Entries Tagged 'Politica' ↓

LA COMPRA DE UN JUDÍO,

LA COMPRA DE UN JUDÍO,
Algo de lo que poco se ha comentado, es el hecho de que en 1938, Hitler quiso vender a “sus” Judíos en 250 dólares cada uno, ya fuera hombre, mujer o niño, el precio sería el mismo; y un médico de fama mundial, el profesor Heinrich Neumann, caballero de Héthars, sería el intermediario para llevar a cabo la transacción, sin embargo, un novelista austriaco revela que de los 32 países advertidos por Roosevelt (Presidente de los poderosos y ricos Estados Unidos de Norteamérica) no pudieron ponerse de acuerdo para pagar el rescate de medio millón de condenados a muerte.
No obstante, las autoridades nazis “graciosamente”, hacían la siguiente concesión:
“Pero podríamos acordar que cuando se trate de una familia numerosa, nos contentaremos con un precio de mil dólares cualquiera que sea el número de los niños.
Les concedemos un permiso de salida y las divisas necesarias.
Debe Usted comprender que en el momento de la gran limpieza la “mercadería” considerada superflua debe ser vendida o destruida.”
Después de ésta “Generosa oferta”, el delegado inglés el “honorable” conde Winterton inmediatamente hizo la observación de que aunque existe una gran tradición de afluencia, su país no es un país de inmigración, que Inglaterra muy industrializada tiene ya una densidad de población muy elevada y sufre de desocupación.
“En cambio los países jóvenes como los de las Américas y Australia que saben asimilar a los pioneros, recibirán sin duda a los nuevos refugiados con los brazos abiertos.
Por su parte Francia se haya ya cargada de una gran cantidad de refugiados españoles, y un país con 40’000,000 de habitantes lucha con el problema de 3’000,000 de extranjeros que recibe como residentes permanentes.”
+++++

COMPLOTS MUNDIALES PARA OCULTAR A LA HUMANIDAD LA PRESENCIA DE LOS OVNIS-

COMPLOTS MUNDIALES PARA OCULTAR A LA HUMANIDAD LA PRESENCIA DE LOS OVNIS-
Alrededor de todo el orbe existe una conjura para ocultar a las personas la presencia de seres extraterrestres en nuestro planeta y de esta manera enumeramos algunos de estas maquinaciones y son los siguientes:
Proyecto Majestic 12 de los ingleses,
Proyecto Masey de los franceses,
Proyecto Uraus Ran de los alemanes
Proyecto Men in Black de los norteamericanos
Aparentemente es lógico que si las grandes potencias que dominan el mundo, admitieran la existencia de Seres Superiores habitantes de otro u otros planetas, sobrevendría un caos en sus gobiernos, en sus economías, en las religiones, etcétera
Todo lo cual no les conviene, pero existen evidencias de estas existencias, como la construcción de los Circuitos Integrados, el descubrimiento de La fibra óptica, del Rayo láser, etcétera
Y para una mayor abundancia le sugiero que consulte la acusación que lanzó un ingeniero de computadoras al gobierno norteamericano de haberle entregado varios instrumentos secretos sacados de varias de las naves alienígenas que se han estrellado en nuestro planeta, como la que hizo explosión en un rancho de Roswell, Nuevo México y otras evidencias que hemos expuesto en este pequeño volumen.
Aparatos que fueron enviados a los Laboratorios Bell, para que sus científicos los investigaran y trataran de reproducirlos “en casa”.
+++++

AMENAZA DE DONALD TRUMP A MEXICO POR EL DERECHO DE FABRICAR LOS JEANS.

AM,ENAZA DE DOPALD TRUMP A MEXICO POR EL DERECHO DE FABBRICAR LOS JEANS
Es uno de los productos en riesgo por la actual disputa comercial entre México y el gobierno de Donald Trump: los pantalones vaqueros para hombres.
El 50% de estas prendas que se venden en Estados Unidos es fabricado en México, donde algunas de las principales marcas mantienen sus plantas de producción.
Las empresas mexicanas son el segundo proveedor más importante de consorcios como Levi´s, por detrás de Bangladesh.
México es además el segundo exportador de la tela de mezclilla a Estados Unidos.
Cómo se beneficia Estados Unidos fabricando productos en México
10 productos de EE.UU. de los que dependen millones de mexicanos y que corren riesgo con la política de Donald Trump
Y con 180 millones de metros cuadrados cada año, también es el séptimo exportador de la tela en el mundo, según datos del gubernamental Instituto Nacional de Estadísticas y Geografía (Inegi).
Anuncio de pantalones vaquerosDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image caption
Los jeans mexicanos también se llevan en EE.UU.
Así, ante la eventual negociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), el sector del vestido podría entrar en dificultades, advierten especialistas.
Los temores por el futuro del acuerdo que vale US$1 millón cada minuto entre México y Estados Unidos
Según la Cámara Nacional de la Industria Textil (Canaintex), la mezclilla y pantalones vaqueros son su principal producto de exportación.
De esta actividad dependen más de 125.000 empleados, de acuerdo con el registro del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).
Más de 2.000 empresas en todo el país se dedican a la fabricación de ropa de mezclilla, especialmente jeans, especialmente en Durango, Puebla, Guanajuato y el Estado de México.
El riesgo estadounidense
La incertidumbre, sin embargo, no afecta sólo a México.
Según la Asociación Americana de Vestido y Calzado, en EE.UU. existen más de 64.000 trabajadores que dependen del comercio de jeans elaborados en México.
Donald Trump quiere gravar las importaciones mexicanas.Derechos de autor de la imagenSPENCER PLATT/GETTY IMAGES
Image caption
Donald Trump quiere gravar las importaciones mexicanas.
La mayoría se encuentran en Carolina del Norte y del Sur, así como en Georgia.
Estos empleos se encuentran en riesgo, así como otros muchos que dependen indirectamente de la actividad insiste la organización.
Los países latinoamericanos que más sufrirán económicamente con las políticas de Donald Trump
Eso sin contar con el aumento de precios como consecuencia de un eventual impuesto a la mercancía, como ha mencionado el presidente Trump.
El método más común de producción es que las compañías estadounidenses envían la tela cortada para los pantalones hacia México.
El intercambio comercial de los jeans entre México y EE.UU. supera los US$8.000 millones anuales.Derechos de autor de la imagenJUSTIN SULLIVAN/GETTY IMAGES
Image caption
El intercambio comercial de los jeans entre México y EE.UU. supera los US$8.000 millones anuales.
Aquí las prendas se cosen y se les da el acabado final. Luego regresan a Estados Unidos en forma de pantalones vaqueros.
Pero también hay prendas elaboradas totalmente por trabajadores mexicanos, y tela de mezclilla que se envía a las filiales en EE.UU.
En ambos casos el TLCAN es fundamental: como la tela y maquila del producto se realizan dentro de la región, la mercancía está libre de impuestos.
“Estamos a la expectativa”
Los datos de la Asociación señalan que en promedio los estadounidenses cuentan con 7 jeans en su armario.
Los mexicanos tienen menos: un promedio de 5 por persona.
Mexicanos vistiendo jeans.
Image caption
Los jeans abundan tanto en los armarios de los estadounidenses como de los mexicanos.
Yel intercambio comercial de jeans para hombres entre los dos países supera los US$8.000 millones al año, de acuerdo con la Cámara Nacional de la Industria del Vestido (Canaive).
Empresas como Levi´s, Diesel, Gap, Hollister, Calvin Klein, Tommy Hilfiger y Guess se abastecen con fabricantes mexicanos.
Por qué no funcionaron otros intentos de EE.UU. por proteger su industria de la competencia extranjera
¿Qué tan posible es un cambio en este escenario?
Algunos como Rufino López Pérez, presidente de la Canaive en Tehuacán, Puebla (uno de los principales centros productores de jeans en el país) reconocen que hay incertidumbre entre los empresarios.
“Estamos a la expectativa de lo que pueda ocurrir”, explica.
Pero otros ven complicado que las condiciones actuales del comercio se modifiquen radicalmente.
Mujer con una máquina de coser.Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image caption
Pero la incertidumbre sobre la industria no se queda sólo en México, también afecta a trabajadores de Carolina del Norte, del Sur y de Georgia.
Aplicar aranceles en un producto del que Estados Unidos es muy dependiente causaría graves problemas, señalan especialistas.
Y tratar de impedir que empresarios de ese país mantengan sus vínculos de comercio y producción con sus colegas mexicanos es más difícil.
“Trump no puede imponer impuestos a sus exportaciones, sería la primera vez en la historia de la economía”, le dice a BBC Mundo Antonio Gazol, profesor de la Facultad de economía de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
Los jean: la prenda de trabajo que venció al tiempo y revolucionó la moda
Ya es evidente. A pesar de la controversia comercial entre los gobiernos del presidente Enrique Peña Nieto y Donald Trump, el intercambio y convenios de negocios continúan.
“Se han acercado más socios americanos”, afirma Gustavo Bojalil, presidente de la Canaive en Puebla.
“El tiempo de respuesta es más rápido en México que en lugares como China. Eso hace que muchas empresas sigan en lo que se negocia el TLCAN”.

LOS ILUMINATI (TOMADO DE WIKIPEDIA.)

LOS ILUMINATI
TOMADO DE WIKIPEDIA.

Símbolo de la asociación:
el Búho de Minerva.
La orden de los Iluminados (Illuminaten, order derivado del latín illuminati, ‘iluminados’, y Orden) fue una sociedad secreta fundada en 1776 por Adam Weishaupt en Baviera, Alemania. 9 años después detuvo su actividad al prohibírsele actuar en ese electorado.
Numerosos mitos y teorías conspirativas se centran en una presunta supervivencia y sus supuestas actividades, entre las que se cuentan la Revolución francesa, la lucha contra el cristianismo, y las pretensiones del dominio mundial.

Adam Weishaupt, el fundador.
El profesor de derecho eclesiástico y filosofía práctica de la universidad de Ingolstadt, Baviera, Adam Weishaupt (1748-1830), fundó el primero de mayo de 1776, con 2 alumnos suyos, la «Asociación de los perfectibilistas» (“Bund der Perfektibilisten”, compuesto. de “Bund”, ‘Asociación’ y un derivado del latín. perfectibilis, ‘perfeccionable’).
Como símbolo de la organización eligió el Búho de Minerva, la diosa romana de la sabiduría.
De trasfondo se encontraba el clima intelectual universitario, prácticamente dominado por los jesuitas, orden disuelta 3 años antes.
Adam Weishaupt, , con 28 años, era el único profesor de Ingolstadt sin pasado en la Compañía y se encontraba correspondientemente aislado del cuerpo docente, también debido a su entusiasmo por las ideas ilustradas.
Para ofrecer protección a los alumnos de las intrigas jesuíticas, que presuponía por todas partes, pero sobre todo para proporcionarles acceso a literatura crítica eclesiástica contemporánea, fundó la «Asociación de sabiduría secreta», en cuyo principio no era más que un círculo de lectores anti-clericales de un máximo de 20 miembros.
Aparte de esto, el fundador vio en la Orden Rosacruz, una orden mística espiritual perteneciente a la masonería, un mal siempre creciente que debía combatirse.
Adam Weishaupt, informó de sus razones para la fundación de la sociedad en su carta 
Pythagoras oder Betrachtungen über die geheime Welt- und Regierungskunst:
Pero 2 hechos fueron decisivos.
Incluso para este tiempo en 1776 un oficial en Burghausen llamado Ecker había fundado una logia orientada hacia la alquimia y que había comenzado a extenderse velozmente.
Un miembro suyo llegó a Ingolstadt, a anunciarse allí y a atraer a los más brillantes entre los estudiantes.
Por desgracia su selección recayó precisamente en aquellos a quienes ya también les había echado el ojo.
El pensamiento de haber perdido de esta forma a jóvenes tan prometedores, y verlos ahora acercándose a la alquimia y majaderías semejantes; le fue tormentoso e insoportable.
Por esto fue a pedirle consejo a un joven, en quien había puesto toda su confianza.
Y se animó a utilizar su influencia sobre los estudiantes y estos excesos mediante una vacuna, administrada mediante la fundación inmediata de una sociedad.
La orden tomó un primer impulso en 1778 cuando un antiguo alumno suyo y presidente del Palatinado Renano la reorganizó.
Adam Weishaupt, propuso como nuevo nombre Bienenorden, la ‘Orden de las abejas’, porque se imaginaba que los afiliados deberían recopilar el néctar de la sabiduría dirigidos por una abeja reina, pero al final se prefirió Bund der Illuminaten (‘Unión de los Iluminados’) y después, Illuminatenorden (‘Orden de los Iluminados’).
De la asociación de sapiencia se crearía ahora una orden secreta, que no podía negar la huella de su modelo organizativo, la Compañía de Jesús.
Breve florecimiento

