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LOS FANTASMALES ANIMALES DE GUZIK

LOS FANTASMALES ANIMALES DE GUZIK
Guzik, fue un humilde sujeto que nacido en Raczna, cerca de Cracovia, de joven fue un obrero curtidor.
Pero muy pronto se manifestaron a su alrededor varios fenómenos inexplicables, como ruidos insólitos, desplazamiento de objetos sin una causa aparente y formas fantasmales, que asustaban a sus compañeros.
Un espiritista polaco, W. Chlopicki, al conocer los hechos se propuso experimentar con el joven y encontró en él grandes facultades para actuar como médium.
Entonces Guzik abandonó su trabajo, para dedicarse a actuar como un sujeto metapsíquico.
Al comienzo lo hizo en numerosos círculos espiritistas polacos de carácter privado, en los que el ambiento era muy favorable al desarrollo de sus facultades, aunque el control que se ejercía en ellos, excesivamente mediocre, con toda probabilidad lo incitó, a cometer ciertos fraudes, bastante burdos y anodinos.
Sin embargo tiempo después se marchó a San Petersburgo a donde había sido invitado por el consejero de Estado Ruso Alexandr Aksakov.
Un tiempo más tarde fue sometido en forma voluntaria a estudios científicos por la “Sociedad Polaca de Estudios Psíquicos”.
En los años de 1922 y 1923, Guzik acudió a Francia, en donde bajo la dirección del doctor Geley, ofreció unas 80 sesiones en el “Instituto Metapsíquico Internacional” asambleas a las que asistieron numerosas personalidades del mundo científico y literario, y como resultado de tales deliberaciones, se publicó el célebre “Manifiesto de los 34”, que afirmó la autenticidad de los fenómenos, como los siguientes:
“Detrás del médium se formaron unas luces muy bonitas y, lejos de él, entre 1 metro y 1½ metros.
Los sujetos controladores del experimento fueron tocados y besados, más tarde una esfera nebulosa fosforescente del tamaño de una cara, se aproximó a M. Ageorges y al doctor Osty, hasta llegar a estar muy cerca de ambas cabezas.
Los dos distinguieron con toda claridad, un rostro luminoso bien formado.
Luego, según declaración de Osty
“Cerca de la cabeza del médium se encendieron unas luces fosforescentes, que avanzaron hasta los testigos del fenómeno.
Me sentí besado por una boca húmeda, como si fuera humana, y vi unos labios luminosos que se apartaban suavemente de mí, murmurando algunas palabras en un idioma extranjero.
La masa luminosa aumentó enseguida de superficie parecía tener de 10 a 15 centímetros de altura.
Se dirigió M. Ageorges, el cual anunció inmediatamente que tenía frente a sus ojos ¾ partes de un bello rostro luminoso de hombre, del que veía los ojos, la nariz, el bigote y los labios…
Uno o dos minutos más tarde, se aproximaron a mí fulgores indeterminados, me sentí besado en la frente y en la cabeza y mis mejillas fueron acariciadas por manos humanas.
Otros numerosos y vivos contactos se sucedieron precipitadamente sobre mi rostro, mi cabeza y mis hombros.
En el curso de numerosas sesiones siguientes los experimentadores tenían la impresión de entrar en contacto con formas de animales.
Como estas no iban acompañadas de fenómenos luminosos, sólo se podían apreciar por el tacto y el olfato.
La mayoría de aquellas formas recordaban perros, gatos y ardillas, sus roces daban la impresión de que se trataba de animales vivos y no de pieles o animales disecados.
Además, estos animales, a veces, acariciaban, lamían, mordían o arañaban.
En otra sesión se notó la presencia de un perro mediano.
Todos los asistentes percibieron el intenso olor característico de un perro mojado, se escuchó su respiración jadeante, tan propia de esos animales cuando corren tras una presa, y la misteriosa entidad rozó a Xavier Leclainche, pasó por entre sus piernas, luego bajo su silla y al fin detrás de él.
En ese momento se despertó el médium, y el olor percibido desapareció al instante.
Luego en otra de las sesiones tras una breve espera se manifestó una forma animal, con su olor característico, los controladores tuvieron la impresión de que se trataba de un perrito, que saltó sobre sus sillas, después sobre sus rodillas y les rozó y acarició, dando muestras de querer también jugar con las sillas, etcétera.
Posteriormente en otra sesión los sujetos controladores notaron la sensación de tener a su lado un gran perro, y después el doctor Rehm que es un hombre corpulento y de gran peso notó que alguien tiraba violentamente de su silla, desplazándola unos 75 centímetros, por lo que concluyó que se empleaba una fuerza considerable.
