fue el último en su clase, Buxton ni siquiera supo escribir su nombre, Inaudi no aprendió a leer y a escribir hasta que tenía veinte años, pero también hubieron hombres que tuvieron una instrucción normal como Diamandi, Dagbert, Lidoreau y Moingeon y también uno genios que fueron increíbles calculadores como Ampere, Arago, Georges Bilder, Whaterly y Gauss entre otros mas. Entre los antiguos calculadores se pueden citar a Jedediah, Buxton, Zerah, Colburn, Zacharias Dase y Henri Mandeux
Jedediah Buxton que vivió en Inglaterra entre 1702 y 1762, era un verdadero maniático de las cifras, contaba sin cesar todo lo que aparecía en su campo visual. Por ejemplo cuando lo llevaron a Londres a someterse a un examen de la Royal Society (Real Sociedad), lo llevaron al teatro de Drury Lane para que viese la obra de Shakespeare Richard III (Ricardo III) representada por el inolvidable actor Garrick. Después le preguntaron que como le había parecido la obra y si le había gustado. Y el resultado fue que para él. ¡Sólo fue una ocasión de calcular! Durante las danzas sólo había puesto la atención en el número de pasos dados, que fueron 5,202; también había contado el número de palabras dichas por todos los actores: 12,445 y aparte el número de palabras únicamente dichas por Garrick, Todo lo cual resultó cierto exactamente
Zerah Colburn, que nació en 1804 en Vermouth U. S. A., que empezó a contar antes de saber leer y escribir. Era un fenómeno que tenía ¡Un dedo de más en cada una de sus manos y de sus pies!
Zacharias Dase, nacido en Alemania en 1824, se distinguió de los demás calculadores prodigiosos en que puso sus aptitudes al servicio de la ciencia. Calculó los logaritmos naturales de los números entre 1 y 100,500 y la tabla de factores y de números primos desde ¡El 7º hasta el 8º millón! Sus facultades para contar así como su memoria para los números eran prodigiosas. El astrónomo Gauss le hizo multiplicar mentalmente, uno por otros dos números compuestos de ¡100 guarismos cada uno! Realmente se queda uno petrificado cuando se da cuenta de la cantidad de cifras que intervienen en la operación.
Henri Mondeux fue una gran celebridad, nació en 1826 en Neuvy le Roi, cerca de Tours en Francia, era el hijo de un pobre leñador. Cuando apenas contaba con 7 años y no sabía ni leer ni escribir, se divertía haciendo cálculos rápidos. Como ignoraba los guarismos contaba con piedrecillas dispuestas de distinta manera. Llevado a París fue presentado en la Academia de las Ciencias. La comisión de sabios que le examinó dictaminó que el niño contaba con extraordinarias facultades como calculador mental y una extraordinaria memoria para los números, pero una casi nula atención con los nombres de personas, y lugares y objetos que no le llamasen la atención. También pudieron constatar que podía resolver un problema mientras se ocupaba de otras cosas. Con respecto a otros calculadores mas contemporáneos, podemos colocar primero a
Jacques Inaudi, quien nació en el seno de una familia miserable en 1867 en Honorato en el Piamonte en Italia, era pastor cuando a los 6 años se despertó en él la pasión por los números. Mientras guardaba su rebaño combinaba números mentalmente; así a los 7 años era capaz de hacer multiplicaciones de 5 cifras ¡De cabeza!, sin embargo no conocía las tablas de multiplicación. La comisión de la Academia de las Ciencias encargada de examinarle en 1892 concluyó que tenía una prodigiosa memoria para las cifras y que había ideado procedimientos de cálculo completamente originales. También informó que Inaudi podía sostener una conversación cualquiera sin dejar de calcular mentalmente. El decía que: ¡Una voz calcula sin que yo intervenga para nada! Otro increíble calculador fue
Louis Fleury nacido el 21 de abril de 1893 cerca de Belfort, Francia. De nacimiento sufrió de una doble oftalmía purulenta que lo dejó completamente ciego. Abandonado por sus padres a la temprana edad de 1 año y medio, fue confiado a la Asistencia Pública. A los diez años apenas si sabía andar y no sabía ni lavarse ni vestirse. A los quince considerado como no educable, la Asamblea Pública le hizo ingresar a un hospital de incurables. Apenas llevaba dos meses ahí, cuando un miedo repentino y violento se apoderó de él. Y fue entonces cuando se le ocurrió la singular idea de hacer cálculos aritméticos mentalmente para disipar el temor obsesivo que le seguía atormentando. Milagrosamente todos los cálculos que intentaba se resolvían maravillosamente, con rapidez, con seguridad y gran facilidad. A partir de entonces el abstracto mundo de las cifras se convirtió en su verdadera vida interior, su mente se entregaba al cálculo sin esfuerzo y con gran alegría. En pocos segundos conseguía efectuar multiplicaciones, divisiones, potenciaciones y radicaciones con elevado índice. Louis Fleury que fue largamente estudiado en el Instituto Metafísico Internacional por el doctor Osry y sus colaboradores era del tipo “táctil” (tipo por cierto muy raro) decía que sentía pasar las cifras ¡bajo sus dedos!