Adolph Freiherr Knigge,
su patrocinador más influyente.
Una siguiente reorganización sucedió en 1780 tras la adhesión del aristócrata bajo sajón Adolph von Knigge.
Tal como el propio Adam Weishaupt, confesó, no existía «en absoluto, sólo en su cabeza».
Y en 1782 Adolph Freiherr Knigge le proporcionó a la orden una estructura para–masónica, con Adam Weishaupt, y Adolph Freiherr Knigge entre otros como directores sobre el llamado «Areópago».
Con esta nueva distribución, que se detallará más adelante, consiguieron los Iluminados reclutar a muchos masones e infiltrarse en logias enteras.
De trasfondo estaba la crisis iniciada hacia 1776 entre los niveles altos masónicos alemanes con la ruptura de la Estricta observancia Templaria.
Karl Gotthelf von Hund und Altengrotkau había conseguido atraerse a las diferentes logias hacia su mandato mediante este rito más bien apolítico-romántico, que aseguraba ser sucesor de la orden Templaria, disuelta en 1312.
Durante muchos años, además había afirmado mantenerse en contacto con «Superiores desconocidos», que le habían iniciado en la francmasonería.
Como al fallecer en 1776 ningún tipo de «Superiores secretos» contactara con ellos, había gran confusión en la logia.
En la convención masónica de la Estricta observancia Templaria, acontecida en Wilhelmsbad entre el 16 de julio y el 1 de septiembre de 1782, Adolph Freiherr Knigge y su segundo representante de los Iluminados, Franz Dietrich von Ditfurth, un ilustrado radical manifiesto, se ganaron el liderazgo de opinión para su orden.
El sistema Templario fue abandonado, y la orden de la Rosacruz quedó en minoría en su esfuerzo por mantener esa tradición.
Ambos iluminados consiguieron incluso, con Johann Christoph Bode, ganarse a un representante principal de la Estricta observancia Templaria.

Crisis y prohibición
El número de miembros aumentó rápidamente, sin embargo este éxito suponía a la vez el comienzo del final: Adolph Freiherr Knigge amenazó epistolarmente con delatar sus secretos a los jesuitas y a los rosacrucianos.
Reforzando la desconfianza y preocupaciones de Adam Weishaupt.
Ya que Adolph Freiherr Knigge y Johann Christoph Bode, hubieran incorporado al príncipe Karl von Hessen-Kassel y a Ferdinand von Braunschweig, así como al duque Ernst von Sachsen-Gotha y Carl August von Sachsen-Weimar, todos ellos representantes de la autoridad absolutista.
Estas sospechas no estaban infundadas, pues Carl August y su consejero privado Goethe se habían afiliado con el único fin de investigar a la Orden.
Como resultado se agudizaron las discrepancias entre Adam Weishaupt, y Adolph Freiherr Knigge hasta el punto de que la orden amenazaba con disolverse.
En febrero de 1784 se convocó en Weimar para eso un tribunal arbitral llamado “congreso”.
Para sorpresa de Adolph Freiherr Knigge el juicio del congreso en el que participaron entre otros Goethe, Johann Gottfried von Herder y Herzog Ernst von Sachsen-Gotha era que debía construirse un nuevo Areópago.
Este parecía ser un compromiso tolerable.
Pero como era previsible que el fundador de la orden siguiera siendo influyente aún sin presidencia formal en el Areópago, lo que significaba una clara derrota para Adolph Freiherr Knigge.
Se acordó el silencio y el retorno de todos los papeles y el primero de julio abandonó Adolph Freiherr Knigge la orden.
En el tiempo siguiente se apartó de los “estragos de la moda” de querer arreglar el mundo mediante sociedades secretas.
Por su parte Adam Weishaupt, le entregó la dirección de la orden a Johann Martin, conde de Stolberg-Roßla.
Durante las disputas internas las asociaciones secretas habían atraído sobre sí la atención de las autoridades bávaras.
Eran el blanco de sospechas de asesinatos afines a la ilustración, que pretendían alterar el orden tradicional, infiltrándose entre los funcionarios públicos para alcanzar un «Estado razonable»
Consecuentemente el 22 de junio de 1784 el príncipe elector Karl Theodor prohibió todas las «comunidades, sociedades y fraternidades» fundadas sin su aprobación señorial.

Príncipe elector de Baviera y Renano palatia Carlos Teodoro 
Aquí en un retrato de 1763,
Prohibió la orden mediante varios edictos entre 1784 y 1785
El 2 de marzo de 1785, bajo presión de Peter Frank, canciller barón de Kreittmayr, el barón rosacruciano de Törring y otros cortesanos, se promulgó un edicto adicional, que esta vez prohibía a los Iluminados y a los Francmasones llamándolos por su nombre y considerándolos altos traidores y enemigos de la religión.
Mediante registros domiciliarios se confiscaron varios papeles de la orden que aportaron sucesivos indicios sobre la radicalidad de sus propósitos.
Documentos encontrados en un mensajero difunto informaron sobre el nombre de un miembro.
Ese mismo año el papa Pío VI aclaró en 2 cartas al obispo de Freising (18 de julio y 12 de noviembre), que la adhesión a la orden era incompatible con la fe católica.
A consecuencia de las prohibiciones de 1784-1785 se produjeron las persecuciones de miembros.
Se llegó a registros domiciliarios y confiscaciones, algunos consejeros y oficiales perdieron el puesto, algunos miembros fueron desterrados, pero nadie resultó encarcelado.
El mismo Adam Weishaupt, cuyo papel fundador se desconocía al principio, resultó sospechoso, pero sólo huyó cuando tuvo que admitir la fe católica, primero a la ciudad imperial libre Ratisbona y en 1787 otra vez a Gotha, donde Herzog Ernst le proporcionó una consejería áulica sinecura.
En abril de 1785 el conde Stolberg-Roßla declaró la orden oficialmente suspendida –tras aboliciones temporales–.

Johann Christoph Bode aprovechó la coyuntura para conservar la asociación con vida 
E intentó resucitarla con ayuda de la Iglesia minerval de Weimar y la Orden de los amigos invisibles, pero debió abandonar en 1790 debido al clima estrictamente antiiluminista de los años revolucionarios.
Los investigadores están generalmente de acuerdo, en que la desarticulación de la orden de los Iluminados fue completa.
El 16 de agosto de 1787 se promulgó un tercer y más estricto edicto de prohibición so pena de muerte, del reclutamiento de miembros para Masones e Iluminados.
Continúan también en los círculos autoritarios rumores de una supervivencia de los Iluminados.
Estas promulgaciones desataron una primera histeria antiiluminista, especialmente se sospechaba de las agitaciones de las asociaciones secretas ilustradas radicales.
Una segunda ola, claramente más enérgica, sucedió durante la Revolución francesa, pues el miedo a los jacobinos se fundió con el anterior a los Iluminados.
En este estado anímico el ministro de Estado bávaro Maximilian von Montgelas –quien a su vez había sido iluminado– hizo prohibir todas las organizaciones secretas al llegar al poder en 1799 y otra vez en 1804.
Cómo de fuerte era la fascinación pública en los años en torno a la Revolución francesa por las misteriosas e inquietantes sociedades secretas e iniciáticas, se nota por diversas obras literarias de la época, desde Der Geisterseher de Schiller hasta Der Groß-Cophta de Goethe y las inquietantes sociedades de Los años de aprendizaje de Wilhelm Meister, pasando por Jean Paul Die unsichtbare Loge (1793).

Placa conmemorativa:
“En el edificio trasero
Sala de los Iluminados 1782-1785, etc.”
Hoy recuerda en Ingolstadt sólo una placa conmemorativa en el edificio en el que se encontraba la sala de reuniones de los Iluminados.
El edificio se encuentra en el número 23 de la calle Theresien, antes llamada Am Weinmarkt 298, en la zona urbana exclusiva para viandantes.
Objetivos
La orden de los Iluminados estaba comprometida con el modelo ilustrado.
La meta era la mejora y el perfeccionamiento del mundo en el sentido de libertad, igualdad y fraternidad y la mejora y perfeccionamiento de sus miembros (de ahí también el viejo nombre Perfectibilistas).
Adam Weishaupt, escribió en 1782 en un discurso:
Quien también generalmente quiere iniciarse en la libertad, la amplia iluminación en general: pero la Iluminación no consiste en el conocimiento de palabras, sino de cosas, no se trata de la comprensión de conocimientos abstractos, especulativos, teóricos, que inflan el espíritu, pero no mejoran el corazón.
Rede an die neu aufzunehmenden Illuminatos dirigentes.
Según Adam Weishaupt, el medio para alcanzar la libertad era principalmente la educación, pero no sólo la aportación externa de conocimientos, sino en primera línea la formación del corazón, la moralidad, que debería capacitar a los individuos para autodominarse, y por lo tanto serían superfluas otras formas de dominio como el despotismo de los príncipes absolutistas, pero también el despotismo espiritual ejercido por la Iglesia católica.
Los modales de las viejas costumbres serían también condición y camino para una sociedad libre e igualitaria sin príncipes ni iglesia.
Como Adam Weishaupt, explicó en su discurso citado supr., la historia misma estaría de su parte: recurriendo a pensadores como Joachim von Fiore presentó una historia filosófica entre periodos temporales: en la «Infancia de la humanidad» no había ni dominio ni propiedad ni ansias de poder.
Eso comenzó en la «Época juvenil», con el surgimiento de los primeros estados, que se desviaban más y más hacia el despotismo.
De ahí surgió la nostalgia del paraíso perdido de la ausencia de dominio:
«el despotismo mismo debería ser el medio para facilitar el camino a la libertad»
escribió Adam Weishaupt, en una redacción para la clase de misterio de su orden.
En el «tiempo de la madurez» el género humano superará el despotismo sin violencia a través de la provocación de la nostalgia, de la libertad, mediante la ilustración y mediante el autodominio que Adam Weishaupt, impartía.
Para difundir ahora esta ilustración y para devolver a los hombres a la «tierra prometida», debía de ser la tarea de las escuelas ocultas de sabiduría, a quienes Adam Weishaupt, les presuponía una línea tradicional ideal desde los protocristianos hasta los masones.
Aunque es verdad que los francmasones declaran ser apolíticos, los Iluminados les servirían como máscara.
Finalmente un «Tiempo de decadencia» iniciará un nuevo ciclo.
En esta representación histórica se mezclan el milenarismo medieval y las utopías modernas, las profecías premodernas de un mundo redimido y pronósticos modernos de como se alcanzarían por propias obras.
Adam Weishaupt, compatibilizó ambos mensajes contradictorios: por un lado, predicó el quietismo, que exoneraba a sus miembros de cualquier responsabilidad del progreso histórico; y por el otro, exigía un activismo subversivo que socavara activamente el sistema de gobierno imperante.
Cuál de ambos aspectos privaría, lo dejó pendiente.
Eso significa por una parte que era solo cuestión de esperar, pues el tiempo del despotismo absolutista finalizaría desde una lógica interna casi por sí mismo.
Adam Weishaupt, sostenía que los iluminados participarían solamente por su actividad, incluso mediante su mera presencia, en la abolición del despotismo.
La abolición del sistema absolutista no debería pues conseguirse mediante la vía revolucionaria, sino por los recursos personales políticos: querían conquistar más y más posiciones claves estatales absolutistas, para sucesivamente conducirlas a su propia violencia.
En los últimos estadios utópicos, sobre si y cómo el estado sería realmente disuelto tras alcanzar el poder o si simplemente los iluminados los reemplazarían en una especie perfeccionada de despotismo ilustrado, es algo sobre lo que Adam Weishaupt, no dio datos.