Después algunas sillas y sillones fueron removidos ruidosamente detrás del círculo de experimentadores, una mesa muy pesada con cubierta de mármol y situada detrás del médium fue desplazada 60 centímetros.
“Curiosamente los controladores oyeron antes del comienzo de los fenómenos, como el ruido de algo que hirviese a los lados y detrás del médium.”
No les cupo la menor duda que se trataba del centro emisor de las fuerzas actuantes.
En otra de las sesiones el médium dirigió la mano de Lady Lodge, hacia atrás y como ella misma lo explica:
“De improviso, el médium echó mi brazo hacia atrás; yo seguía sujeta a su muñeca, con mis dedos enlazados a los suyos.
Me hizo tocar con la mano un cuerpo erecto que se hallaba detrás de mí.
Era sólido y estaba cubierto de pelos o pelaje parecido al del pecho de los perros
¡Cuan sorprendente fue advertir la presencia de aquel ser detrás de mi!
“El sombrero, que lo había dejado sobre uno de los cojines del sofá, lejos del alcance de todos, salió proyectado por encima de mi cabeza y fue a caer ante Oliver Lodge.
“Lo que más me impresionó de aquella sesión fue el hecho de tocar aquel ser que estaba de pie detrás de mi silla, cubierto de un vello espeso y erizado.
Pasé mi mano sobre una superficie de un pie aproximadamente.
El ser parecía cariñoso”
En otra de las sesiones sobre el suelo se extendió una masa uniforme de aserrín.
Durante toda esta sesión, M. Ginisty percibió contactos repetidos y claros en la espalda, el brazo y el hombro izquierdos.
Notó como rebuscaban en sus bolsillos, luego fueron movidos los lápices que había sobre una gran mesa situada detrás del médium.
Después de la sesión se encontraron huellas de aserrín en los lugares en que M. Ginisty había sentido contactos, especialmente en la parte inferior de la espalda.
Sobre el suelo se observaron huellas que recordaban las de un perro de tamaño mediano.
“En una hoja de papel blanco, que había sido puesta sobre la mesa, junto con los lápices, se encontró dibujada una “S” mayúscula.”
¿Acaso los asistentes a esas sesiones experimentales, sin saberlo se habían puesto en contacto con Satanás, por lo de la “S” mayúscula y el sujeto velloso y erizado?
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MUERTOS QUE REGRESAN PARA CUMPLIR CON SU PALABRA.

MUERTOS QUE REGRESAN PARA CUMPLIR CON SU PALABRA.
Esta cita para la post-vida puede adoptar 2 formas, refiriéndose la primera a la reencarnación.
Aún en vida o, más frecuentemente en el momento de la muerte, alguien anuncia a sus personas más allegadas que se reencarnará dentro de un lapso de tiempo prefijado, proporcionando unos medios que permitirán reconocer tal reencarnación.
Estos casos se dan a menudo en Asia entre los Lamas Tibetanos y ciertas formas de chamanismo.
Alexandra David-Neel cita el ejemplo de un sabio que murió describiendo con asombrosa exactitud el sitio en el cual reviviría, la época precisa en que nacería, el pueblo donde vería la luz y otros varios signos distintivos por los que sería reconocido.
En la fecha anunciada, los discípulos del Lama se presentaron en el pueblo en cuestión y no tuvieron ninguna dificultad en reconocer la reencarnación del Maestro.
Por otra parte, el niño en que se reencarnó, desde la edad de 3 ó 4 años dio tales muestras de buen juicio y saber que su anterior personalidad no ofreció duda alguna para nadie.
Pero, en realidad, esta forma de retorno después de la muerte es difícilmente controlable.
Algunos parapsicólogos brasileños, como el profesor Andrade, de Sao Paulo, ó Guy Playfair, han tratado de verificar reencarnaciones de éste tipo prometidas por los moribundos.
A pesar de lo que exponen, sus investigaciones no nos parecen absolutamente concluyentes.
Puede haber efectos de Telepatía pura o ser explicados por la tesis de Karl Jung sobre el inconsciente colectivo de estos fenómenos.
Un niño nace, por ejemplo, algunos meses después de la muerte de una persona que ha prometido reencarnarse en un plazo determinado y a varios kilómetros del lugar donde murió.
¿Cómo no pensar en la posibilidad de que el difunto proyectara en el espacio todas las informaciones necesarias, de modo que una mujer embarazada pudiera captarlas e integrarlas?
Como quiera que se admita que en la telepatía no existe el tiempo, al menos como nosotros lo concebimos, esta hipótesis es mucho más simple que la reencarnación.
Para el profesor norteamericano Ian Stevenson, esta promesa de reencarnación cabe dentro de lo posible.
Con motivo de una entrevista que le hizo una revista italiana de parapsicología, pretendió haber descubierto todos los medios de mantenerla.