La señorita Osaka por el contrario y como la mayoría de los calculadores prodigiosos pertenece a la categoría de los “visuales”. Cuando se le dictan los guarismos, los ve “como trazados por tiza ó gis blanco en un negro pizarrón”. Esta señorita cuyo sobrenombre asiático designa a una joven francesa nacida a pocos kilómetros de Bagnères, fue una niña retrasada. Hasta los 4 años y medio no empezó a andar y a hablar. De naturaleza enfermiza apenas si fue a la escuela de tal modo que a los 26 años apenas aprendió a leer y a escribir. Sus conocimientos aritméticos se reducían a la adición. En éste tiempo fue cuando asistió a una representación dada por un virtuoso del cálculo, quien sin embargo no era ningún calculador prodigioso y sin saber porqué, ella se dijo a si misma que podría realizar fácilmente las mismas proezas, por lo que se puso de inmediato a aprender las reglas del cálculo que ignoraba es decir la sustracción, la multiplicación y la división. Pero ésta última operación (cuyo mecanismo por cierto, jamás pudo aprender) le cerró el paso al estudio. Sin embargo dos hechos de extraordinaria importancia se impusieron pronto en su mente, por un lado comprobó que calculaba con extraordinaria rapidez y por el otro que podía recordar todos los números que había manipulado mentalmente; hecho que le hizo orientar su entrenamiento en otro sentido, dejó de iniciarse en el cálculo propiamente dicho y trató de retener en la memoria números cada día mayores A partir de éste momento su progreso fue extraordinariamente rápido, de manera que según sus secretos y antiguos deseos pudo presentarse en público. Perfeccionó sus aptitudes memorizando una cantidad colosal de números que calculaba con la pluma en la mano, las potencias de los números de 1 y 2 cifras hasta la décima, las potencias de números de 3 cifras hasta la séptima o la octava, el número de horas, minutos y segundos según las edades, etc. En estas condiciones su acervo numérico y mental era literalmente indestructible y así la Señorita. Osaka pudo entonces, responder inmediatamente y sin error, dentro del marco de sus conocimientos a cualquier pregunta de potencias y raíces así como el número de segundos vividos por tal persona de cualquier edad, indicando que cuando quiere recordar cualquier número lo ve como si fuera exterior a ella. Se cubre una pizarra de números y se le pregunta que cifra figura en la 5ª línea. La Señorita. Osaka que no ha hecho mas que escuchar el enunciado de los números ve instantáneamente y con toda claridad todos los números impresos en el pizarrón. Su capacidad de retención es tan grande que puede dar todos los números del tablero en forma normal, o comenzando por el final y ello con la mayor facilidad.
Maurice Dagbert, dado a conocer al público en el congreso de ilusionistas de París en 1947, que alcanzó su apogeo en el Congreso de Lausana de 1948, no tiene la gigantesca memoria de la Señorita. Osaka, sin embargo sus capacidades rememorativas son igualmente excepcionales, mientras que su capacidad de cálculo mental propiamente dicho es tal que parece igualar y a veces superar a Inaudi. Siendo presentado en la Academia de las Ciencias, realizó mentalmente, entre otras las siguientes operaciones: extracción de una raíz 5ª en 14 segundos y con resultado de 243, de una raíz 7ª en 15 segundos con resultado de 125, de una raíz cúbica en 2 minutos 15 segundos con resultado de 78,517, de una raíz 5ª en 2 minutos 13 segundos con resultado de 2,189, elevación de 827 al cubo en 55 segundos. En sus experimentos públicos las cifras que se vierten sobre el público casi sin parar forman una mezcla bien curiosa. Se empieza por invitar a una persona a que diga su edad, luego el público propone 5 números de dos cifras. Poco después el calculador dice la 3ª potencia del primer número, la 4ª del segundo y la 5ª del tercero; ahí se detiene para indicar al primer espectador que ha vivido tantas horas, minutos y segundos y demuestra por medio de un cálculo en el pizarrón, que ha tenido en cuenta los años bisiestos. Acto seguido continúa dando las potencias 6ª y 7ª de los últimos números, resultados que tienen: ¡11 y 13 cifras respectivamente! A continuación se le piden operaciones mas difíciles como la elevación al cubo de varios números de tres cifras y luego la extracción de raíces. Se le dan por ejemplo un número de 15 cifras otro de 19 y por último las fechas del calendario Juliano o Gregoriano, Instantáneamente el calculador dice con precisión el día de la semana que corresponde a las mismas y a continuación la raíz cúbica del primer número y parcialmente la raíz 5ª del segundo. En seguida responde a varias peticiones de fechas y da por fin la raíz cúbica del segundo número. Siguen operaciones análogas realizadas con las mayores celeridades interrumpidas por respuestas referentes a las fechas de las fiestas de Pascua, la Ascensión, Pentecostés y de las fases de la luna. A éste respecto y cuando sólo tenía 12 años Maurice Dagbert dejó estupefacto al profesor Esclangon, matemático, astrónomo y miembro del Instituto de Francia, que le preguntó:
-Joven, dígame en que fecha caerá la Pascua del año 5,702, 285.