Organización

Símbolo de los Illuminados de Baviera:
el Búho de Minerva
Los Iluminados fueron una de las muchas sociedades y asociaciones caracterizadas por la formación del fenómeno moderno de la opinión pública durante la ilustración, tal como Jürgen Habermas describió en 1962 en Historia y crítica de la opinión pública.
Durante las castas sociales pre-modernas sucedía en la iglesia o en la corte y pervivía ahora: la posibilidad de traspasar las fronteras estamentales para reunirse en niveles sociales al menos a priori igualitarios, en las sociedades lectoras, o diversas asociaciones caritativas (como las sociedades de amigos del país), en los francmasones y los rosacrucianos o incluso en las sociedades secretas como los Iluminados.
A diferencia de otras sociedades, los Iluminados tenían un programa político explícito, mientras que entre los francmasones por ejemplo son indeseables las disputas religiosas, confesionales o políticas.
También se reconocen los masones por su afiliación, y no son, a diferencia de los iluminados, estrictamente secretos.
Aunque los Iluminados adoptaron aspectos masónicos como la logia y la jerarquía, también es cierto que ni pertenecían a la misma orden ni cooperaban en organizaciones francmasónicas nacionales, como la gran logia o el gran oriente.
Para infiltrarse mejor en ellos, Knigge dotó a la orden de una estructura apoyada en la masona con grados titulados muy imaginativamente, y cada uno de los cuales tenía su propio ritual iniciático y «secretos», que se les revelaba a los iniciados: un «criadero» que introduciría novatos en la esencia de la logia y la sociedad secreta, compuesta de los grados «novicio», «minerval» (derivado de Minerva), e «iluminado inferior».
La «clase masona» tomada de la masonería contenía el grado «peón», «oficial», «maestro», «iluminado mayor» e «iluminado regente».
Coronaba la orden la clase mistérica, compuesta por los grados «sacerdote», «Regent», «Magus» y «Rex» (‘gobernante’) y cuyos reglamentos y ritos, debido al breve tiempo que supervivió, no llegaron a redactarse.
Asimismo, como mistificación de gran efecto publicitario, cada miembro de la orden recibe al iniciarse un nombre secreto (o de guerra), que nunca era cristiano, o como mínimo, de origen ortodoxo:
Adam Weishaupt, se llamó así mismo con el significativo nombre de Espartaco, el cabecilla de las revueltas esclavas romanas; 
Knigge era Filón de Alejandría, un filósofo judío; 
Goethe recibió el nombre Abaris, por un mago escita.
También la geografía recibía nombres secretos (Múnich, por ejemplo, se llamaba Atenas; el Tirol, Peloponeso; Fráncfort era Edessa; e Ingolstadt, Eleusis).
Incluso hasta la fecha se indicaba según un calendario secreto de nombres mensuales persas y cuya numeración anual comenzaba en el 632.
Los nombres de la orden contribuían a la igualdad entre iluminados: ya que los 2 primeros grados sólo se llamaban por los nombres de la orden, no podían saber unos de otros, quién era noble, quién burgués, quién profesor universitario, quién sólo camarero o estudiante.
Aparte de esto, formaban parte de un rígido programa educativo, que la orden le imponía a sus miembros.
Cada iluminado debía no sólo darle explicaciones a su tocayo espiritual, sino que también recibía de los superiores de la orden una cuota literaria mensual, en la que obras deísticas e ilustradas ocupaban un lugar principal y en grado creciente.
Su evolución moral y espiritual debía además que hacerla constar en un diario llamado cuaderno Quibuslicet (del latín “quibus licet”, ‘a quién le está permitido leerlo’).
En caso de que estuvieran mal hechos o no contuvieran los avances previstos, respondía el mando de la orden con una carta de reproche.
Junto a la completa igualdad dentro de los grados, había una división jerárquica entre los distintos escalafones muy marcada.
Esta dejaba mostrar ya en los juramentos, que cada iniciando debía prometer solemnemente.
«Eterno silencio, firme lealtad, fidelidad y obediencia a todos los superiores y estatutos de la orden».
Además de la estricta jerarquía había que añadir la estructura esotérica de la orden, lo que significa que a los novatos se les engañaba conscientemente sobre esta auténtica meta.
En la “guardería” significaría que el nuevo no era para nada el objetivo de la orden.
Para socavar los regímenes terrenales o espirituales, apropiarse del dominio mundial y etcétera.
De haberse imaginado nuestra sociedad desde esos puntos de vista, o si han entrado con esas intenciones, se han engañado completamente.
Porque en los grados superiores de la orden se les revelaría el “mayor de todos los secretos”, que tantos desean con ansia, tan a menudo han buscado estérilmente el arte de regir a los hombres, de conducirlos a lo bueno […] y después guiarlo todo, con lo que los hombres hasta ahora sueñan y sólo a los más iluminados les parece posible.
Reinhart Koselleck Kritik und Krise.
El arcano más profundo de los Iluminados era su propio sistema de dominio moral, ya practicado entre los numerarios, pero que también debía aplicarse fuera.
Este fraude y tutelaje a los miembros de grados inferiores pronto provocó críticas incluso dentro de la orden.
Le debían a la meta de Adam Weishaupt, la perfección del individuo por sugerencia de la propia educación y la dirección oculta.
La condición a estas mejoras del individuo le parecía que era el conocimiento de todos sus secretos.
Esto parece haberlo adoptado de su peor enemigo: los jesuítas, cuya obediencia era ciega y su atenta pero efectiva manipulación humana era mediante la penitencia.
Sobre todo la orden permanecía, como el investigador Agethen constató, unida a sus enemigos por un cruce dialéctico: para emancipar al individuo del dominio mental y espiritual eclesiástico, se aplicó el método jesuítico de examen de conciencia; para transportar al cortejo triunfal ilustrado y de la razón, se tenía un sistema extremo y un montaje místico que recordaba las ensoñaciones irracionales rosacrucianas; y para finalmente liberar a la humanidad del despotismo principesco y real, se avasallaba a los miembros con un sistema de auténtico control y psicotécnicas totalitarias.
Miembros
Los Iluminados tuvieron algo de éxito: a comienzos del año 1780 llegó la orden en 70 ciudades del reino a tener entre 1,500 y 2,000 miembros, de los cuales algo de un tercio eran masones.
Los puntos clave eran Baviera y las ciudades turingias Weimar y Gotha; fuera de Alemania sólo puede demostrarse su presencia en Suiza.
El socio-histórico Eberhard Weis investigó exhaustivamente la estructura social de la orden y descubrió que cosa de un tercio de sus miembros eran nobles y por lo menos un 12%, clérigos.
Casi el 70% de los iluminados habían recibido formación académica, el número de trabajadores manuales rondaba un 25%, un número muy superior al de los comerciantes, que con un 10% estaban claramente infrarrepresentados.
Casi la mayoría de los iluminados, casi las 3 cuartas, se componía de funcionarios y demás trabajadores públicos, que de cara a la meta de la organización de derribar el estado absolutista, no puede sorprender.
El mismo Adam Weishaupt, presumía en 1787 con orgullo que la orden había conseguido incorporar a más de un décimo del funcionariado bávaro.
Especialmente significativo era este éxito de infiltración en los colegios censores bávaros, que hasta la intervención del príncipe elector en 1784, se componía casi exclusivamente de iluminados.
Y acorde fueron las intervenciones de la autoridad: se prohibieron escritos de exjesuítas y otros antiilustrados o escritos clericales, incluso hasta libros de rezos, y en cambio se fomentó la literatura ilustrada.
Este éxito temporal no puede engañar de que la orden estaba compuesta en su mayor parte de académicos secundones, que acudían a ella, porque se esperaban posibilidades, una oportunidad, correlacionada con el concepto de infiltración de Adam Weishaupt.
Estas metas les resultaban desconocidas a los novatos.
La meta real, a saber, la de formar a las elites políticas e intelectuales de la sociedad, la consiguieron poco.
De las esperadas excepciones mencionadas (Goethe, Herder, Knigge), todos los representantes significativos de la baja ilustración alemana o se mantuvieron apartados (Schiller, Kant, Lessing, pero también Lavater) o se fueron decepcionados por la rígida estructura (Nicolai).
De una amenaza real de los estados bávaros por
«el ratón de biblioteca Adam Weishaupt, y sus camaradas, utopistas en el buen sentido y en el ridículo»
No puede haber duda, pero sí que
«el reto que les supuso a los viejos poderes fue, incluso de esta forma tan domada, aún demasiado grande.
Otros miembros
Anton von Massenhausen
Johann Christian Ehrmann
Mitos y teorías conspirativas
Las cartas de Pike a Mazzini

