MITOLOGIA GRIEGA – Belerofonte – El domador de caballos

MITOLOGIA GRIEGA – Belerofonte – El domador de caballos
Belerofonte lleva la carta a Licia
Desconociendo las intenciones de Preto, Belerofonte llega a Licia. El rey Ióbates dispensó una afectuosa acogida a Belerofonte, con grandes muestras de hospitalidad. Los primeros nueve días se la pasaron en festejos. En la mañana del décimo día, el rey Ióbates abrió la carta que le entregara su huésped.
Para cumplir el encargo pidió como servicio a Belerofonte matar a la Quimera con la esperanza de que la fiera acabara con él. La Quimera era hija de Tifón y Equidna o de la Hidra de Lerna y tenía cabeza de cabra que exhalaba fuego, cuerpo de león y cola de dragón.3
Belerofonte se enfrenta a la Quimera
La fiera asolaba los fértiles campos y devoraba el ganado. Antes de emprender esta difícil tarea, Belerofonte consultó al adivino Poliido, quien le aconsejó capturar al caballo alado Pegaso. Pegaso era querido por las musas del monte Helicón, ya que con un golpe con su pata había hecho brotar la fuente de agua Hipocrene de la tierra.
Belerofonte no encontró a Pegaso en el monte Helicón, sino en la fuente Pirene en la Acrópolis de Corinto. La diosa Atenea entregó a Belerofonte una brida de oro para domarlo, y que Belerofonte colocó sobre su cabeza.
En otras versiones, Atenea le entregó directamente a Pegaso después de haberlo domado ella misma o fue Poseidón el que le entregó a Pegaso.
Una vez armado se dirigió a confrontar a la Quimera. Montó a Pegaso y volando sobre la Quimera, empezó a lanzarle flechas.
Luego, introdujo la punta de su lanza en las fauces de la Quimera, cuyo aliento de fuego fundió la punta de plomo. Éste se escurrió por la garganta de la Quimera, quemando los órganos vitales y de esta manera Belerofonte logró vencerla.4
Otras misiones
Tras ello, Ióbates le encargó combatir a los sólimos y posteriomente contra las Amazonas, las mujeres guerreras.
Ambas empresas fueron realizadas por Belerofonte satisfactoriamente. Aun quiso matarle Ióbates a pesar de todo y preparó una emboscada contra él, enviando a sus mejores hombres, pero Belerofonte mató a todos.
Finalmente Ióbates ofreció a su propia hija como esposa a Belerofonte y tuvieron tres hijos:Laodamía, Isandro e Hipóloco.
Venganza contra la esposa de Preto
En algunas tradiciones, Antea se suicidó tras conocer la boda de Belerofonte.
En otra tradición, él decidió hacerla pagar por su traición, por lo que fingió estar enamorado de ella y así la convenció de huir con él hacia Tirinto.
Volando sobre el lomo de Pegaso, Belerofonte se encaminó hacia el mar y empujó a Antea a las aguas, quien cayó sobre las rocas de la costa.
Muerte
Belerofonte fue luego odiado por los dioses por motivos desconocidos y en cierta ocasión quiso llegar al Monte Olimpo montado sobre Pegaso.
Sin embargo, el dios Zeus no fue tomado por sorpresa y clavó un aguijón en Pegaso por lo que logró enfurecerlo. Belerofonte no pudo tranquilizar al caballo y esto provocó que su jinete perdiera el equilibrio y se precipitase al vacío.
Según una tradición, Belerofonte logró sobrevivir la caída.
Sin embargo, quedó cojo o ciego y terminó vagando por la llanura Aleya. Pegaso, por su parte, se remontó hacia el cielo donde se inmortalizó como una constelación.
En otra versión, Belerofonte se precipitó al suelo por vértigo o terror y murió en la caída.
Este héroe era hijo de Glauco, rey de Corinto, y de Epimedes, hija de Sísifo, aunque otros dicen que le dio a luz Eurimenea, hija de Niso, rey de Megara.
Sin embargo Plutarco le da origen divino al decir que era hijo de Poseidón.
Su nombre no era Belerofonte, sino Hiponoo ó Hiponous, porque fue el primero que enseñó el arte de domar los caballos sirviéndose de la brida.
Tuvo la desgracia de matar involuntariamente a un hermano suyo, o quizá a un pariente llamado Belero.