Ha asegurado que después de la muerte se podría
–y él sería el primero en hacerlo-,
Reconocer la nueva vida en otro ser.
Pero le falta todavía aportar la prueba de tal afirmación.
Siendo así que esta prueba debe pasar forzosamente por su muerte, no seremos nosotros quienes se la deseemos para ver con mayor claridad este asunto.
La segunda forma de la reencarnación es, a la vez que mucho más corriente, también mucho más controlable.
Se trata de la conocida historia de 2 personas que un día se ponen a hablar de la muerte y de una eventual sobrevida.
Entonces en un momento cualquiera, hacen una apuesta el que muera primero se compromete a volver y a decir al superviviente lo que pasa en el otro lado.
El folklore y las tradiciones populares están llenos de anécdotas semejantes.
Es muy frecuente que los interlocutores lo tomen como una provocación, como si la promesa de realizar, al menos una vez, el viaje a la inversa implicara una noción de sacrilegio.
Por otra parte, la mayoría de las veces las cosas discurren bastante mal; el que vuelve está en el infierno, sufre 1000 tormentos a causa de su escepticismo en ésta vida, paga muy cara su estúpida apuesta y viene invariablemente a conjurar a su amigo que aún está en la Tierra para que se enmiende.
El primero en estudiar estos retornos prometidos,
-y el único en hacerlo de un modo muy general-
Fue el gran investigador Camille Flammarion.
En sus diversas obras sobre el tema de la vida después de la muerte y las manifestaciones del más allá, cita cierto número de casos, debidamente verificados, que merecen mencionarse.
Para él, en efecto, tales testimoniales de la post-vida entran en una consideración aparte.
La gran mayoría de estos fenómenos no se producen más que una sola vez.
El muerto mantiene su promesa pero no volverá a aparecer, contrariamente a lo que ocurre con otros difuntos a los que se atribuye haber establecido un auténtico puente entre nuestro campo de realidad y el suyo.
En los ejemplos registrados por Camille Flammarion, la noción de infierno y sacrilegio ha desaparecido.
El muerto vuelve, indica que existe un más allá y desaparece de una vez por todas.
El investigador se pregunta, entonces, si la visión no es un simple fenómeno alucinatorio en el que la persona superviviente hace surgir de su inconsciente ó de una “zona límite” de sí mismo una imagen subjetiva de la persona difunta.
Esta sola objeción elimina ya un número importante de casos tendenciosos. Pero:
¿Qué hay que pensar de las manifestaciones en las cuales el sujeto viviente no conoce la muerte del otro?
¿Cómo explicar que varios testigos vean al difunto?
La hipótesis alucinatoria aquí no puede sostenerse y hay que admitir la de la Sobrevida y de la promesa mantenida más allá de la muerte.
Camille Flammarion cita diversos ejemplos analizados de cerca por él y que considera concluyentes,
“Una de las apariciones más notables entre todas las que he coordinado desde hace largo tiempo es la del amigo de lord Brougham, contada por este mismo eminente personaje.
Jamás se ha formulado ninguna duda sobre la exactitud de éste recuerdo que se remonta al mes de diciembre de 1799.
El futuro político y célebre historiador inglés sólo tenía pues 25 años y realizaba, a la sazón un viaje por Suecia.
Aquella noche, el joven político inglés no se hallaba en estado febril ni colérico.
Había llegado a una excelente posada y, mientras esperaba la cena, tomó un baño caliente.
En tales circunstancias, nada puede explicar una eventual alucinación.
En la High School –escribe Flammarion- había tenido un amigo llamado G.H. a quien quería y estimaba particularmente.
Los 2 habíamos hablado alguna vez de la inmortalidad del alma.
Un día cometimos la locura de redactar un contrato, escrito con nuestra sangre, en el que decíamos que aquel de nosotros que muriera primero volvería para manifestarse al otro y disipar la duda que pudiera abrigar respecto a la continuación de la vida después de la muerte.
G.H partió a la India y yo casi olvidé su existencia
”Aquella noche en la posada sueca, mientras se aprestaba a salir del baño estaba tranquilo y relajado…
“Dirigí la vista a la silla donde había dejado mis ropas y ¡cuál no fue mi estupor al ver sentado en ella a mi amigo que me miraba tranquilamente!
No puedo decir como salí del baño porque, al recobrar el sentido, me hallé tendido en el suelo”
A su regreso a Edimburgo, el joven lord Brougham recibió una carta de las Indias, anunciándole que algunas horas antes de la visión su amigo G.H. Había muerto.
No había tardado mucho, pues, en presentarse a
Brougham para respetar su contrato.