La cueva de los iluminados en Aigen (Salzburgo)
(vid. Castillo Aigen),
Ejemplo de la embellecida imagen de la Orden para el Sturm und Drang
Quienes apoyan las teorías conspirativas, citan como por ejemplo la presunta existencia de una serie de cartas escritas entre los años 1870 y 1871, que se conservarían en los archivos de la biblioteca del Museo Británico entre un antiguo militar confederado llamado Albert Pike 
(De hecho el único representante de la Confederación, y a la vez miembro activo del Ku- Klux-Klan, honrado con una estatua en Washington, Estados Unidos de Norteamérica
Y el francmasón y carbonario Giuseppe Mazzini, un filósofo y político italiano que se esforzó por unificar los estados italianos y quien había sido seleccionado por los Illuminati para dirigir sus operaciones mundiales en 1834.
Pero el Museo Británico desmiente la existencia de dichas cartas.
Según William Guy Carr, en una de las cartas fechada el 15 de agosto de 1871, Albert Pike le hace saber a Giuseppe Mazzini el plan de los Illuminati para el futuro del mundo:
“Fomentaremos 3 guerras que implicarán al mundo entero.
La primera de ellas permitiría derrocar el poder de los zares en Rusia y transformar ese país en la fortaleza del comunismo ateo necesaria como una oposición controlada y antítesis de la sociedad occidental.
Las divergencias causadas por los “agenteur” (agentes) de los Illuminati entre los imperios británico y alemán serán utilizados para provocar esta guerra, a la vez que la lucha entre el pan−germanismo y el pan−eslavismo.
Un mundo agotado tras la guerra, no interferirá en el proceso de construcción de la “nueva Rusia” y el establecimiento del comunismo, que será utilizado para destruir los demás gobiernos y debilitar a las religiones.
La segunda guerra mundial se desataría aprovechando las diferencias entre la facción ultra−conservadora y los sionistas políticos.
Se apoyará a los regímenes europeos para que terminen en dictaduras que se opongan a las democracias (Nazismo, Fascismo, Comunismo y Socialismo) y provoquen una nueva convulsión mundial cuyo fruto más importante será el establecimiento de un Estado soberano de Israel en Palestina que venía siendo reclamado desde tiempos inmemoriales por las comunidades judías.
Esta nueva guerra debe permitir consolidar una Internacional Comunista bastante fuerte para equipararse a la facción cristiana/occidental.
La tercera y definitiva guerra se desataría a partir de los enfrentamientos entre sionistas políticos y los dirigentes musulmanes.
Este conflicto deberá orientarse de forma tal que el Islam y el sionismo político se destruyan mutuamente y además obligará a otras naciones, una vez más divididas sobre este asunto, a entrar en la lucha hasta el punto de agotarse física, mental, moral y económicamente…
Liberaremos a los nihilistas y a los ateos, y provocaremos un formidable cataclismo social que en todo su horror mostrará claramente a las naciones el efecto del absoluto ateísmo, origen del comportamiento salvaje y de la más sangrienta confusión.
Entonces en todas partes, los ciudadanos, obligados a defenderse contra la minoría mundial de revolucionarios, exterminará a esos destructores de la civilización, y la multitud, desilusionada con el Cristianismo, cuyos espíritus deístas estarán a partir de ese momento sin rumbo y ansiosos por un ideal pero sin saber dónde hacer su adoración, recibirán la verdadera LUZ a través de la manifestación universal de la doctrina pura de “Lucifer”, sacada a la vista pública finalmente.
Esta manifestación resultará del movimiento reaccionario general que seguirá a la destrucción del Cristianismo y ateísmo, ambos conquistados y exterminados al mismo tiempo.
Citado según William Guy Carr,
en Peones en el juego, 1955.”
Revolución francesa
 Teorías de la conspiración masónica en la revolución francesa.
No por último se les ha hecho responsables de la Revolución francesa.
Esta grave sospecha fue formulada por primera vez en 1791 por el párroco francés Jacques François Lefranc en su libro 
Le voile levé pour les curieux ou les secrets de la Révolution révéles à l’aide de la franc-Maçonnerie 
(El velo destapado para los curiosos o los secretos revolucionarios de la ayuda francmasona).
Su posterior difusión se la debe sin embargo a otros 2 autores, que poco después compusieron extensas obras sobre los orígenes revolucionarios franceses: el ex−jesuita francés Augustin Barruel y el erudito escocés John Robison.
Ambos intentaron, con mutua independencia, demostrar que no desataron la revolución ni la permanente presión del tercer estado, ni la difusión de los ideales ilustrados, ni la mala cosecha del año previo ni tampoco la mala gestión de la crisis por el rey Luis XVI, sino que fueron los Iluminados.
Para esto aportan principalmente 3 pruebas:
Casi todos los cabecillas revolucionarios importantes eran masones. La equiparación incondicional de ambas sociedades es, como ya se advirtió previamente, falso.
Existían efectivamente logias masonas en la Francia postrevolucionaria autonominadas –de forma parecida a la orden de Weishaupt–, “Les Illuminés”. Que estos grupos eran muy pequeños y tuvieron poca influencia, estorbaba tan poco como el hecho de que los iluminados franceses siguieran una línea más bien mística-martinista y tenían poco que ver con los ilustrados radicales como Knigge y Weishaupt.
Era sabido, que Johann Christoph Bode viajó a París en 1787. En motivo de su desplazamiento, que sólo duró entre el 24 de junio hasta el 17 de agosto, no tenía nada que ver con el estallido revolucionario, sino que le habían invitado a una convención masona, pero que a su llegada ya había terminado.
A la tesis de que los Iluminados se encuentran tras la revolución francesa, le faltan todas las bases.
Sin embargo tuvieron Barruels y Robinsons mucho éxito.
En el ámbito germano, extendió principalmente estas teorías el fugaz diario conservador Eudämonia (1795-1798). 
Hasta hoy no han perdido estos escenarios conspirativos su fascinación sobre muchos publicistas y agrupaciones radicales de extrema derecha. 
Notables aquí son por ejemplo Nesta Webster, una fascista británica veintecentista, famosa teorética conspiradora, el estadounidense John Birch o el predicador cristiano estadounidense Pat Robertson.
También la obsesión, con las teorías conspirativas antisemitas como Des Griffin y Jan Udo Holey siempre imaginando nuevos rastros de la orden, muestran la estrecha conexión entre el radicalismo de derechas y la paranoia anti-iluminista.
Estas tenaces teorías conspirativas fueron entre otras cosas alimento para algunos grupos ocultistas o teosóficos que intentaron estilizarse como supuestos Iluminados, desaparecidos hacía siglos: el historiógrafo Leopold Engel fundó en 1896 por ejemplo la Unión mundial de los Iluminados («Weltbund der Illuminaten»), que actuaba a imitación de la orden de Adam Weishaupt.
Ya en 1929 se había eliminado esta asociación del registro berlinés.
También la Ordo templi orientis surgida en 1912 o los Iluminados de Thanateros, fundados en 1978, intentaron situarse en la línea tradicional de los iluminados bávaros, pero sí que no tenían nada que ver con el radicalismo ilustrado-racionalista de la orden de Adam Weishaupt , Bodes y Knigges.
Otras teorías
Hasta hoy circulan muchas teorías, según las cuales los Iluminados sobrevivieron a su prohibición y son responsables de numerosos fenómenos, considerados desagradables por los difusores de tales mitos.
Disfrutan de una especial popularidad las teorías conspirativas según las cuales habrían influido el surgimiento de los Estados Unidos de Norteamérica.
Pero se las considera insostenibles en base a la sucesión de acontecimientos de las guerras emancipatorias norteamericanas comenzadas el año 1775, es decir, previas a la formación de la orden.
La única reminiscencia real de los Iluminados de Baviera, es la Orden Illuminati, cuyo Gran Maestre es Mike Melo, fracmasón y reconocido por el Supremo Consejo Iluminista del Sur de los Estados Unidos que fuera precedido en tiempos anteriores por Albert Pike, incluso, este individuo (Melo) cuenta con los registros legales y el uso de imagen legal de la institución que fuera formada en 1776.
Referencias literarias
A los Iluminados se les representa con asiduidad en las novelas populares, por ejemplo en la trilogía “Illuminatus” de Robert Shea y Robert Anton Wilson, en «Un grito en las tinieblas» del costarricense Daniel González, en “El péndulo de Foucault” de Umberto Eco o en “Angeles y Demonios” de Dan Brown.
Aquí se les representa como bribones tenebrosos, tejedores de complots turbios o conspiradores demoníacos, pues los citados autores no se inspiran en hechos demostrados de historias sobre la orden moderadas por los hechos, sino preferiblemente de las teorías conspiratorias, que sobre ellos circulan.
No obstante se mantienen hoy a menudo estos detalles ficticios sobre los Iluminados como erróneamente ciertos.
Tampoco fueron Galileo Galilei (1564-1624) ni Gian Lorenzo Bernini (1598-1680) miembros de la orden, como  Dan Brown indica, ni tampoco se encontraban en una tradición milenaria desde los druidas celtas pasando por la secta de los ḥašīšiyyīn y los templarios con el objetivo de encontrar el “umblicus telúricus”, el ombligo del mundo.

Sello de los Estados Unidos impreso sobre un billete de dólar
Especialmente popular es la suposición extendida en las novelas, de que los Iluminados poseyeron determinados símbolos, con la cual se hacía reconocible existencia para los iniciados.
A esta simbología presuntamente iluminada pertenecen entre otros
El ojo panóptico.
El ojo panóptico en la cúspide de la pirámide (véase también: sello de los Estados Unidos de Norteamérica).
El número 23.
Ambigramas.
Ninguno de estos símbolos pueden asociarse históricamente con los Iluminados.
Parece también poco plausible que una conspiración de ámbito internacional, como suele atribuírseles, deje sus símbolos por todas partes.
Los Iluminados utilizaban sólo un símbolo para la “escuela de secreta sabiduría”, a saber, el mochuelo de Minerva.
También se les hace referencia en la novela juvenil “Túneles” de Brian Williams y Roderick Gordon

Notas
Karl R. H. Frick: Die Erleuchteten. Gnostisch-theosophische und alchemistisch-rosenkreuzerische Geheimgesellschaften. Marix-Verlag, Wiesbaden 2005, ISBN 3-86539-006-4, S. 455.
Wehler, Hans-Ulrich: Deutsche Verfassungsgeschichte; Bd.1, 2.Auflage, München 1989, S. 324.
Kraus, Andreas: Geschichte Bayerns. Von den Anfängen bis zur Gegenwart; 3. Auflage, München 2004, S. 350
Johann Joachim Christoph Bode: Journal von einer Reise von Weimar nach Frankreich im Jahr 1787. Herausgegeben von Hermann Schüttler. Ars Una, München 1994, ISBN 3-89391-351-3
Leopold Engel: Geschichte des Illuminatenordens. Ein Beitrag zur Geschichte Bayerns. Vorgeschichte, Gründung (1776), Beziehung zur Freimaurerei, Verfolgung durch die Jesuiten, Fortentwicklung bis zur Jetztzeit. Bermühler, Berlin 1906; Reprint: Faksimile-Verlag, Bremen 1985
“„Der Despotismus soll selbst das Mittel seyn, um […] den Weg zur Freyheit zu erleichteren”
Reinhart Koselleck: Kritik und Krise. Eine Studie zur Pathogenese der bürgerlichen Welt. Suhrkamp, Frankfurt 1973, ISBN 3-518-07636-1.
Klaus Epstein: The Genesis of German Conservatism. Princeton University Press, Princeton, NJ 1966, Kapitel 10.
Daniel Pipes: Verschwörung. Faszination und Macht des Geheimen. Gerling Akademie Verlag, München 1998, S. 247ff.
Iluminados de Baviera

Símbolo de la asociación: el búho de Minerva.
+++++

ROBO DEL TERRITORIO PATRIO DURANTE LA GUERRA ENTRE MEXICO Y ESTADOS UNIDOS DE NORTEAMERICA.

Mapa de México antes de la Guerra de 1846
De 1846, hasta 1848, México y Estados Unidos, se enfrentaron en una guerra cuyo desenlace final,  fue la pérdida de una inmensa cantidad de territorios de México, en beneficio de Estados Unidos.
Las causas principales de la guerra fueron: la anexión de la República de Texas, llevada a cabo el 29 de diciembre de 1845 por Estados Unidos, que la convirtió en su Estado número 28.
El motivo de esta anexión, fueron las reclamaciones de ciudadanos estadounidenses contra el gobierno mexicano, que habían sido heridos y sus propiedades arrasadas, durante los frecuentes enfrentamientos civiles entre liberales y conservadores mexicanos en aquella época y también, el deseo de Estados Unidos de adquirir California y Nuevo México (entonces provincias mexicanas), donde se había creado un grupo autonomista que se oponía a la centralización impuesta por los conservadores mexicanos a través de las denominadas Siete Leyes, de 1836, y de la consiguiente instauración de la República de carácter centralista en México.
Aunque en Texas, no había muchos  colonos estadounidenses que habitaran esos territorios, existía el temor de Estados Unidos, a que cayeran bajo control británico, o francés
Las Bases y Leyes Constitucionales de la República Mexicana, conocidas también como Las Siete Leyes, promulgadas en 1836, conservaron la división de los poderes nacionales en Ejecutivo, Legislativo y Judicial, pero transformaron los Estados federales, en departamentos subordinados al gobierno central.

