PALEOARQUEOLOGIA – tartessos

PALEOARQUEOLOGIA
Tartessos
(TARTESIDE, TARCHINCH,
(LA MÁS ANTIGUA CIUDAD DE OCCIDENTE)
Existe un misterio en cuanto a la localización de ésta ciudad, pues no es inaccesible como las tierras tragadas por el océano, ni como las poblaciones azotadas por fenómenos telúricos de intensidad inaudita, ni sepultadas a quien sabe que profundidad.
TARTESSOS está cerca, al alcance de la mano; tenemos descripciones muy detalladas de su ubicación y sin embargo la ciudad no puede ser localizada.
Cerca de la desembocadura del RÍO GUADALQUIVIR se extendía lo que los romanos denominaban como LACU LIGUSTINUS, reducido ahora a sólo una región pantanosa.
Desde aquel espejo de agua el río discurría hacia el mar entre ramificaciones y en una de las islas del delta estaba ubicada TARTESSOS con la cual identifican algunos investigadores como el alemán ADOLF SCHULTEN como la capital de LA ATLÁNTIDA, es muy difícil que lo fuese pero quizá si era una colonia de ésta, quizá el extremo punto de contacto con el continente de “MU”.
Parece que fuese una colonia de navegantes orientales antecesores de los TIRIOS, y se podrían pensar en los CRETENSES.
Efectivamente, en el año 1,500 antes de Nuestra Era, ya florecía la cultura y la potencia marítima de CRETA y en esa época ya existía TARTESSOS, una gran ciudad como CNOSSOS Y FAISTOS, además era una monarquía como la del rey MINOS.
Poseía un antiquísimo alfabeto tal y como CRETA, ya en el 2,000 antes de Nuestra Era, y por último se podría agregar el culto a los toros y a los astros igual que en CRETA.
Pero la influencia cultural sobre las TRIBUS IBERAS debió ser grande, pues sólo así se explicaría la superioridad y hegemonía de los TURDETANOS sobre todas ellas.
Se cree que el documento más importante que poseemos acerca de TARTESSOS es:
“Un periplo massaliota (marsellés-griego) refundido posteriormente en la “ORA MARÍTIMA” de AVIENO, patricio y poeta que compuso su obra hacia el año 400 de Nuestra Era.
Está demostrado que AVIENO tuvo a la vista y casi se limitó a traducir al latín, una obra de geografía escrita en versos griegos por un maestro de escuela en el SIGLO I A. DE JC.
A su vez éste maestro no había hecho otra cosa que versificar la geografía de EPHOROS compuesta en el siglo IV antes de Nuestra Era, y EPHOROS a su vez había incorporado a su obra el viejo periplo massaliota del siglo VI, añadiéndole datos tomados de otros geógrafos de los siglos VI y V (HIMILIKON, EUKTEMÓN, SKYLAX, etcétera)
El periplo primitivo se reconoce enseguida a través de todas las redacciones posteriores.
Y es evidente que su autor era griego de Marsella, porque continuamente cita los nombres griegos y helenizados de las ciudades y las islas y orienta su trabajo en el sentido de los intereses massaliotas, omitiendo las factorías fenicias y, en cambio, describe en forma minuciosa las ciudades y puertos foscenses.
En periplo es del siglo VI en efecto, no nombra los establecimientos marselleses de Emporión (EMPÚRIES) y Rhodas en el golfo de Rosas fundados antes del año 500 d. JC:.
Además en el 509 d. JC., el tratado de comercio entre Roma y Cartago había cerrado el camino de España a los griegos y sus aliados marselleses.
El periplo es pues, anterior a esa fecha y nos ofrece la más auténtica descripción del remoto occidente y de España.
Aquí no hay una fábula ni tradición nebulosa; nada de “CÍCLOPES ni de LESTRIGONES”.
Aquí tenemos el relato exacto y minucioso de un viaje alrededor de la península Ibérica.
“La descripción comienza en “LAS COLUMNAS DEL NORTE”, batidas por los huracanes.
Se trata de la isla QUESSANT y de la BRETAÑA, adonde los tartesios van en busca del estaño.
De la BRETAÑA, el viajero marsellés-griego desciende al golfo de VIZCAYA, que estaba unido por una vía terrestre con MARSELLA.
Fueron, pues, los marselleses los que descubrieron el istmo pirenaico entre España y la Galia.
