ZOOLOGIA – ANIMALOTERAPIA

ANIMALOTERAPIA
Actualmente se han estado experimentando con una posible forma de curar a los autistas, a los parapléjicos, a los enfermos con parálisis cerebral y otro tipo de dolencias, por medio del contacto de los afectados por éstas dolencias con ciertos animales como gatos, perros, etcétera, a los que se enseña a dejarse acariciar por los enfermos quienes experimentan notables mejorías, al ser tratados por éste medio, parece ser que con ésta práctica se reintegran al mundo del que aparentemente se encontraban separados.
Ya antes se había experimentado el contacto de los pacientes con los delfines, obteniendo resultados sorprendentes.
Como unos ejemplos de la actitud de los irracionales para sus amos podríamos citar los siguientes:
Un perro previsor En una pequeña población de los Estados Unidos de Norteamérica, existe una familia típica norteamericana compuesta como tantas otras por el padre, la madre, dos hijos y una hija, ¡Ah! Y se me olvidaba un perro que adquirieron desde que era un pequeño cachorro y al le pusieron como nombre “Jiffy”
Todo esto parecería normal si no fuera porque a su dueño, el jefe de la familia, después de varios fuertes dolores de la cabeza, le empezaron a dar ataques epilépticos y el cachorro ahora convertido en un perro empezó a dar muestras de ansiedad antes de que le sucedieran.
Al principio no relacionaban una cosa con la otra, es decir que el perro se pusiese nervioso justamente un poco antes de que a su amo le llegara el ataque de epilepsia.
Con el tiempo notaron que justamente 40 minutos antes del ataque epiléptico de su dueño, el can se ponía nervioso y le incitaba a ponerse cómodo evitándole que se dañara gravemente, e incluso trataba de avisarle al resto de la familia.
¿Será que el enfermo antes del ataque epiléptico produce alteraciones corporales olfativas, electromagnéticas ó de cualquier otra índole y que éstas sean percibidas por el perro antes de que llegue a producirse el ataque?
Otro perro previsor En la ciudad de Tacoma, en el estado de Washington, también en los Estados Unidos de Norteamérica., vive la señora Victoria Koralshenko quien a raíz de un accidente carretero en el año de 1970, salvó la vida, pero ahora sufre de ataques epilépticos.
Un tiempo después recurrió a una asociación adiestradora de perros que tienen la rara particularidad de prevenir los ataques epilépticos.
En ésta Institución le proporcionaron un can llamado Harry el cual murió en 1990, después de haberle advertido durante 20 años de la inminencia de un ataque, para que tomase las debidas providencias.
¿Llegará algún día a curarse algunas de las enfermedades más comunes, por éste medio?
Sólo el tiempo lo dirá.
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