Merece ser recordado otro caso registrado también por Camille Flammarion porque pone en escena a unos eclesiásticos católicos y su testigo principal fue, por añadidura, un hombre de lo más escéptico en cuanto a este tipo de manifestaciones.
Se trataba del canónigo Bouin, sacerdote de Douzen, en la Dordoña.
El buen cura explica en su carta al sabio que uno de sus amigos creía firmemente en el retorno después de la muerte, de ciertos difuntos que así lo habían prometido.
Como el lo dudara, su amigo se comprometió firmemente ante él a volver en el caso de que fuera el primero en morir.
Cuando nos separamos –escribió el canónigo Bouin-, nadie pensó más en ello.
6 meses después, una tarde de febrero, mientras yo estaba en la iglesia arrodillado en una silla sentí en la espalda una palmada brusca, tanto, que me hizo inclinar hacia delante.
Me volví inmediatamente para ver de donde provenía una familiaridad tan fuera de lugar, pero constaté que no había sido ninguno de los presentes, ya que la persona más cercana estaba por lo menos a unos 6 metros”
El buen sacerdote se acordó de que su amigo le había prometido manifestarse de éste modo tan cordial después de su muerte.
Se enteró de ella unos días más tarde.
Por su parte el doctor Bozzano narra una curiosa historia de pacto a propósito de manifestaciones póstumas.
3 estudiantes de medicina, los hermanos Kinnaman y un tal Adams, decidieron un día que si uno de ellos moría, los demás tendrían derecho a conservar su cuerpo con fines de estudio.
Pero sería preciso que el cadáver y más tarde el esqueleto, permaneciera siempre custodiado por amigos, de lo contrario, el difunto tendría derecho a acudir para quejarse.
Sobre esta cláusula Adams se mostró especialmente puntilloso.
Fue el primero en morir.
Su esqueleto se conservó y todo marchó bien mientras estuvo en el despacho de médicos allegados o amigos.
En 1849, los huesos de Adams fueron relegados a una buhardilla.
Empezaron entonces los ruidos extraños en el desván, los pesados pasos en la escalera que conducía a él, golpes en la pared del despacho…
También parecían oírse quejas y gruñidos de descontento
Cuando el esqueleto fue colocado en un ambiente más digno, estas manifestaciones cesaron inmediatamente.
Y según la investigación llevada a cabo por el profesor James Hyslop, hacia 1874 los restos pasaron a otro miembro de la familia que los trasladó a un sótano usado como almacén de materiales de construcción.
Los obreros que diariamente acudían a trabajar ignoraban lo que ahí se había depositado y, con mayor razón, el pacto firmado por Adams.
Al cabo de algunos días ninguno de ellos consentía en bajar al sótano.
Efectivamente, ahí se oían ruidos inexplicables y amenazadores, gritos sordos, golpes en las paredes, en fin, un alboroto de todos los demonios.
Estas manifestaciones sonoras iban acompañadas de desplazamientos y roturas de objetos.
Todo esto cesó cuando el esqueleto fue de nuevo colocado en el despacho del médico. Hyslop
Siguió la historia de los restos de Adams hasta el año de 1900 aproximadamente.
La familia Kinnaman, que ha practicado la medicina de padres a hijos y de tíos a sobrinos, seguiría siempre en respetuosa posesión de los huesos objeto del famoso pacto.
Actualmente, se pueden leer en la prensa historias muy parecidas, pero por desgracia, no parece que ningún investigador serio se haya interesado por ellas de una manera tan sistemática como Flammarion y Bozzano.
Es una lástima porque se trata de un campo de estudio extremadamente rico que aportaría elementos preciosos a los estudios destinados a desentrañar los fenómenos de la “Vida después de la muerte”.
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EL ÚLTIMO MENSAJE DEL MARQUÉS
El marqués de Rambouillet bromeaba en cierta ocasión con su amigo y compañero de armas el marqués de Percy sobre la verdad o mentira de las cosas que suceden en “la otra vida”
Y convinieron en que el primero que muriese vendría a ver al otro para contarle las cosas que viera estando difunto.
3 meses más tarde, el primero marchó a Flandes para guerrear por encargo del Rey Luís XIV, y el marqués de Percy quedó en Paris aquejado por una enfermedad.
Habían pasado unos 2 meses, cuando a eso de las 6 de la mañana Percy escuchó moverse un día las cortinas de su cama y descubrió detrás de ellas a su amigo, con capote y botas.
Brincó rápidamente de la cama, manifestando su alegría y el deseo de abrazar al recién llegado, pero éste se hizo para atrás y manifestó que había muerto la víspera en el fragor de la batalla, y que sólo venía a cumplir con su promesa.
Añadió que todo lo que se decía de la otra vida era verdad.