La libertad y la soberanía que la Constitución de 1824 concedió a los Estados, fueron suprimidas, por lo que desaparecieron las legislaturas estatales, sustituidas por juntas departamentales cuya función era servir como consejeras de los gobernadores, ahora nombrados por el Ejecutivo nacional.
Otro cambio importante en la organización política fue la desaparición de un número considerable de ayuntamientos, pues sólo se conservarían los que tuvieran 8 000 habitantes.
El establecimiento del centralismo modificó importantes aspectos de la conducción política del país, tales como la restricción del derecho de ciudadanía a los propietarios, las elecciones, la administración de la hacienda pública y la milicia.
En noviembre de 1845, el presidente James K. Polk envió al diplomático John Slidell a México, para negociar una modificación de las fronteras, a cambio de la asunción por el gobierno de Estados Unidos de las reclamaciones de los ciudadanos estadounidenses contra México, y también para hacer una oferta de compra de California y Nuevo México.
Las autoridades mexicanas rehusaron negociar con Slidell a pesar de su debilidad interna, fruto del enfrentamiento abierto entre liberales federalistas y conservadores centralistas y del tesoro exhausto tras la guerra en Texas y la llamada guerra de los Pasteles, y del hecho de haber sofocado la sublevación de Yucatán y otros intentos secesionistas en Sonora y Tamaulipas.
Además, el gobierno mexicano estaba totalmente pendiente de pronunciamientos militares, de distinto signo, que debilitaban su posición y su cohesión militar.

Operaciones militares estadounidenses de 1846 y territorios perdidos en color naranja.
Simultáneamente, tropas estadounidenses al mando del general Zachary Taylor avanzaron hacia la desembocadura del río Bravo, que Texas consideraba su frontera meridional.
México, que reclamaba como auténtica frontera el río Nueces ,al noreste de río Bravo, consideró la maniobra del ejército de Taylor como un acto de agresión, por lo que en abril de 1846 envió tropas hacia esa zona.
A su vez, el presidente Polk afirmó que el avance mexicano era una invasión del territorio de Estados Unidos y presionó en el Congreso, que declaró formalmente la guerra a México el 13 de mayo de 1846. México, por su parte, hizo el 7 de julio de 1846 su propia declaración de guerra.
El plan de la campaña militar estadounidense constaba de tres objetivos: la invasión del norte de México llevada a cabo por Taylor; la ocupación de Nuevo México y California, por tropas al mando del coronel Stephen Watts Kearny; y por último, el bloqueo de las costas mexicanas.

    Tropas norteamericanas en Veracruz
Incluso antes de que se declarara oficialmente la guerra, Taylor ya había derrotado a los mexicanos en las batallas de Palo Alto (8 de mayo de 1846) y Resaca de la Palma (9 de mayo), obligándoles a retroceder hacia el río Bravo; sólo entonces se adentró en México, ocupó Matamoros (en Tamaulipas) el 18 de mayo, conquistó Monterrey (24 de septiembre) y se enfrentó a las fuerzas mexicanas, al mando del general y presidente Antonio López de Santa Anna, en la tenazmente disputada batalla de Buena Vista (22 y 23 de febrero de 1847).
Kearny ocupó lo que hoy es Nuevo México, e, internándose en California, participó en la conquista de ese territorio.
Bajo el mando del comodoro John Drake Sloat y del capitán John Charles Frémont, California ya había declarado su independencia de México, siendo declarado en julio de 1846 territorio de Estados Unidos.
A pesar de estas victorias estadounidenses y del éxito del bloqueo, México se negó a reconocer su derrota, por lo que Estados Unidos decidió enviar una expedición militar para conquistar la capital mexicana y poner así fin a la guerra.
Tras un prolongado y cruento cañoneo de la ciudad, las tropas estadounidenses al mando del general Winfield Scott, que había desembarcado el 9 de febrero con 13.000 hombres, conquistaron Veracruz (29 de marzo de 1847) y derrotaron a los mexicanos —que al mando del general Santa Anna le esperaban— en Cerro Gordo, y posteriormente en Contreras y Churubusco.
Más tarde, ocuparon Casa Mata y Molino del Rey; y, a continuación, tomaron al asalto el castillo situado en el cerro de Chapultepec —a pesar de la tenaz resistencia de los cadetes del Colegio Militar, popularmente conocidos como los Niños Héroes—, ruta de acceso a la ciudad de México, que cayó el 14 de septiembre de 1847.

Los niños Héroes del
Colegio Militar de Chapultepec
Sin un gobierno estable, el país entero corría el riezgo de desaparecer, ya que gran parte de su territorio, estaba ocupado por los invasores.
Por fortuna, los Británicos intervinieron y convencieron al gobierno estadounidense para negociar la paz.
El Tratado de Guadalupe Hidalgo, firmado el 2 de febrero de 1848, restableció la paz, que supuso para México, la pérdida de más de la mitad de su territorio original.
El río Bravo, se convirtió en la frontera meridional de Texas, mientras que California y Nuevo México, fueron cedidos a Estados Unidos.
En contrapartida, Estados Unidos desembolsó a México, la suma de 15 millones de dólares, pagaderos en 5 plazos anuales, y se comprometió a solucionar todas las reclamaciones de sus ciudadanos contra México, que superaban los 3,5 millones de dólares.
La guerra con Estados Unidos supuso para México, la pérdida de más del 55% de su territorio (2.400.000 km2), en tanto que Estados Unidos, cumpliendo con la doctrina del destino manifiesto, proclamada por John L. Sullivan en 1845, se anexó tierras de enormes riquezas agrícolas, mineras y petroleras, puertos excelentes y logró una dominante situación estratégica y geopolítica mundial.
En una época de graves convulsiones internas, de predominio conservador, clerical y centralista, la invasión estadounidense, y su entrada en la capital un 14 de septiembre, marcó el punto más bajo en la moral nacional mexicana.

La historia demuestra que : las ambiciones políticas y económicas, la apatía tradicional del mexicano, la falta total de organización, la falta de educación, el poco, o nulo amor por la Patria, han convertido al México de hoy, en un Estado asociado y dependiente TOTALMENTE de Estados Unidos.
1848,
+++++

COBAYOS HUMANOS

COBAYOS HUMANOS
Durante la guerra, (No autorizada por El Consejo de Seguridad de la ONU), de los Estados Unidos de Norteamérica contra Irak, el presidente de aquella nación, George W. Bush, a señalado reiteradamente ante el Mundo entero y a través de los grandes Medios de Comunicación Masiva que bombardearon e invadieron ese país del Oriente Medio para destruir los artefactos de destrucción masiva que supuestamente poseía Irak, armas que por cierto nunca han sido encontradas por el Equipo de Inspectores de las Organización de las Naciones Unidas que verificó ésta nación.
Pero en cambio no se han mencionado para nada los experimentos que el ejército norteamericano, llevó a cabo con sus propios soldados usados como “conejillos de Indias”, entre los años de 1955 y 1975, en el Arsenal de Edgewood, Maryland, U.S.A.
Para el efecto usaron drogas psicotrópicas, alucinógenas y otras como el lsd, Crac., etcétera
Además usaron gases inhalados y substancias inyectadas, así como pastillas tragadas, etcétera
Todo esto entre sus propios soldados como Elson Blower, a quien le produjeron ataques epilépticos, y efectos colaterales, mientras que a otros soldados, les produjeron variadas lesiones según sus propias palabras pronunciadas frente a programas especiales de la Televisión Privada, en donde se declararon avergonzados de haber pertenecido a unas Fuerzas Armadas que les usaron y luego les desecharon, como basura, sin siquiera darles las gracias, ni mucho menos alguna compensación económica.
¿Qué poca M…, ética, tienen los Estados Unidos de Norteamérica, verdad?
+++++

ACCIONES DE NUESTROS BUENOS VECINOS EN MEXICO

ANTECEDENTES
La invasión estadounidense a México tiene en este caso sus antecedentes en las políticas expansionistas de Estados Unidos que desde 1809 se venían observando: la compra de la Luisiana a Napoleón Bonaparte, que la había adquirido de Fernando Borbón, en 1803 y la firma del Tratado Adams-Onís de 1819 con el que España cedió la península de la Florida, son algunos ejemplos.

Cuando México logró su independencia, Estados Unidos envió a Joel Robert Poinsett como representante para firmar un tratado de límites llamado Tratado de Velasco, en el cual Estados Unidos intentaba infructuosamente anexarse la provincia mexicana de Texas. Posteriormente se inicia un proceso de ocupación pacífica en la que miles de emigrantes estadounidenses, agricultores y aventureros, se van estableciendo con o sin permiso de las autoridades mexicanas en esa región; desde 1823, con el permiso del gobierno mexicano, Stephen Austin comenzó a llevar emigrantes anglosajones a Texas. El 25 de agosto de 1829 Poinsett ofreció cincuenta millones de dólares por el territorio de Texas.3

Ya desde 1809 se habían observado pretensiones expansionistas por parte de los Estados Unidos. El Virrey de la Nueva España (México aún no era independiente) de aquel entonces inicia negociaciones con el gobierno de Washington para precisar límites entre la frontera norte novohispana y Estados Unidos. De esta manera consideraba que se frenarían los ímpetus de este país. Las gestiones del ya frágil gobierno virreinal español (que en plena guerra de la independencia española contra Francia iba perdiendo el control sobre sus colonias en América) concluyen con la firma del Tratado Adams-Onís, por el que España cede Florida, ya ocupada por tropas estadounidenses; a cambio, los Estados Unidos se comprometen a no hacer más exigencias territoriales (Francia también les había vendido Luisiana en 1803). También el gobierno estadounidense había pedido a la corona española el entrar en territorio novohispano con muchas facilidades a cambio de ser leal a la corona española, profesar la religión católica y hacer producir las tierras, condiciones que obviamente los estadounidenses desconocieron.

En 1821 México consiguió su independencia de España. Los Estados Unidos deseaban que continuaran las facilidades para la posesión de tierras, que el gobierno mexicano permitió. En 1822, el gobierno estadounidense reconoce a México como nación independiente y envía a Joel Roberts Poinsett como representante para firmar un tratado de amistad y comercio. Se firma un tratado de límites, pero el gobierno de Estados Unidos intenta anexionar Texas en 1825 ofreciendo un millón de dólares por la compra del estado. La propuesta se elevó a cinco millones dos años después, pero en ambos casos fue rechazada por México.

Establecimiento de colonos anglosajones en Texas[editar]
Hacia 1834 muchos colonos estadounidenses se habían establecido en Texas, que formaba parte de México, con el permiso del gobierno mexicano; Moses Austin fue uno de los principales promotores de la llegada de inmigrantes anglosajones a Texas. Esta corriente fue alentada y apoyada también por Andrew Jackson, cuyo antiguo colaborador, Samuel Houston, jugó un papel importante en el desenlace de esta invasión pacífica.

A los mexicanos les parecía injusto que los colonos estadounidenses hubieran recibido tierras gratis en Texas con unas condiciones que ellos consideraban generosas mientras que a los colonos les resultaban injustas u onerosas, como la prohibición de tener esclavos que era ilegal en México, la obligación de hablar español, convertirse al catolicismo, y además, acostumbrados a impuestos bajos y a una mayor libertad de comercio. Cuando se terminó el período de importación libre que les había concedido el gobierno mexicano, se negaron a pagar tributos y apoyaron el contrabando de productos mucho más baratos que traían naves estadounidenses a través del golfo de México. La subida al poder de Antonio López de Santa Anna, que estableció un régimen centralista y represivo y pretendía el desarme obligatorio de los colonos, empeoró la situación más adelante.