Y el niño le contestó en el acto:
-El 22 de marzo.
Respuesta cuya exactitud fue comprobada.
También es conveniente aclarar que Dagbert, durante sus exhibiciones, toca bonitas piezas con un violín, mientras mentalmente resuelve los complicados cálculos.
Por último en 1961 lo pusieron en competencia con una máquina de calcular y éste la venció por mucho margen, efectuando los cálculos propuestos que fueron los siguientes:
Elevar 87 al cubo, 57 a la 4ª potencia, 38 a la 5ª potencia, 71 a la 6ª potencia y 99 a la 7ª potencia; realizar las operaciones 1961 X 1932, 64,632 X 55,823 y 1516: 45 con cuatro decimales exactos; traducir en días, horas y segundos la edad de una persona de 51 años cuyo aniversario fue el 23 de noviembre de 1961, tres extracciones de raíces terminaron la serie de ejercicios. Con respecto a éstas últimas operaciones, fueron efectuadas en 3 minutos y 43 segundos por el prodigioso calculador, mientras que la máquina necesitó 5 minutos y 18 segundos.
Paul Lidoreau, nacido en 1888 no era como los calculadores anteriores “un profesional” del cálculo mental, era un industrial parisiense que dirigía en el barrio de la Bastilla, una importante empresa de artesanía especializada en la fabricación de objetos de piel. Pero desde su juventud siempre se apasionó por el cálculo mental. Teniendo tan sólo 18 años, ya conseguía extraer la raíz cúbica de números de 9 cifras. Durante una sesión organizada en abril de 1956 en el Instituto Metapsíquica Internacional Paul Lidoreau extrajo en unos segundos, mentalmente y sin error las raíces cúbicas de 4 números de 8, 12, 12 y 17 cifras significativas, respectivamente.
También era un virtuoso en la adición. En una demostración efectuada en el Palacio de los Descubrimientos ante una asamblea de hombres de ciencia, efectuó mentalmente en 5 minutos y 10 segundos una suma de diez sumandos de 36 cifras significativas cada uno de ellos. Tras haber resuelto otros problemas, se le pidió que repitiera el resultado al derecho, al revés y a trozos: cuatrillones, trillones, billones, millones y unidades, lo cual hizo con gran facilidad. Pero el ejercicio que más sorprendía y que Paul resolvía por lo menos una vez al día para su satisfacción personal es el siguiente:
Se le proponía un número de 6 cifras es decir comprendido entre 100,000 y 999,999 y el lo descomponía mentalmente en 5 cubos perfectos y 5 cuadrados perfectos, que al ser sumados, daban como resultado el número propuesto, con error menor a una millonésima, debiendo las raíces de los números comprender un mínimo de dos cifras. Este es un problema muy difícil de resolver aún haciendo a mano y en papel.
Se podrían presentar todavía otros calculadores prodigiosos, pero no se haría más que repetir lo dicho antes.
Creemos que con los ejemplos dados bastan para hacer ver que nuestro “YO” es extraordinariamente complejo y nos revelan las zonas límites de nuestro psiquis subconsciente, una especie de región fronteriza entre lo consciente y lo inconsciente. Es que en efecto el don de calcular a pesar de su apariencia de parentesco con la aptitud en grado superior en las personas completamente ineptas para las matemáticas e incluso carentes de inteligencia que en los verdaderos matemáticos, es inherente a todos. Además se suele manifestar durante la infancia, atenuándose a veces con la edad hasta desaparecer completamente. Y por último dicho don se ejerce de modo automático cuando el calculador resuelve los problemas sin dejar de hablar libremente con los asistentes acerca de temas completamente extraños a los problemas de cálculo planteados.