Nuestro viajero pasa luego por el cabo Venus (CABO HIGUER) y por el “promontorio arúbico” (CABO ORTEGAL)
Menciona la isla de Saturno (BERLENGA) habitada por una deidad antropófaga y notable por sus grandes rompientes y altas hierbas.
Luego dobla el “promontorio de los Cempos” (CABO ROCA) y entra en la ría del Tajo, unida a TARTESSOS y a MAINAKE por una vía terrestre.
Aquí habitan los CYNETAS que HERODOTO, menciona como el pueblo más occidental del mundo.
El navegante marsellés-griego sigue su viaje por la vía de Sadi y el “promontorio de los Cynetas” (CABO SAN VICENTE), morada de una deidad antropófaga como la que habitaba el vecino SAGRES, que por eso a conservado su viejo nombre de Sagrado.
En la bahía de HUELVA, envuelta en nieblas, aparece la desembocadura del Anas (RÍO GUADIANA) El RÍO TINTO se llamaba entonces IBERUS porque señalaba el límite entre los CYNETAS y los IBEROS, que desde aquí se extendían casi hasta el RÓDANO.
En la colina de la RÁBIDA había un templo a la diosa subterránea y se alzaba la ciudad de ERBI, que dio al Tinto su nombre de río infernal (“PALUS EREBEA”).
En el Tinto comenzaban los arrabales de TARTESSOS, que llegaban hasta la desembocadura actual del GUADALQUIVIR.
El río Tartessos tenía entonces dos brazos.
Ha desaparecido el brazo oriental, que debía desembocar hacia Torre del Oro.
La isla formada por los dos brazos se llamaba CARTARE, la ERYTHEIA de los mitos griegos.
Las dunas rojas que se escalonan hoy entre HUELVA y el GUADALQUIVIR existían ya entonces.
La más alta, el monte ASPERILLO (100 metros), se llamaban “MONS CASSIUS”, nombre antiquísimo que guarda relación con kassiteros, es decir, el estaño.
Ya los navegantes marselleses van llegando a la ciudad de la plata.
Ven las dos señales que indican su entrada; al Oeste de la desembocadura del TARTESSOS, un templo al Este, la fortaleza de Gerón (en el bajo de SALDADINA)
La nave de Marsella entra por la ancha ría, y avanza hacia la ciudad, que se hallaba, al parecer, no lejos del mar, frente a Sanlúcar de Barrameda.
TARTESSOS era la maravillosa ciudad capital de un imperio que se extendía por gran parte de la Europa occidental y que fue destruida por los cartagineses, en el año 537, antes de Nuestra Era.
Entonces los focenses perdieron su poderío marítimo, que pasó a manos de sus vencedores cartagineses.
Las naves de CARTAGO aparecieron frente a MAINAKE Y TARTESSOS hacia el 530 antes de Nuestra Era.
Cerrando a los griegos el camino del Estrecho. LOS DE MAINAKE, entonces, abrieron una vía terrestre por RONDA hasta TARTESSOS.
A lo que CARTAGO contestó destruyendo MAINAKE; y no-contenta con monopolizar su mercado, también quiso dominar la comarca, explotar por si misma las minas, aniquilar por completo la antiquísima ciudad de la plata, foco de la cultura occidental.
La destrucción de TARTESSOS tuvo lugar hacia el 500 antes de Nuestra Era
El último testigo ocular de las grandezas TARTESIAS fue sin duda el autor del citado periplo.
“Destruida la ciudad, CARTAGO se apoderó de todo el imperio Tartesio, que comprendía ANDALUCÍA entera, hasta el cabo NAO.
En el año 348, cuando Roma y Cartago, concluyeron su segundo tratado de comercio, quedó prohibida para los extranjeros la navegación al Sur de MASTIA (CARTAGENA), Cartago fue dueña del Estrecho y, por lo tanto, del océano.
Envió para reconocerlo dos expediciones, una mandada por HANNON, que siguió la costa occidental de África, y otra por HIMILIKON, que navegó hacia el Norte en busca del estaño y del ámbar.
Hablando históricamente apenas si conocemos que existió entre 1,100 antes de Nuestra Era hasta su desaparición en 500 antes de Nuestra Era.