Algunos prominentes generales como Manuel Mier y Terán, que era general comandante de los Estados Internos de Oriente, hicieron que el Congreso de México en los tiempos en los que gobernaba Anastasio Bustamante aceptara una serie de propuestas, entre las que figuraban las siguientes:

Que Texas fuera habitada por españoles mexicanos.
Establecer el comercio entre Texas y Veracruz, utilizando los puertos de Galveston y Veracruz.
Construir fortines entre Texas y los Estados Unidos.
Sin embargo, el proyecto nunca prosperó y las pocas medidas tomadas desaparecieron hacia 1832.

Independencia de Texas[editar]

Cartel con la Declaración del Pueblo de Texas en 1835.
Texas declaró su independencia de México en 1836, habiendo un único mexicano, Lorenzo de Zavala, participante en ella, siendo todos los demás «texanos mexicanos rebeldes» (originarios de varios y diversos estados de Estados Unidos). El general mexicano José Urrea mando a asesinar alrededor de 1000 rebeldes texanos durante Goliad y Coleto.Tras sufrir varias derrotas (la más conocida fue la batalla de El Álamo), los rebeldes vencieron finalmente a las tropas al mando de Santa Anna en la batalla de San Jacinto, capturando al presidente; este firmó en prisión el Tratado de Velasco, en el que reconocía la independencia del nuevo estado y la frontera del río Bravo. México desconoció la validez del Tratado, la independencia de Texas y el nuevo límite fronterizo (el límite entre los estados de Tamaulipas y Texas era el río Nueces). En los años siguientes se produjeron algunas incursiones militares de tropas mexicanas que llegaron a ocupar San Antonio, pero que acabaron replegándose en cada ocasión al sur del río Bravo.

En 1845 Texas ingresó como parte de los Estados Unidos con categoría de estado, y ese evento desencadenó los sucesos que habrían de conducir a la guerra. Ese mismo año crecieron las tensiones entre los dos países sobre estos territorios cuando el gobierno de EE. UU. ofreció pagar la deuda mexicana a los colonos estadounidenses si México permitía que EE. UU. le comprara los territorios de Alta California y Nuevo México, siendo rechazada la propuesta por el gobierno mexicano, rompiéndose las relaciones diplomáticas entre ambos países vecinos y se retiró de Washington el representante del gobierno mexicano, Juan Nepomuceno Almonte.

El envío de tropas por el presidente estadounidense James K. Polk al territorio disputado en la frontera texana, entre el río Bravo y el río Nueces, acabó desembocando en el primer enfrentamiento entre tropas de ambos países, que se produjo el 25 de abril de 1846 al norte del río Bravo, en el lugar llamado Rancho de Carricitos, cuando una patrulla estadounidense de 63 hombres, al mando del capitán Seth Thornton, que estaba en misión de exploración fue emboscada por fuerzas al mando del general Anastasio Torrejón.

Este enfrentamiento le dio a James Polk el motivo para pedir la declaración de guerra contra México, por lo que el Congreso de los Estados Unidos declaró la guerra a México el 13 de mayo de 1846, lo que le permitiría conservar Texas y apropiarse de los codiciados y ricos territorios de Alta California y Nuevo México como indemnización de guerra. Finalmente se terminaría el enfrentamiento armado y la invasión de casi todo el territorio mexicano con la firma del Tratado de Guadalupe Hidalgo y la desocupación de la capital de México a partir del 2 de febrero de 1848.

Organización territorial de México durante la República Central. Delineados en rojo, los territorios separatistas.
República de California[editar]
La República de California, también llamada la República de la Bandera del Oso, fue un estado surgido a raíz de la sublevación llevada a cabo por los colonos californianos la mayoría de origen estadounidense, el día 14 de junio de 1846, en la ciudad de Sonoma en contra de las autoridades de la hasta entonces provincia mexicana de Alta California.

La guerra entre los Estados Unidos y México había sido declarada el 13 de mayo de 1846, pero esta noticia no se supo en California hasta mediados de julio de 1846. Sin embargo, ante rumores de una supuesta acción del gobierno mexicano contra los colonos en el territorio, un grupo de trescientos hombres armados se apoderó de la ciudad de Sonoma, enarbolando una bandera blanca con un oso y una estrella (la “bandera del oso”) para simbolizar el nacimiento de la República de California, independiente de México. El uso de esta bandera originó el nombre de la revuelta: “Rebelión de la bandera del oso”, apodándose “bear flaggers” a sus promotores.

Ese mismo día 14 de junio, los sublevados capturaron al anterior comandante mexicano de California del Norte, el general Mariano Guadalupe Vallejo, quien era el líder de la compañía militar estacionada en el Presidio de Sonoma. Enviado al Fuerte Sutter, fue encarcelado el 1 de agosto de 1846.

La bandera del oso.
El primer y único presidente de la flamante República fue el pionero estadounidense William B. Ide, cuya presidencia duró veinticinco días.

En abril de 1846, siendo inminente el inicio de la guerra, el gobierno federal envió al coronel Rafael Téllez al frente de un numeroso cuerpo militar, muy bien equipado, para que se embarcara con destino a la Alta California y ayudara a la defensa del territorio, muy codiciado por los Estados Unidos. Pero al llegar a Mazatlán, Téllez se rebeló contra el presidente Mariano Paredes de Arrillaga y se quedó en Sinaloa, donde en complicidad con los comerciantes extranjeros estableció un cacicazgo en la parte sur del estado y la sustrajo de la obediencia al gobierno local. Mientras esto ocurría, la escuadra estadounidense del Pacífico desembarcaba marines en Alta California (julio de 1846) los cuales, tras una lucha violenta, lograron vencer a los colonos mexicanos, abandonados a sus propias fuerzas, pues además de que Téllez se sublevó en Mazatlán, otro destacamento enviado por Acapulco fue retenido en esa comarca por el cacique Juan Álvarez.1

Declaración de la guerra[editar]

Soldados de los Estados Unidos y México en aquella época. Reconstrucción.
El gobierno estadounidense hizo caso omiso de la opinión mexicana de que el límite de la frontera sur de Texas era el río Nueces y ordenó al general Zachary Taylor establecer tropas entre los ríos Nueces y Bravo. Para México se trataba de una ocupación de territorio perteneciente a Nuevo Santander, territorio mexicano en esa época, que abarcaba lo que hoy es el Estado de Tamaulipas y el territorio al norte del río Bravo (río Grande) hasta el río de las Nueces. El general Pedro Ampudia envió al general Taylor una carta intimándole a que deshiciera su fuerte y se retirara hasta más allá del río Nueces. La carta fue ignorada, y las tropas estadounidenses avanzaron más al sur, hasta la desembocadura del río Bravo, donde comenzaron a construir el Fuerte Brown.

El primer choque armado se produjo el 24 de abril de 1846 en un lugar llamado Rancho Carricitos, al norte del río Bravo, en la zona que cada uno de los dos países consideraba suya, cuando una patrulla estadounidense de 63 hombres, al mando del capitán Seth Thornton, que estaba en misión de exploración fue emboscada por lanceros al mando del general Anastasio Torrejón.

Inmediatamente el presidente Polk solicitó al Congreso una declaración de guerra, iniciando su discurso con las famosas palabras: «Sangre estadounidense ha sido derramada en suelo estadounidense…» (El enfrentamiento se había producido en la zona de territorio que los EE. UU. reclamaba como propio). El congreso de los EE. UU. declaró la guerra el 13 de mayo de 1846. Los estadounidenses norteños y los whigs (republicanos) generalmente se opusieron a la guerra, mientras que los sureños esclavistas y los demócratas tendieron apoyarla. Por su parte, el general Taylor desató las hostilidades aun sin haber recibido la noticia de la declaración de guerra formal entre los dos países y así presentó batalla a los mexicanos al mando de Arista en Palo Alto y en la Resaca de la Palma o Resaca de Guerrero, el 8 y 9 de mayo.

México declaró la guerra diez días después, el 23 de mayo de 1846, enfrentando así una guerra para la que no estaba preparado ni económica, ni militarmente, teniendo un ejército que resultó no siempre equipado para el combate, y según el historiador Vicente Riva Palacio, en su obra México a través de los siglos, citado por Humberto Mussachio, «sus jefes, más preocupados por obtener empleos bien remunerados y otros privilegios, principalmente Santa Anna actuaron, ‘con sus excepciones’, impulsados por la cobardía, avaricia y la traición».4 En el diario oficial del Gobierno México, se enumeraban las causas de la declaración de guerra a los Estados Unidos en los siguientes términos:

«Primero. La nación mexicana por su natural defensa, se halla en estado de guerra con los Estados Unidos de América, por haber favorecido abierta y empeñosamente la insurrección de los colonos de Tejas contra la nación que los había acogido en su territorio y cubierto generosamente con la protección de sus leyes por haber incorporado al mismo territorio de Tejas, a la Unión de dichos Estados por acta de su congreso, y sin embargo de que perteneció siempre y por un derecho indisputado a la nación mexicana, y de que lo reconocieron como mexicano por el tratado de límites de 1831; por haber invadido el territorio del departamento de Tamaulipas con un ejército; por haber introducido tropas de la península de Californias; por haber ocupado la margen izquierda del Río Bravo; por haberse batido sus armas con las de la República en los días 8 y 9 de mayo del presente año; por haber bloqueado los puertos de Matamoros, Veracruz y Tampico de Tamaulipas, dirigiendo sus fuegos sobre las defensas de estos.
»Segundo. El gobierno, a consecuencia del estado de guerra, provocada, iniciada y mantenida por los Estados Unidos de América, dictará todas las medidas necesarias para que se sostenga con la energía que corresponde a los derechos y dignidad de la nación.
»Tercero. El gobierno disfrutará de todas las facultades necesarias en el ramo de guerra, para hacerla efectiva, pronta y eficaz contra los Estados Unidos de América que la han provocado, iniciado y sostenido.»
16 de Junio de 1846.
Batallas[editar]
Véase también: Intervención estadounidense en Tabasco

Batalla de Monterrey.

Batalla de Chapultepec.
Después de las declaraciones de guerra, las fuerzas estadounidenses invadieron territorio mexicano en diversos puntos. En el Pacífico, la fuerza naval al mando de John D. Sloat fue enviada para ocupar California y reclamarla para EE. UU. debido a preocupaciones de que Gran Bretaña también intentase ocupar el área. Sloat se alió con colonos anglosajones del norte de California quienes previamente habían declarado una República Independiente de California y habían ocupado varias ciudades clave.

El gobierno de Estados Unidos ordenó a su ejército atacar los siguientes puntos de México: Tamaulipas, Nuevo León, Coahuila y otros puntos hacia el sur. También invadió Monterey (Alta California). Por otra parte, se bloquearon los puertos de Tampico, Frontera Carmen, Guaymas, Mazatlán y San Blas, entre otros.

El 7 de agosto de 1846, el comodoro estadounidense David Connor intentó sin éxito tomar el Puerto de Alvarado, Veracruz. El 15 de octubre de 1846 volvería a fracasar en el empeño en la batalla del fuerte Santa Teresa, también en el municipio de Alvarado.

Mientras tanto, las tropas del ejército de EE. UU. (bajo el mando de Stephen W. Kearny) ocuparon Santa Fe (Nuevo México); posteriormente Kearny condujo una pequeña tropa a California, donde, después de algunos reveses iniciales, se unió con las fuerzas navales bajo el mando de Robert F. Stockton para ocupar San Diego y Los Ángeles.