Percy creyendo que el otro se estaba burlando, lanzó una carcajada, y siguió avanzando.
Precisamente en ese instante el marqués de Rambouillet se desvaneció en el aire.
El asombrado joven lanzó un grito y al momento acudieron varios sirvientes, y al explicarles éste lo sucedido le miraron como si estuviera loco.
Pero días después el correo trajo la noticia de la muerte de Rambouillet.
Poco tiempo después de haberse recuperado de su enfermedad y de la tremenda impresión recibida, el marqués de Percy murió en la primera batalla en la que intervino, tal y como se lo había predicho su amigo Rambouillet.
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EL HOMBRE QUE ESTUVO MUERTO.

EL HOMBRE QUE ESTUVO MUERTO.
El doctor Wiltse, de Skiddy, Kansas, Estados Unidos de Norteamérica, sufrió hace unos años una aventura muy singular.
Habiéndose sentido muy enfermo, se despidió de familiares y amigos y se acostó a esperar el final.
Más tarde contaría que estando en la cama sintió que subía como si fuera un globo, se separaba de su cuerpo y caía al suelo con suavidad.
Decidió entonces abandonar la habitación, y se dirigió a las puerta.
Vio a 2 amigos y se sorprendió que no le saludaran.
Dijo que nunca había vista las cosas con tanta claridad como en esos momentos.
Después de un modo que jamás pudo comprender, se levantó en el aire y emprendió un rápido vuelo, durante el cual contempló un paisaje muy variado.
Por fin vio una nube negra bajar sobre él, y cuando abrió los ojos se encontraba otra vez en su lecho, completamente curado.
En el volumen VIII de la Sociedad de Investigaciones Psíquicas de Nueva York figura este extraño caso, y se comenta el extraño vuelo del médico como una experiencia astral, que sucede a veces en personas que vieron la muerte muy de cerca.
¿Tuvo el doctor Wiltse una experiencia fuera de su cuerpo físico o soñó que lo abandonaba?
Difícil es contestar esta pregunta lo único que nos consta es la afirmación del doctor S. M. Raynes, que atendió a su colega durante su enfermedad y vio con gran sorpresa que por especio de un par de horas el enfermo
¡Estuvo prácticamente muerto!
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EL ESPÍRITU QUE ATERRORIZO a un SOLDADO INGLÉS,

EL ESPÍRITU QUE ATERRORIZO a un SOLDADO INGLÉS,
Owen Davis, veterano de la guerra ha tenido que abandonar su residencia en Ilkeston, Inglaterra, porque un espíritu maligno le ha jugado toda clase de bromas pesadas, incluso llegó al grado de querer ahogar a su novia.
El ex soldado, quien combatió en Irlanda del Norte y fue herido en uno de los combates contra el eri (Ejército de Liberación Irlandés), dice que ya no podía soportar la vida en esa casa, pues las luces constantemente se prendían y apagaban, también se escuchaban ruidos extraños, las puertas se abrían y cerraban solas y otros fenómenos semejantes.
Owen Davis, quien habitaba en la casa junto con 2 amigos también soldados, dice que cuando llegaron a la vivienda ya sabían que estaba encantada, pero que no hicieron caso de las advertencias que les hicieron los vecinos y otras personas.
En cierta ocasión, cuando Owen Davis y sus compañeros dieron una fiesta, poco después de la media noche, ellos y sus invitados casi se desmayan al ver cómo una fuente de madera llena de frutas se levantaba de la mesa y flotaba en el aire suspendida en medio del salón, y luego se partió en mil pedazos y las frutas salieron volando en todas direcciones.
Uno de sus amigos asustado, decidió irse de la casa, entonces su novia se mudó con él, Elaine Short, de 29 años.
La joven se estaba acomodando apenas en la casa cuando se encontró con el fantasma de una mujer; era una dama de la época victoriana que tenía un vestido ceñido en la cintura y un sombrero muy extraño.
Elaine Short incluso escuchó el roce del vestido cuando la fantasma se movió.
Al día siguiente, Elaine Short se estaba lavando el cabello en el baño, cuando de pronto sintió en la espalda una extraña sensación como un escalofrío.
“De pronto sentí como si alguien me empujara fuertemente y metiera mi cabeza en el agua; empleando todas mis fuerzas pude sacar mi cabeza fuera del agua y corriendo despavorida llegué hasta la recámara donde encontré un gran desorden, pero no había nadie en casa; luego comencé a escuchar risas horribles.
La pareja continuó sufriendo los ataques del fantasma, como platos rotos, objetos flotantes, etcétera, hasta que finalmente cuando se encontraban al borde de la histeria, decidieron dejar la casa.
Ante tantos fenómenos anormales que impedían volver a ponerla en alquiler, el dueño decidió que lo mejor sería demolerla.