Cuando Inaudi oye una voz que calcula dentro de él mientras sigue conversando ó hace conscientemente otros cálculos, cuando Dagbert toca una pieza de violín y al mismo tiempo resuelve mentalmente 21 complicados problemas. ¿No vemos acaso aparecer aquí a ese “huésped desconocido” de Maeterlinck que emergiendo de la personalidad normal, se superpone a ella y viene a reafirmar su existencia?
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SIR HENRY CAVENDISH – 1731- 1810

SIR HENRY CAVENDISH – 1731- 1810
Este fantástico personaje, ¿Quizá de origen no humano?
Pretendía descender de una familia anglo-normanda, y que había nacido en extrañas circunstancias en Niza, Francia el 10 de octubre de 1731 y fallecido en Clapham, Inglaterra el 24 de febrero de 1810.
Pero después de una juventud paupérrima, y de una vida repleta de actos generosos, dejó al morir una fortuna valorada en 1,500 millones de francos de oro.
Nadie conoció el origen de ésta fortuna, que supuestamente se debió a unas herencias recibidas pero existen evidencias de que jamás fuesen ciertas.
La institución bancaria donde depositó su fortuna, una vez le escribió que invirtiese en varios negocios muy rentables, y éste extraño personaje les contestó que se ocuparan de sus asuntos y que jamás le volviesen a molestar con sus proposiciones y que la próxima vez que lo hicieran retiraría su dinero del Banco.
Siempre gastaba su dinero en forma caritativa, cuando le presentaban una petición de ésta índole, él la contestaba con un cheque por una suma superior a la solicitada.
A un estudiante que empleó para que le ordenara su enorme biblioteca, sufrió apuros financieros, y cuando lo supo, le envió un cheque por ¡10,000 libras esterlinas!
Así fue toda su vida y sin embargo al morir dejó aquella enorme fortuna, un canal de comercio que había comprado, varios edificios, etcétera
En síntesis era aquella bolsa sin fondo de los cuentos de hadas, el hecho de que:
“Fuera un alquimista es sólo una simple coincidencia”.
Habiendo llegado a Inglaterra poco después de su nacimiento, continuó sus estudios en Cambridge, hasta el 23 de febrero de 1753.
Como un detalle sorprendente del que fuera uno de los mayores sabios del mundo, es el hecho de que jamás recibió ningún diploma.
No se sabe por qué razón, pero algunos creen que entonces para obtener un diploma de aquella prestigiosa Universidad, uno debería manifestarse como un buen creyente, cristiano y miembro practicante de la Iglesia de Inglaterra.
No obstante, Sir Cavendish manifestó en varias ocasiones que nunca llegó a comprender en que consistía la religión.
Este hombre sin ningún título y que aun no había publicado ningún trabajo científico, fue admitido en la “Real Academia de Ciencias en 1760”.
Esto es un hecho prodigioso, y más bien parece milagroso, pero es incontrovertible, pero su extraña historia apenas comienza.
En 1773, 20 años después de salir de la Universidad, Cavendish ya era excepcionalmente rico.
Nadie sabe porqué, compró varias casas y se instaló al final en los arrabales de Clapham Common, pero en la calle donde vivió, actualmente lleva su nombre.
Y extrañamente este hombre de 42 años empezó entonces a manifestar una gran indiferencia con respecto a la especie humana.
Detestaba que le dirigiesen la palabra, y si alguien, generalmente un forastero le saludaba, él se inclinaba sin contestar, le volvía la espalda, pedía un coche y regresaba a su casa.
No podía sostener una conversación normal.
Era un misógino y consideraba a las mujeres como de otra especie, a la que no quería ni ver.
En la parte trasera de su casa mandó construir una escalera que siempre debía ser usada por el personal femenino.
Si por casualidad se encontraba con una sirvienta de inmediato la despedía.
Esto podría explicar la siguiente anécdota comentada por uno de sus amigos:
“Una noche, con ocasión de una de las comidas del “Royal Society Club”, vimos a una joven muy bonita, que desde una de las ventanas del piso superior de la casa de enfrente, contemplaba a los filósofos mientras cenaban.