La fuerza principal guiada por Taylor continuó a través del río Bravo hacia México, derrotando a las fuerzas de Pedro Ampudia en la batalla de Monterrey en septiembre de 1846, tras una fiera resistencia de los regiomontanos que soportaron durante varias semanas el sitio impuesto por el ejército invasor.

Primera Batalla de Tabasco[editar]
El 23 de octubre de 1846, las tropas estadounidenses a bordo de 7 buques al mando del comodoro Matthew C. Perry, tomaron el puerto de Frontera, Tabasco que se encontraba sin guarnición, y el 25 de octubre enfilaron sobre la capital del estado San Juan Bautista (hoy Villahermosa), emplazando a las autoridades tabasqueñas a rendirse, solicitud que fue rechazada por el gobernador Juan Bautista Traconis, iniciando así la Primera Batalla de Tabasco, la que terminó el 26 por la tarde con una victoria de las fuerzas tabasqueñas, siendo esta una de las pocas batallas ganadas por México en esta guerra. Los estadounidenses se retiraron hacia el puerto de Frontera iniciando un bloqueo para impedir la entrada de víveres y bastimientos para las tropas tabasqueñas.

El gobernador Juan Bautista Traconis solicitó al gobierno mexicano apoyo con pertrechos de guerra, pero al no recibirlos, el 9 de noviembre declaró a Tabasco separado de la nación mexicana. Sin embargo el 8 de diciembre, se levantó en la capital del estado un acta rectificando la separación.

Al mismo tiempo el Estado de Yucatán se independizó por segunda vez y se produjo un levantamiento federalista en la ciudad de México, derrocándose el gobierno de Mariano Paredes y propiciándose el regreso de Santa Anna de su exilio cubano en diciembre de 1846, estableciéndose un nuevo gobierno con Valentín Gómez Farías como vicepresidente y después como presidente. El expresidente de México Valentín Canalizo fue nombrado Ministro de Guerra y Marina (Ministro de la Defensa) el 24 de diciembre de 1846.

Batalla de la Angostura[editar]
Santa Anna marchó personalmente hacia el norte para enfrentarse a Taylor en la batalla de la Angostura, conocida en Estados Unidos como batalla de Buena Vista, el 22 y 23 de febrero de 1847. A pesar de ir ganando la batalla, al caer la noche Santa Anna interrumpió el combate declarándose vencedor y emprendió una inmediata retirada (muy discutida y criticada por la historiografía mexicana) que en la práctica equivalió a una derrota y que sorprendió al mismo Taylor. Lo no discutible es que la invasión fue detenida en este punto.

El arma básica del ejército mexicano durante la invasión estadounidense fue el mosquete de chispa con bayoneta Brown Bess modelo 1802 británico (arriba). Para la época de la guerra, los estadounidenses emplearon un fusil de percusión springfield m1842 con mayor cadencia de disparo y precisión en el objetivo . En cambio, el Brown Bess tenía una cadencia de tres o cuatro disparos por minuto.
Santa Anna dejó a Gómez Farías como presidente del país con la encomienda de que hiciese acopio de recursos para afrontar la guerra. A tal efecto en enero de 1847 se emite una ley que autorizaba al gobierno federal a apropiarse de los bienes de la Iglesia por valor de 15 millones de pesos. Ante esta ley, el pueblo y el clero se levantaron en armas en la ciudad de México hasta el punto de que la muchedumbre enardecida impidió que Gómez Farías pudiera salir del Palacio Nacional. Frente a esta situación, Santa Anna se vio obligado a abandonar temporalmente las acciones. Ya en la ciudad de México, anuló el decreto a cambio de una aportación «voluntaria» del clero por 100 mil pesos.

Toma del puerto de Veracruz[editar]
Mientras tanto, en vez de reforzar las tropas de Taylor para un avance continuo, el presidente Polk abrió un segundo frente, mandando un ejército bajo el mando del general Winfield Scott en marzo de 1847 que se transportó por mar, con parte de las fuerzas de Taylor, al puerto de Veracruz, para iniciar la invasión del centro de México. El expresidente y Ministro de la Defensa, el general Valentín Canalizo, entró al frente de la División del Este en Veracruz, pero Canalizo ya tenía diferencias de estrategia militar con Santa Anna en cuanto a la defensa del territorio mexicano, pues los estadounidenses venían armados con buenas bombas y tenían comprados a espías mexicanos como apoyo estratégico.

Scott ganó el puerto de Veracruz tras un cruento bombardeo donde murieron muchos civiles y marchó hacia la Ciudad de México con ayuda de la Mexican Spy Company («Compañía de espías mexicanos»), un grupo de mexicanos que apoyaron al lado estadounidense y actuaron como guías, ayudando a ganar la batalla de Cerro Gordo.

Caída de Villahermosa[editar]

Segunda Batalla de Tabasco y toma de San Juan Bautista, capital de Tabasco en 1847.
En el otro frente, el 16 de junio de 1847, nuevamente las tropas estadounidenses al mando de Matthew C. Perry, atacaron la capital tabasqueña San Juan Bautista, desarrollándose la Segunda Batalla de Tabasco, pero en esta ocasión sin víveres ni bastimentos militares suficientes, la capital cayó en poder de los estadounidenses y el Comodoro Perry nombró al general Vant Brunt Gobernador de Tabasco.

La Defensa de la Ciudad de México (19 de agosto – 13 de septiembre de 1847)[editar]
Después de quince meses de desastres y malas decisiones militares, tenían al ejército mexicano arrinconado y a un poderoso ejército invasor a las puertas de la capital de la República avanzando por los pueblos situados al sur. Después de que Scott tomó Puebla sin encontrar resistencia se dieron las importantes batallas de Lomas de Padierna, Churubusco y Molino del Rey.

Lomas de Padierna[editar]
A las 10:50 p.m. del 18 de agosto de 1847, el Ejército Mexicano del Norte, comandado por el general Gabriel Valencia, fue derrotado en las lomas de Padierna, al sur de la ciudad de México, con lo que desapareció el más fogueado de los contingentes que la nación podía oponer al invasor. Aunque Valencia había recibido órdenes de no atacar al enemigo mientras no llegara el grueso del ejército de Santa Anna, abandonó sus posiciones y atacó por su cuenta en un acto valeroso pero de flagrante indisciplina militar que arruinó los planes del alto mando mexicano.

Los soldados se batieron a lo largo del día 19 en la periferia de la ciudad (el pedregal de San Ángel, San Gerónimo, Anzaldo y otras posiciones), en terrenos de difícil acceso. Por su parte, las fuerzas del general Santa Anna, llegaron apresuradamente a posiciones cercanas adonde se desarrollaba el combate. Al amanecer las tropas seguían en sus posiciones, confiando en que el grueso del ejército atacaría la retaguardia enemiga, pero Santa Anna ordenó la retirada rumbo a la ciudad de México, abandonando a su suerte a los hombres del general Valencia.

Consumada la derrota, Santa Anna ordenó que las fuerzas se concentraran en la ciudad dejando en la retarguardia, forticada en el convento de Churubusco, a la Guardia Nacional del Distrito Federal integrada por voluntarios, así como el Batallón de San Patricio, formado en su mayoría por irlandeses que en 1846 habían desertado del ejército estadounidense.

Convento de Churubusco: defensa heroica del general Pedro María Anaya[editar]
El convento de Churubusco fue atacado el mismo 20 de agosto. El desorden que reinaba en los mandos nacionales había hecho que el parque enviado al improvisado baluarte no fuera del calibre adecuado, por lo que después de rechazar a los atacantes varias veces y de infligirles pérdidas cuantiosas, los defensores de Churubusco hubieron de rendirse al invasor. El Gral Pedro María Anaya defendió hasta donde pudo y con lo que tuvo. Cuando el general Twiggs le preguntó a Anaya, donde estaba el parque, pólvora, municiones, él le contestó: “Si hubiera parque no estarían ustedes aquí”.

Después, representantes de ambos gobiernos acordaron un armisticio para negociar el cese de la invasión. Al descubrir los mexicanos que Texas ya no era el motivo de la guerra, sino la pretensión estadounidense de obtener mayores territorios, se rompió la tregua el 6 de septiembre de 1847.

Molino del Rey[editar]
El día 8 los estadounidenses avanzaron sobre “Molino del Rey”, cerca de Chapultepec, defendido por la Guardia Nacional, y en pocas horas, en una de las batallas más sangrientas de la historia de México, las tropas nacionales fueron vencidas. El cerco se cerró en torno al último bastión mexicano: El Castillo de Chapultepec, defendido por menos de mil hombres, entre los cuales había algunos cadetes del Colegio Militar, que ahí tenía su sede.

Castillo de Chapultepec[editar]
El 13 de septiembre, luego de dos días de feroz bombardeo, los invasores asaltaron el Castillo. Al pie de la rampa fue destrozado el Batallón Activo de San Blas, muriendo su jefe el coronel Felipe Santiago Xicoténcatl, y casi todos sus soldados. Entonces los invasores avanzaron. Se creían vencedores cuando desde las alturas les dispararon certeramente los últimos defensores de la soberanía nacional: los jóvenes cadetes del Colegio Militar.

El castillo de Chapultepec cayó en una defensa en la que intervinieron los jóvenes cadetes de ese plantel militar muriendo varios de ellos, (los conocidos como Niños Héroes). Durante el asalto cayeron prisioneros los generales Mariano Monterde (Director del Colegio Militar de México) y Nicolás Bravo (antaño héroe de la independencia). Una gran cantidad de civiles se levantaron en armas contra los invasores en la Ciudad de México sin embargo sus esfuerzos fueron inútiles, al mismo tiempo que el gobierno central mexicano perdía el control del país.

La caída de Chapultepec tuvo dos consecuencias inmediatas: la ocupación por los estadounidenses de la ciudad de México y la nueva renuncia de Santa Anna a la presidencia de la nación.

Las batallas por la ciudad de México fueron el último acto de uno de los episodios más funestos de la historia nacional. Las divisiones internas, la pésima conduccíón militar, la ausencia de un mando político unificado e incluso las mezquindades y los egoísmos personales costaron al país la pérdida de más de la mitad de su territorio, dejándolo en bancarrota económico, política y moral de la que tardaría décadas en levantarse. Por otro lado, la obtención de ese territorio por Estados Unidos modificaría la historia de esa nación al convertise en uno de los pilares de su creciente poderío económico para acelerar su carrera como potencia mundial.

Los niños héroes[editar]
Se llama Niños Héroes a 6 cadetes mexicanos1 (su edad era entre 12-18 años) que murieron en combate en la Batalla de Chapultepec los días 12 y 13 de septiembre de 1847 durante la Guerra Mexicana-Estadounidense en la que participaron 46 cadetes y fue defendida por 3000 soldados. De los cadetes muertos, cinco eran cadetes estudiantes y un cadete recién graduado del Colegio Militar. De este grupo, la historia oficial posterior (con mayor notoriedad en 1947)2 deformó en distintas etapas con fines nacionalistas los hechos,2 para destacar a sólo estos cinco estudiantes y al recién graduado del Colegio Militar, aunque también se destacó el Coronel Felipe Santiago Xicoténcatl en 1947 poniendo sus restos al centro del Altar a la Patria.