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POLTERGEIST EN LA FARMACIA “LA ENCANTADA”

POLTERGEIST EN LA FARMACIA “LA ENCANTADA”
Según el informe hecho a Emile Tizané, en una gendarmería francesa por el farmacéutico Monsieur Michel Gardier, este firmó su declaración y testificó lo siguiente:
Es completamente cierto que en mi casa han sucedido varios hechos anormales del 10 al 28 de diciembre de 1929, para comenzar de nuevo el 3 de enero de 1939, tras una interrupción de seis días:
Martes, 10 de diciembre de 1929, en el laboratorio cayó un tubo de estufa; intenté colocarlo otra vez en su sitio, pero no tuve éxito.
Puse el tubo encima de un mueble que estaba cerca y, por tercera vez, el tubo cayó al suelo sin que pudiera explicarme como pudo suceder tal cosa.
Miércoles, 11, cuando la criada salía de la estancia, las cajas de pastillas y de sellos que estaban sobre una estantería cercana al tubo se cayeron delante de la mujer, creí que sería debido al portazo, pero las cajas volvieron a caer luego varias veces.
Jueves 12, hacia las 8 horas, igual que el día anterior.
Cayeron 2 tarros, con una ½ hora de intervalo, siempre en la misma pieza.
Viernes 13, en el transcurso del día cayeron 5 o 6 tarros de la estantería ya citada.
El sábado, día 14, domingo 15 y lunes 16 pasaron sin incidentes.
Martes 17, hacia las 17 horas, la criada estaba haciendo la limpieza en la Farmacia cuando cayó detrás de mi esposa y yo, un tarro de 2 litros.
También cayeron al suelo varios frascos de polvos.
La criada seguía en la sala, aunque en el lado opuesto.
Fui a hablar con el párroco, quien me entregó unas medallas de san Benito, que he puesto sobre las estanterías amenazadas.
Miércoles 18, en la farmacia, alrededor de las 17 o las 18 horas, cayeron los tarros de polvos, a pesar de las medallas, algo más tarde, en el laboratorio, cayeron sobre la cabeza de la criada 2 botellas de un litro, una botellita vacía y un mortero.
Jueves 19, en el laboratorio cayó un tarro de 2 litros, el cual contenía 2 kilos de naftalina y que, vacío pesaba 2 kilos.
En su caída esquivó un mueble antes de romperse a 2 o 3 metros de distancia del punto sobre el que hubiera debido caer normalmente.
Una botella vacía que estaba en el suelo dio un salto para caer en el mismo sitio, con el consiguiente estrépito.
Un tarrito de alcanfor en polvo, que estaba por el suelo, atravesó 2 habitaciones para ir a estrellarse contra una puerta situada a 5 o 6 metros de su punto de partida.
Otro tarrito, que se hallaba sobre una estantería situada detrás de una pila de sacos, salto por encima de éstos para irse a romper en medio de la pieza.
Todos estos hechos parecían tener como objetivo a la criada, que trabajaba en la pieza contigua.
Viernes 20 el señor párroco de Saint Emile., bendijo la casa alrededor de las 9 horas, 5 minutos más tarde, un tarro fue a romperse cerca de la puerta de la sala en donde estaba reunido todo el mundo.
Sábado 21 me dirigí a saint Emile. Entre las 9 y las 5.
La criada hizo la limpieza de la farmacia; detrás de ella cayeron de una altura de 1½ metros y causaron gran ruido, 2 litros de “vino de Breyne”, unos paquetes y una balanza de precisión metida dentro de una campana de cristal.
No se rompió nada.
En el laboratorio se abrió un armario, del que cayeron muchos paquetitos.
Lunes 23, siempre entre las 5 y las 9 examine mis tarros y advertí que faltaba uno de 2 litros
Lo busqué por toda la casa y lo encontré sobre una pequeña estantería del laboratorio.
Había salvado una distancia de 7 u 8 metros.
Mi hijo Antoine, que había venido a visitarme, me aconsejó que despidiera a la criada, puesto que los fenómenos parecían producirse por causa de ella.
Dos minutos antes de su marcha, la familia, que estaba reunida en la farmacia, vio llegar de un salto mi sombrero.
Lo volví a colgar, pero el sombrero dio un nuevo salto y pasó rozando la cara de mi hijo.
Desde que se marchó la criada no se volvió a producir otro incidente y se restableció la calma.
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-LOS CUENTOS DEL ABUELO- El Extraño Piano Misterioso

-LOS CUENTOS DEL ABUELO- El Extraño Piano Misterioso
No cabe duda pero en este querido mundo existen casos mucho más increíbles, como el de la tapa de un piano que se levantó al acaeser la muerte de su propietario.