En aquella época TARTESSOS dominaba todo el sur español, con JEREZ, SEVILLA, CÓRDOBA, GRANADA, MURCIA, CARTAGENA, toda ANDALUCÍA.
Sus señores eran aristócratas, amantes de la caza, de los viajes y de las ciencias.
Según el historiador latino JUNIANO JUSTINO (SIGLOS III-II A, DE JC:), Uno de sus reyes GARGORIS, introdujo la apicultura.
Pero aparte de las grandes piedras que supuestamente eran de su muralla y que los romanos usaron para construir otros edificios, muchos objetos nos dan una idea de su gran civilización.
En una traducción griega se ha conservado el viaje de HANNON, Y del de HIMILIKON sólo nos quedan pequeños fragmentos
“Cerrado el Estrecho, las “Columnas de Hércules” se transformaron para los griegos en el “Non plus ultra”, (no más allá) en el signo de lo infranqueable. PÍNDARO las cita en éste sentido hasta cuatro veces.
Los cartagineses propalaron falsas o exageradas noticias de los peligros que el océano preparaba para los navegantes: profundidades insondables, densas nieblas, fuertes vientos y largas calmas, monstruos marinos, ballenas, y por si no bastaran tales augurios para detener a los marinos griegos, los cartagineses echaban a pique la nave audaz que se aventurase por aquellos mares.
Hasta la conquista de ESPAÑA por los romanos –200 A. DE JC. – no se volvió a abrir el Estrecho.
Y aún supieron los astutos semitas guardar el secreto del estaño hasta la conquista de BRETAÑA
“Así, la ciencia geográfica quedó privada de todo aumento y progreso auténtico. Los antiguos conocimientos exactos desaparecieron poco a poco bajo una hojarasca de fábulas y fantasías que convirtieron al Occidente remoto en un país misterioso, legendario, sumergido en el incógnito mar, allende Las Columnas de Hércules.
A TARTESSOS se refiere indudablemente el hermosísimo cuento de la ATLÁNTIDA que PLATÓN relata en CRITIAS y EL TIMEO.
Por todas partes se ha buscado esta tierra fabulosa: en América, en el SPITZBERG, y a nadie se le ha ocurrido pensar en TARTESSOS, sin duda porque TARTESSOS yacía en el olvido más completo.
Pero en realidad, es tal la coincidencia entre TARTESSOS y la ATLÁNTIDA, que no puede deberse a la casualidad. LA ATLÁNTIDA, como TARTESSOS, es una isla cerca de GADES, (CÁDIZ) rica en metales, rasgo que a ningún otro país conviene tanto como a TARTESSOS.
“Junto a la industria y el comercio, florecía en Tartessos la agricultura.
El valle del Guadalquivir ofrece hoy las condiciones más favorables para el cultivo.
Un rey de Tartessos fue, según la tradición, el inventor de la agricultura, otro descubrió la cría de las abejas.
Los bueyes de Gerón despertaron la codicia de Hércules.
La lana rosada de las ovejas turdetanas gozaba de fama universal.
Los navegantes orientales introdujeron en Tartessos el cultivo del olivo.
“Así pues, era TARTESSOS una de las ciudades más ricas del mundo en aquellos tiempos.
Podemos representárnosla grande y suntuosa, con almacenes repletos de mercaderías propias y extranjeras.
La comunicación incesante con Oriente debió familiarizar a los Tartesios con la agricultura y la técnica oriental; el aspecto de la ciudad era, sin duda, muy parecido al de una metrópoli comercial del Oriente.
En el río que servía de puente, anclaban las naves en gran número y la orilla estaba sin duda, cubierta de talleres y depósitos, como los que describe la poética fantasía de Platón.
“No faltó en TARTESSOS la cultura del espíritu, paralela a las riquezas materiales.
Tenían los Tartesios antiquísimas crónicas y epopeyas, poseían leyes en verso, todo esto escrito desde hacía varios siglos con caracteres propios.
He aquí lo que abre principalmente un abismo entre los Tartesios y la barbarie de los IBEROS, que nunca llegaron a tener una literatura propia.
Tan elevada cultura no se explica, a no ser que TARTESSOS fuera una colonia de comerciantes, o al menos estuviese desde muy antiguo en íntimas relaciones con el Oriente mediterráneo.
La escritura, sobre todo no es fácil suponerla autóctona.