Esta actitud nos llamó mucho la atención y, uno tras otro, nos levantamos de la mesa y nos aproximamos a la ventana para contemplar a la hermosa jovencita. Cavendish creyendo que contemplábamos a la Luna, se levantó también para unirse a nosotros, pero al darse cuenta del motivo de nuestra contemplación, volvió la espalda y se alejó lanzando una exclamación de fuerte desagrado.”
No obstante superaba su terror hacia las mujeres, cuando se trataba de proteger alguna señora.
Un día, en Clapham, vio que una desgraciada mujer era perseguida por un furioso toro, en un prado, entonces Cavendish miró al animal y le hizo emprender la retirada, pero después le volvió la espalda a la mujer y se retiró a su casa, sin esperar ningún agradecimiento.
No sabía cuantas patas tiene un cordero.
Una vez que tenía invitados a la cena le envió un recado a su ama de servicio un recado que decía:
“Quiero que a cada uno de los caballeros a quienes invito se le sirva un píe de cordero.
No sé exactamente cuantos tiene un cordero, arréglese como quiera”
Tenía unos extraños amigos de los que poco ó casi nada se sabe, los recibía en un “Púb.”, que ya no existe llamado “El gato y la gaita” y del que tampoco existe ninguna información.
Durante 30 años llevó una vida secreta, de la que se ignora todo.
Pero si se sabe, que vestía un traje violeta totalmente desteñido y una peluca como las usadas en el siglo XVII.
Siempre trataba de ocultar su cara y hacía frecuentes y misteriosas salidas al campo, en un coche que tenía un contador de su invención semejante a un taxímetro actual.
Una noche, agitó una campanilla y al punto se presentó un servidor entonces Sir Cavendish le dijo:
“Escuchad bien lo que voy a deciros. Voy a morirme.
Cuando esté muerto, pero no antes, iréis a avisar a Lord George Cavendish.”
Media hora mas tarde llamo de nuevo al criado para decirle:
“No estoy seguro de que me hayáis comprendido bien.
Repetid lo que os dije hace media hora”
El criado lo repitió perfectamente y se ofreció a insinuar algo sobre los “Sacramentos de la religión.”
“No sé que me estáis hablando”
Le contestó Cavendish
“Traedme agua de lavanda y volved cuando está muerto”
Y así lo hizo el criado.
Los herederos de Cavendish, que no le veían desde hacía mucho tiempo, ordenaron examinar sus papeles y se dieron cuenta que había sido el principal accionista del Banco de Inglaterra.
También se encontró un documento en el que legaba toda su fortuna a su familia.
Pero el testamento exigía que la tumba donde fuese enterrado, fuera tapiada inmediatamente y que ninguna inscripción señalara donde estaba ubicada, lo que sucedió el 12 de marzo de 1810 en la Catedral de Derby.
Jamás se hizo ningún examen del cadáver, ni una autopsia.
No se conserva ningún retrato suyo.
Tampoco se sabe a que se dedicaba en sus distintos laboratorios, sólo lo esencial se publicó hasta 1921 a más de 100 años de su muerte y no fue sino hasta 1970, cuando se encontraron varias maletas llenas de manuscritos y de instrumentos sin conocer cual era su utilización.
Pero quien se hacía llamar Henry Cavendish, empleando los símbolos alquímicos, calculó dos siglos antes que Einstein la desviación que sufrían los rayos luminosos por la masa del Sol y encontró un resultado numéricamente muy parecido al del sabio contemporáneo.
Del mismo modo determinó con precisión la masa de la Tierra, y aisló los gases raros del aire.
El 27 de mayo de 1775 invitó a sus amigos, 7 sabios ilustres para mostrarles un experimento.
Había reproducido artificialmente un pez torpedo y les produjo choques eléctricos semejantes a los provocados por aquel animal acuático y dijo a sus invitados que ésta nueva fuerza cambiaría al mundo.
Consideraba a la electricidad como un fluido, en una época en que se desconocía el electrón.
Cifró la densidad media de la Tierra en 5.48, cuando la reconocida actualmente es 5.52.
Se interesaba por los “calendarios hindúes y chino”, comparándoles e investigándolos.
Comprendía el principio de la conservación de la energía, y se dice que incluso llegó hasta la equivalencia de energía y materia que Einstein, solamente lo demostraría hasta nuestros días, con su famosa fórmula que se recuerde
(E = mc2)
Después de conocer lo que se pudo saber de Lord Cavendish, se siente la tentación de citar al escritor de ciencia-ficción H. P. Lovecraft:
“O bien nació dentro de una sombra extraña, o bien encontró el medio de pasar la “Puerta Prohibida”.
E incluso, este rostro es una máscara.
Y lo que cubre no es humano.”
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