El 5 de junio de 1942, un estudiante cuyo nombre se omite por discreción, me contó que unos amigos suyos tocaban el piano, mientras en una casa vecina agonizaba uno de sus compañeros.
Éramos 5 estudiantes, 2 bailaban mientras otro tocaba el piano, en tanto su hermana y yo observábamos al pianista.
De pronto la tapa del piano de cola se levantó como 10 centímetros y extrañamente los objetos que se encontraban encima ni siquiera resbalaron.
Poco después nos enteramos de la muerte de nuestro amigo.
Todos pensamos que el moribundo estaba manifestando en esa forma su presencia y pedìa que le dejasemos reposar en paz.
Ya soy un anciano pero no estoy inventando nada.
Pido disculpas estimado lector por contar esta historia, pero lo hago con la intención de ayudar en la búsqueda de la verdad.”
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EL FANTASMA HOMOSEXUAL,

EL FANTASMA HOMOSEXUAL,
En el gimnasio de la Y.M.C.A. (Young Men Christian Association) ó Asociación Cristiana de Jóvenes de la Universidad de Cambridge, Mass., Estados Unidos de Norteamérica.
Hace un tiempo principiaron ciertas manifestaciones que mantenían a los jóvenes molestos, por las continuas bajas o apagones de luz, especialmente cuando estaban practicando algún deporte y lo peor sucedió cuando empezó a aparecer la cara difusa de un antiguo entrenador que habían tenido y que recientemente había fallecido en un accidente de automóvil.
Después de hacer venir a un médium, se descubrió que el fantasma gozaba viendo a los muchachos desnudos en las duchas pues aunque antes jamás se había sabido que molestara a ninguno de los asistentes, si se sabía que era un homosexual que vivía en compañía de otro y cuando las manifestaciones fantasmales fueron más molestas, puesto que llegó a acariciar a los jóvenes cuando estaban duchándose se tuvo que mandar exorcizar el gimnasio por medio de un oficiante bautista, y cuando éste terminó de hacerlo, nunca más volvieron a sentir aquella molesta presencia en las instalaciones de esa institución.
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-LOS CUENTOS DEL ABUELO-El caso del coronel Delafrandre.

-LOS CUENTOS DEL ABUELO-
El caso del coronel Delafrandre
Por Manuel Arturo Ortiz y Nava.
Leon de los Aldama, Guanajuato.
Decía a un amigo que estando destacado en el cuartel de Mont-Valerien, el 23 de enero, se quebró una pierna al resbalar en el helado patio del cuartel, por lo que fue traslado al hospital general.
La esposa del coronel estaba muy enferma desde diciembre.
El 17 de febrero, estando aún encamado, el coronel se enteró de la muerte de su esposa, pero no pudo abandonar el hospital hasta el mes de abril.
La misma noche que llegó a su casa, estando ya acostado a las 10, de la noche, repasó en su memoria todo lo sucedido en los últimos 3 meses.
De repente, en plena oscuridad sintió que alguien le soplaba en la cara. Obviamente pensó en su mujer, y exclamó en voz alta:
“¿Eres tu que así manifiestas tu presencia?
De nuevo sintió el aire en su rostro, durante unos segundos más, como si desearan contestar a su pregunta.
Y eso fue todo”.
¿Qué podía sacar en consecuencia el militar?
¿Qué el alma de su mujer llegó a darle el último adiós en su propia casa?
Creo que en este caso el coronel Deflandre, fue victima de una ilusión personal y con esta razón deseo sinceramente transcribir este caso, para demostrar que si bien suceden fenómenos incomprensibles, muchas veces no son más que incidentes que podemos considerar sin importancia.
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AVISO DEL HIJO QUE MURIÓ EN AFRICA

AVISO DEL HIJO QUE MURIÓ EN AFRICA
Por Camille Flamarion
Paris France
Desde que vivía con sus abuelos en el campo y que en cierta ocasión escucharon un estruendo en un cuarto.
La puerta estaba cerrada así como la ventana ninguna corriente pudo tirar la vajilla al suelo, y sin embargo ahí estaba completamente destrozada.
6 años después sucedió lo mismo en la casa donde se mudaron.
Pero si en la primera vez no se produjo ninguna tragedia, en la segunda ocasión coincidió con la muerte de su hijo acaecida ese mismo día en África.
Cualquier pensamiento que acuda a la mente parecerá vulgar.
Sin embargo, me siento con la obligación de denunciar los hechos.
Y de igual modo deseo reproducir lo que me informó tiempo después monsieur CASTES-DESGRANDE, director de la escuela de BELLAS ARTES DE LYON.