En cambio, podría ser muy bien una transformación de la escritura cretense, por ejemplo
¡Ah, si lográramos descubrir algunos restos de inscripciones tartesias!
“El arte Tartesio es totalmente desconocido.
Pero es probable que las relaciones con Oriente favoreciesen su desarrollo.
Quizá sus obras duermen, sepultadas bajo la arena, esperando como CNOSSOS Y FAISTOS, que las desentierre un afortunado descubridor.
“El Estado Tartesio estaba bien organizado. De tiempo inmemorial vivía Tartessos bajo la autoridad de sus reyes, algunos de los cuales conocemos, como el rey GERIÓN (EL GERYON DE LOS GRIEGOS) y ARGANTHONIOS, el amigo de los focenses.
El doctor ADOLF SCHULTEN, que adquirió mucho prestigio en España a raíz de haber ayudado al descubrimiento de NUMANCIA, más tarde realizó investigaciones en la baja Andalucía y sus conclusiones fueron publicadas en la “Revista de Occidente” en julio de 1973 bajo el título arriba citado, resultados que a continuación reproducimos:
“En las siguientes páginas vamos a narrar la historia de una antigua ciudad española cuyos restos, empero, existen probablemente aún, sepultados bajo las arenas del coto de Doñana, en la desembocadura del Guadalquivir.
Como la bella durmiente, la ciudad de Tartessos aguarda al venturoso caballero que penetre en el castillo y la despierte de su sueño milenario. Tartessos, ciudad de la plata, hacia la cual enderezaban el rumbo las naves fenicias y griegas, fue un emporio comercial y desapareció de la realidad histórica para convertirse en un mito.
Pero más que la destrucción de sus edificios, ha oscurecido su memoria el error de las generaciones posteriores.
El nombre de Tartessos es poco conocido.
La Biblia, habla de Tatis con frecuencia, sobre todo en los libros de los Profetas, que ponderan sus riquezas en plata, estaño y otros metales y refieren los viajes de los Tirios hacia el Oeste en busca de esos tesoros. No cabe duda de que Tarsis y Tartessos son una misma ciudad.
El nombre indígena de Tartis se ha conservado en el del río Tetis –así llamaban los naturales del país al río Guadalquivir- en cuya desembocadura estaba situada la ciudad.
Tartis convertida por los griegos en Tartessos, fue llamada por los tirios Tarschisch, según una ley fonética de los semitas, que cambiaban en “sch” la “t” de las palabras extranjeras (Batania = Baschan)
La más antigua referencia contemporánea de Tartessos, procede del año 730 antes de Nuestra Era. Se halla en el profeta Isaías (II, 12-16).
“Porque el día de Jehová de los ejércitos, vendrá sobre todo soberbio alivio, y sobre todos los cedros de Líbano, altos y sublimes., y sobre todas las naves de Tarsis y sus preciados tesoros”
De la misma época aproximadamente es otra referencia asiria, una inscripción cuneiforme del rey Assarhadon (680-669 antes de Nuestra Era.) que dice más o menos así:
“Los reyes del centro del mar, todos, desde la tierra Jadnan (Chipre) y la tierra Jaman (Javan) hasta la tierra Tarsis, se inclinaron a mis plantas”
Aquí lo mismo que en La Biblia, aparece Tartessos junto a Chipre y Javan (la tierra de los jonios, de los griegos) como una ciudad del extremo occidental.
Los asirios, desde luego, no conocían Tartessos sino por las narraciones de los navegantes tirios.
Durante el milenio III antes de Nuestra Era. Floreció en el sur de ESPAÑA, en el IMPERIO DE TARTESSOS, una cultura metalúrgica muy importante.
¿En qué relación se hallaba esa cultura con la ciudad de Tartessos?
El problema no está resuelto aún, y sólo las excavaciones en número suficiente servirán de base firme a una conclusión histórica.
Por otra parte es de notar que las rutas del comercio marítimo y los viajes TARTESIOS A LA BRETAÑA, A INGLATERRA Y AL MAR DEL NORTE coinciden exactamente con la expansión de los productos fabricados por aquella metalurgia, tales como puñales de cobre, vasos campaniformes, sepulcros megalíticos.