Defensa del castillo de Chapultepec.
Fin de la guerra[editar]

Negociaciones de la frontera México-Estados Unidos durante el Tratado de Guadalupe Hidalgo.
Artículo principal: Cesión Mexicana
El Tratado de Cahuenga, firmado el 13 de enero de 1847 en Los Ángeles, finalizó las disputas en California. El nuevo gobierno encabezado por Manuel de la Peña y Peña inició las negociaciones de paz con los Estados Unidos que culminaron con la firma del Tratado de Guadalupe Hidalgo, firmado en la villa homónima (hoy parte de la Ciudad de México) el 2 de febrero de 1848. El tratado fue redactado en su totalidad por Estados Unidos y otorgó a este país el control sobre Texas, el territorio en disputa entre México y Texas que comprendía toda la tierra al norte del río Bravo y los territorios conocidos como Alta California y Santa Fe de Nuevo México, apropiándose de lo que hoy son los Estados de Arizona, California, Nevada, Utah, Nuevo México y partes de Colorado, Wyoming, Kansas y Oklahoma (lo que se conoce como Cesión Mexicana). Para México significó la pérdida de más de 2 100 000 km² (más de 800 000 millas cuadradas) de tierra, el 55% de su territorio de entonces. A cambio, los Estados Unidos le darían 3 pagos y 15 100 000 de dólares como gastos de guerra y cubriría los daños sufridos por sus connacionales en México.

Los territorios anexados contenían aproximadamente 7000 habitantes mexicanos en Alta California y cerca de 100 000 habitantes en Nuevo México, aunque esta cifra sólo incluye los de origen español. Muchas tribus indígenas hablaban español y no se contabilizaban en esos censos, por lo que es probable que la cantidad real de habitantes fuera mayor.

Combatientes[editar]

Ocupación estadounidense de la Ciudad de México. La bandera de los Estados Unidos está encima del Palacio Nacional.
Durante el curso de la guerra, murieron 13 283 soldados estadounidenses, pero sólo unos 1733 en combate; los demás fallecieron por enfermedades y condiciones insalubres, cosa bastante habitual en las guerras de la época. Se estima que murieron 25 000 soldados mexicanos, pero sólo 16 000 murieron en combate, por enfermedades y otras causas. Del 30% al 40% de las bajas mexicanas permanece de alguna manera en el misterio.

Batallón de San Patricio[editar]
Un grupo notable de combatientes que es recordado de forma controvertida —como héroes en México, como traidores en EE. UU.— fueron los integrantes del Batallón de San Patricio, un grupo de inmigrantes católicos, (la mayoría de Irlanda) que abandonaron el ejército estadounidense desde los primeros encuentros bélicos y que se pasaron al lado mexicano. Hay quien les considera desertores; sin embargo, otras versiones históricas plantean que no lo fueron, sino que, en boca del historiador:

fueron leales a sí mismos, al sueño de ser libres que les había traído a América.5
El cambio de bando se produjo por simpatía hacia la causa mexicana, a su vez que los irlandeses eran usados como carne de cañón por los estadounidenses. Esto trajo en ellos el recuerdo de la actuación inglesa en Irlanda, donde también fueron utilizados como carne de cañón por los británicos. Existía además un cristianismo católico compartido (al contrario de la sociedad estadounidense, mayoritariamente protestante). Muchos murieron en las sucesivas batallas de la guerra y los que fueron capturados fueron marcados como desertores y condenados a trabajos forzados si se habían alistado antes de la declaración de guerra, o ahorcados si lo hicieron después de ella. Se dieron instrucciones para que lo último que vieran fuese cuando se arriara la bandera mexicana y se izara la bandera estadounidense en Chapultepec. Un gran número de estos combatientes que fueron apresados ya en las últimas batallas fueron conducidos a un cadalso colectivo muy cerca de la actual Plaza de San Jacinto, un jardín ubicado en el barrio de San Ángel en la Ciudad de México, donde hoy se alza un monumento de tributo al batallón de irlandeses.

De acuerdo a datos del Departamento de Asuntos de Veteranos de Estados Unidos, el último sobreviviente estadounidense de este conflicto, Owen Thomas Edgar, murió el 3 de septiembre de 1929, a la edad de 98 años.

Batallón de San Blas[editar]
Participó en la batalla de cerro gordo y en la batalla de Chapultepec. Durante la batalla de Chapultepec, vista la desorganización durante los primeros momentos de lucha, Santa Anna le ordenó a Felipe Santiago Xicoténcalt, junto con el Batallón de San Blas, menos una compañía, que acudiera al castillo para ayudar al general Bravo. Sin embargo, no pudieron llegar a la cima y el batallón se batió con el enemigo en la falda y en la pendiente del cerro; eran 400 mexicanos contra 1000 estadounidenses al mando de Pillow; no obstante, por momentos colocaron en aprietos a Pillow, quien tuvo que solicitar refuerzos a Worth.

El Batallón de San Blas luchó hasta desaparecer casi por completo. Sólo 20 soldados sobrevivieron, sin jefe, sin oficiales y sin municiones. El coronel Xicoténcatl fue herido por 14 balas cuando se dirigía a salvar la bandera de su batallón; después, fue recogido por algunos soldados. Hasta hoy se conserva el lábaro impregnado con su sangre.

Chapultepec se perdió y la Ciudad de México cayó en manos extranjeras. Sólo el recuerdo de los héroes batidos en combate quedó en la memoria de los sobrevivientes. En 1853, cuando Santa Anna volvió a ocupar la presidencia, dedicó un homenaje a la memoria del Batallón de San Blas, elevando de grado a Felipe Santiago Xicoténcatl, de teniente coronel a coronel por sus heroicas muestras de valor en su último combate.

El Batallón de San Blas fue disuelto por decreto oficial el 23 de octubre de 1855.

PROYECTO – H.A.A.R.P.

Proyecto− H.A.A.R.P.
Son las siglas de High Atmospheric Aerial Radio Projector, (Proyector de ondas de Radio Aéreas para la Alta Atmósfera).
Se trata de un proyecto ultrasecreto del ejército norteamericano para construir una serie de antenas que permitan enviar señales de microondas de:
Un millón de vatios de potencia que se irían incrementando hasta llegar a los ¡Cien millones de millones de vatios!
Hacia la ionosfera con el fin de modificar el clima a su beneficio o para perjudicar a países enemigos.
Este plan originalmente había sido concebido por el célebre investigador Servio-norteamericano Nicola Tesla, para tratar de entregar la corriente eléctrica gratis a los usuarios, pero más tarde lo abandonó debido a los peligros que encierra, pues se podrían producir agujeros en la atmósfera por donde penetrarían a la Tierra los temibles rayos cósmicos y ultravioletas.
Además la emisión de bajas frecuencias, podría afectar el cerebro de las personas en distintas formas.
Pero como siempre sucede con Estados Unidos de Norteamérica, no obstante las advertencias de las diversas organizaciones mundiales de eminentes científicos que se oponen al proyecto, la Fuerza Aérea Norteamericana, a través del laboratorio Philips, ha instalado una serie de antenas en Alaska, aduciendo que como en cualquier otra investigación se pueden producir riesgos.
Pero lo que no toman en cuenta los generales Norteamericanos; es que ya hemos modificado bastante el clima con las consecuencias que todos conocemos y si llevan a cabo éste proyecto podrían desencadenar una serie de catástrofes inimaginables.
Ojala y nunca se pueda completar dicho proyecto, son los deseos de éste, su Servidor. ¿Usted no lo cree así?
Por cierto no le parece extraño como ha cambiado el clima Mundial en estos últimos años,
Existen dos hipótesis
La primera y con la que no estoy de acuerdo es que el mundo se va acabar, según unos catastrofistas lo anunciaron debido a ciertos jeroglíficos de origen maya descubiertos en un templo de Belice, me parece que según especificaron, no estoy de acuerdo porque ceo firmemente que unos simples jeroglíficos, mismos que quizá ni siquiera han interpretado correctamente pudiesen anunciar esto.
La segunda hipótesis y creo que esa es la correcta es que los militares de Estados Unidos de Norteamérica, hubieran instalado los sistemas de antenas radiotransmisores para bombardear la ionosfera y de esta forma, han creado el caos climático que estamos padeciendo en todo el Orbe, contrariamente a las nobles intenciones de Nicola Tesla, que deseaba enviar energía a esta capa atmosférica por medio de microondas y después poder REGALAR, la energía eléctrica a los ciudadanos, obviamente Westinghouse y otros se opusieron a ello, porque ¿como se iba a regalar al pueblo? algo que produciría grandes rendimientos económicos de los industriales de esa nación.
Mi humilde opinión es que los militares de aquel país instalaron las antenas en Alaska y sólo con fines bélicos, pero como dijo un general de 5 estrellas, cuando el sabio hizo la proposición, «en todo nuevo experimento siempre existen riesgos. Y debemos de correrlos, para que el mundo avance» ¿O quizá se acabe como indicaba el dicho jeroglífico maya?
+++++

COBAYOS HUMANOS

COBAYOS HUMANOS
Durante la guerra, (No autorizada por El Consejo de Seguridad de la ONU), de los Estados Unidos de Norteamérica contra Irak, el presidente de aquella nación, George W. Bush, a señalado reiteradamente ante el Mundo entero y a través de los grandes Medios de Comunicación Masiva que bombardearon e invadieron ese país del Oriente Medio para destruir los artefactos de destrucción masiva que supuestamente poseía Irak, armas que por cierto nunca han sido encontradas por el Equipo de Inspectores de las Organización de las Naciones Unidas que verificó ésta nación.
Pero en cambio no se han mencionado para nada los experimentos que el ejército norteamericano, llevó a cabo con sus propios soldados usados como “conejillos de Indias”, entre los años de 1955 y 1975, en el Arsenal de Edgewood, Maryland, U.S.A.
Para el efecto usaron drogas psicotrópicas, alucinógenas y otras como el lsd, Crac., etcétera
Además usaron gases inhalados y substancias inyectadas, así como pastillas tragadas, etcétera
Todo esto entre sus propios soldados como Elson Blower, a quien le produjeron ataques epilépticos, y efectos colaterales, mientras que a otros soldados, les produjeron variadas lesiones según sus propias palabras pronunciadas frente a programas especiales de la Televisión Privada, en donde se declararon avergonzados de haber pertenecido a unas Fuerzas Armadas que les usaron y luego les desecharon, como basura, sin siquiera darles las gracias, ni mucho menos alguna compensación económica.
¿Qué poca M…, ética, tienen los Estados Unidos de Norteamérica, verdad?
+++++

COBAYOS HUMANOS

COBAYOS HUMANOS
Durante la guerra, (No autorizada por El Consejo de Seguridad de la ONU), de los Estados Unidos de Norteamérica contra Irak, el presidente de aquella nación, George W. Bush, a señalado reiteradamente ante el Mundo entero y a través de los grandes Medios de Comunicación Masiva que bombardearon e invadieron ese país del Oriente Medio para destruir los artefactos de destrucción masiva que supuestamente poseía Irak, armas que por cierto nunca han sido encontradas por el Equipo de Inspectores de las Organización de las Naciones Unidas que verificó ésta nación.
Pero en cambio no se han mencionado para nada los experimentos que el ejército norteamericano, llevó a cabo con sus propios soldados usados como “conejillos de Indias”, entre los años de 1955 y 1975, en el Arsenal de Edgewood, Maryland, U.S.A.
Para el efecto usaron drogas psicotrópicas, alucinógenas y otras como el lsd, Crac., etcétera
Además usaron gases inhalados y substancias inyectadas, así como pastillas tragadas, etcétera
Todo esto entre sus propios soldados como Elson Blower, a quien le produjeron ataques epilépticos, y efectos colaterales, mientras que a otros soldados, les produjeron variadas lesiones según sus propias palabras pronunciadas frente a programas especiales de la Televisión Privada, en donde se declararon avergonzados de haber pertenecido a unas Fuerzas Armadas que les usaron y luego les desecharon, como basura, sin siquiera darles las gracias, ni mucho menos alguna compensación económica.
¿Qué poca M…, ética, tienen los Estados Unidos de Norteamérica, verdad?
+++++