En una carta fechada el 17 de abril de 1900 me decía lo siguiente:
En primer lugar le llamaba la atención la sencillez casi infantil de manifestaciones incomprensibles, como ruidos insólitos, ventanas que se cerraban y otras por el estilo.
Pero había algo que jamás pudo explicar y que pareció terriblemente complicado.
Le sucedió a su propio suegro.
El hermano de ese suegro acababa de terminar sus estudios en la ESCUELA NORMAL.
Era además doctor en letras, conocía el hebreo y el sanscrito.
Pues bien el día que fue a visitar a su hermano mientras charlaban animadamente fuera de la casa, dispuestos a pasar al interior, se produjo un estruendo dentro de la casa.
Entraron rápidamente y encontraron todo patas arriba.
Nadie pudo entrar, ni nadie había en la casa.
Tampoco hubo un temblor que hubiese causado tal desastre.
Entonces
¿Qué explicación dar al fenómeno?
Para terminar recordaré lo que en 1893 le sucedió a un tal coronel CASTES-DESGRANDE, con quien me unía una buena amistad.
Decía que estando en el cuartel de MONS-VALERIÉN se quebró una pierna al resbalar en el helado patio del cuartel, y fue llevado al hospital militar.
Esto sucedió el 23 de enero.
La esposa del coronel estaba muy enferma desde diciembre.
El 17 de febrero, estando aún encamado, el coronel se enteró de la muerte de su esposa, pero no pudo abandonar el hospital hasta el mes de abril.
La misma noche que llegó a su casa, y estando ya acostado, a las 22 horas, repasó en su memoria todo lo sucedido en los últimos 3 meses.
De pronto en plena oscuridad, sintió que alguien le soplaba en la cara. Pensó en su mujer y exclamó en voz alta
¿Eres tú, que así manifiestas tu presencia?
De nuevo proyectaron aire en su rostro, durante unos segundos más, como si desearan contestar a su pregunta.
Y eso fue todo.
¿Acaso el Alma de su mujer llegó a darle un último adiós en su propia casa?
Yo más bien creo que el coronel CASTES-DESGRANDE, fue víctima de una ilusión y quiero con toda sinceridad transcribir aquí este caso, para demostrar que si bien a veces han sucedido fenómenos difíciles o imposibles de explicar, en otras sólo han sido incidentes que hemos de considerar sin importancia.
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POLTERGEIST EN SWANLAND

POLTERGEIST EN SWANLAND
Estos sucedieron en una población cercana a HULL, en el taller donde trabajaba como aprendiz un joven llamado BRISTOW.
Estas son sus palabras textuales:
“Trabajaba en un lugar desde donde veía a mis 2 compañeros y también la puerta de entrada al taller.
Uno de ellos se volteó violentamente hacia mí y me dijo
“- A ver si se están quietos y dejan de tirar pedazos de madera”
Le pedimos explicaciones y nos contestó:
“-Saben bien a que me refiero. Uno de ustedes me tiró este madero.
“Todos protestamos. Yo estaba seguro de que mi compañero no había lanzado nada. Sin embargo unos minutos más tarde fue mi compañero quien me dijo, mostrándonos un pedazo de madera del tamaño de una caja de cerillos,
“Ahora me estás tirando a mi confiésalo.
“Estaba protestando mi inocencia, cuando otro objeto vino a pegarme en la cadera.
Era algo misterioso por lo que decidimos a investigar.
Buscamos por todas partes, pero no hallamos a nadie escondido que pudiera causar las bromas.
“Apenas había vuelto a mi trabajo, cuando las cortinas de la puerta, que estaban subidas comenzaron a agitarse haciendo tal ruido que parecía como que fuesen a romperse en mil pedazos.
Supusimos que alguien arriba estaba causando tal estrépito
Trepé por una escalera hasta lo alto y comprobé que las cortinas estaban inmóviles y cubiertas de polvo.
Cuando me disponía a bajar, descubrí un pedazo de madera que parecía brincar sobre una tabla, y que dio un salto hasta venir a golpear cerca de mi oreja.
Fue entonces cuando caí al suelo dando un grito y exclamé:
“-No es cosa de risa ¡Aquí está pasando algo muy raro…!
“-Uno de mis compañeros inclinó la cabeza, pero el otro seguía riendo Y en ese momento otro madero fue a golpear su cabeza.
Nunca olvidaré la expresión que apareció en su rostro.
A partir de entonces vimos varios objetos volar por el aire, y estrellarse contra la pared.
“Lo más extraño de estos fenómenos fue que siguieron produciéndose 6 semanas más y siempre a la luz del día.
Había ocasiones en que la actividad de los objetos era extraordinaria.
Pero lo más asombroso de aquella lluvia de maderos era que parecían llegar desde los rincones del taller, movidos por una mano invisible “
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