Ahora bien, según las referencias que hemos citado anteriormente, TARTESSOS existía ya antes del año 2,000 antes de Nuestra Era. La cultura metalúrgica andaluza pudo, pues, muy bien cronológicamente ser tartesia. Mas, como el milenio que se extiende entre ella y la TARTESSOS HISTÓRICA –entre 2,000 y 1,000 antes de Nuestra Era- permanece aún envuelto en la oscuridad, prefiero no identificar la cultura metalúrgica con la de TARTESSOS y llamar PRETARTESIOS a los agentes de esa cultura.”
Durante unas excavaciones en la colina de EL CARAMBOLO, el 30 de septiembre de 1958, se descubrieron veintiuna monedas de oro purísimo, un collar, dos brazaletes, dos zarcillos y dieciséis discos de una corona o de un cinto cuyos motivos son sorprendentes, algunos aparecen en vasijas micénicas, en tableros de un juego de marfil de MEGGIDO (antigua ciudad cananea), en las pinturas murales de los palacios asirios y sirios de KHORSSABAD, ARSLAN-TASH, TELL-BARSIB, en una TUMBA DE CHIPRE, en las estatuitas del VALLE DE CAUCA EN COLOMBIA OCCIDENTAL y en una célebre JOYA INCAICA hallada en CUZCO, PERÚ. Y un hermoso jarro-botella en forma de gallo, que se encuentra en el museo de CÁDIZ, y que tiene una réplica en CHIMBOTE, y un ánfora de bronce encontrada cerca de DON BENITO en 1953, muestra claras influencias GRIEGAS Y FENICIAS, objeto que según el arqueólogo español ANTONIO BLANCO FREIJEIRO, catedrático de la UNIVERSIDAD DE SEVILLA y conservador del MUSEO DEL PRADO:
“Supera en belleza a todos los demás objetos encontrados en la península Ibérica.”
En PUNTA DE VACA, cerca de CÁDIZ se encontraron los restos de un personaje que vivió 5 siglos antes de Nuestra Era.
Dentro de un sarcófago “antropoide” hecho en mármol y cuya tapa tenía el rostro de un majestuoso individuo barbudo.
Así según el arqueólogo BOSCH GIMPERA:
“Es de origen fenicio, pero muestra evidencias de influencias egipcias y griegas. ¿Se trata de un príncipe llevado hasta ahí desde SIDÓN en Siria? ¿O de un rey de GADIR la actual Cádiz que quiso descansar en su tierra natal? Sea como fuere, esa maravillosa obra fenicia nos habla de los vínculos existentes entre la oceánica Cádiz y el antiguo Oriente.”
En síntesis esta ciudad que existió en la desembocadura del río GUADALQUIVIR llamado por los árabes “UAD EL KEBIR” (El Gran río), que tenía varias partes pantanosas ocupadas por marismas y en una isla de la desaparecida laguna llamada por los romanos “LACUS LIGUSTINUS”, existía hace 2,500 años ésta extraordinaria urbe que tenía oro en grandes cantidades, zinc, hierro, cobre etcétera,
Aunque más tarde ya en el AÑO 100 A. DE JC. PLINIO Y POSIDONIO elogiaban LA BÉTICA.
También se le menciona en el ANTIGUO TESTAMENTO, en el LIBRO DE LOS REYES, en LA ODISEA DE HOMERO, en la TEOGONÍA de HESÍODO, etcétera
Así resulta ser un mítico imperio perdido en el tiempo y cuyos restos, que buscó en vano SCHULTEN en las orillas del río “UAD EL KEBIR” (que significa EL GRAN RÍO) GUADALQUIVIR, “se han perdido en la noche de los tiempos”.
Ahora como un colofón leamos lo que nos dice el profesor LETÓN IVAR LISSNER:
“En el siglo IV de Nuestra Era. RUFO FESTO AVIENO habla de la esterilización y decadencia de los antiguos lugares que todavía conoció personalmente.
Narra la impresionante regresión de la población y la ruina final.
Y aquí se me hace manifiesto que muchas ciudades florecientes en tiempos yacen ahora bajo las dilatadas y fecundas llanuras andaluzas.
Todo ha desaparecido, todo se ha vuelto polvo o ha sido sumergido por las olas del Atlántico.
Pero la Tierra lenta y vacilante como es por naturaleza, pone siempre a los descubiertos nuevos tesoros.
Y estos tesoros hablan de la valiosa artesanía, del gran arte, del oro y de la riqueza de TARTESSOS.”
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