Por este fatal accidente recibió el nombre de Belerofonte, con el cual es conocido en la mitología.
Como era ley y costumbre en la antigüedad que quien matase a otro se expatriara un año, Belerofonte salió de su país y se refugió en la corte de Preto ó Proclo, rey de Argos, donde tuvo una magnífica acogida.
La estancia en este reino fue el origen de sus desgracias, pero también el principio de sus grandes hazañas.
Sucedió lo que tantas veces se ha contado: la esposa del rey Antea, Estenobia ó Estenobea –no se sabe a bien con que nombre llamarle-, ardió de amor por Belerofonte.
Y como en otros relatos el joven no accedió a las súplicas amorosas de la mujer casada.
Entonces despechada Estenobea, fue con perversas insinuaciones a su marido diciéndole que Belerofonte había querido mancillar su lecho.
Todo lo cual resulta muy parecido a la leyenda de Fedra e Hipólito.
Proclo no quiso violar las santas leyes de la hospitalidad y suplicó al joven que fuese a Licia para entregar unas cartas al rey Jobates, padre de Estenobea.
En estas cartas se le informaba de la grave ofensa que había recibido del mensajero y le rogaba que vengase el honor de ambos.
De este viaje nació la expresión:
“Guárdate de llevar la carta de Belerofonte”
O en otras palabras una carta contraria a nuestros propios intereses.
Jobates acogió al mensajero con gran magnanimidad, y durante nueve días se celebraron grandes festejos en su honor.
Al décimo día abrió el sobre del rey de Licia, y al enterarse del verdadero motivo del viaje, pensó en la mejor manera de castigar al supuesto ofensor de su hija, sin que el castigo pareciese una venganza, y no se le ocurrió una mejor manera que enviarle a combatir a la Quimera, que arrasaba sus tierras.
Esta Quimera era un monstruo terrible nacido en Licia hija de Tifón y de Equidna y educada por el rey Amisodaro.
Pero otros autores la suponen hija de un titán y de Queldria.
Tenía la cabeza de un león, la cola de dragón y el cuerpo de cabra, mientras otros autores las describen con tres cabezas una de león, otra de dragón y otra de cabra.
Se cree que Quimera era un monte de Licia en cuya cima había un volcán, en la falda se criaban leones y en su torno se extendían pantanos infestados de serpientes.
Belerofonte fue el primero en hacer habitables estos parajes, y Plinio afirma que el fuego del volcán ardía hasta en el agua y sólo la tierra podía apagarlo.
En fin hay versiones para todos los gustos, pues incluso hay quien dice que Quimera era un navío pirata, cuya proa tenía forma de león casco de cabra y popa de serpiente.
Habiendo aclarado lo referente a Quimera, contaremos algo del caballo Pegaso.
Este era un caballo alado nacido de la sangre de Medusa, cuando Perseo le cortó la cabeza.
Hesíodo cuenta que en el momento de ver la luz se remontó al Olimpo para llevar al padre de los dioses los rayos y los relámpagos.
Por su parte Ovidio asegura que no fue al Olimpo, sino al Helicón.
En ese lugar gritó con una gran voz y brotó la fuente Hipocrena.
La diosa Atenea dio a Belerofonte éste caballo, de origen divino, pero según otros fue el héroe quien se apoderó del corcel y lo sujetó con bridas.
Después de erigir un altar a la diosa de la Sabiduría, y de ofrecerle sacrificios, cabalgó sobre el bruto inmortal y cruzó impetuosamente los aires en busca de la Quimera.
Según otra leyenda el héroe vence al monstruo después de acribillarle a flechazos.
Pero hay otra versión que tiene mayor interés.
Esta dice que Belerofonte se valió de un ingenioso artificio para matar a su poderoso enemigo.
Se valió de una especie de jabalina cuya punta era de plomo.
Como la Quimera arrojaba torrentes de fuego por la boca, el arma se fundió al ponerse en contacto con las llamas y el plomo derretido abrasó las entrañas del monstruo.
Obtenido tan señalado triunfo, el vencedor regresó al palacio de Jobates, pero entonces éste le envió a pelear contra los solimas, creyendo que no saldría con vida de la aventura; pero a pesar de los solimas, como tenía de aliadas a las Amazonas, las terribles vírgenes guerreras, venció a ambos enemigos.
Comprendiendo cuan difícil era vencer al héroe, el rey Jobates apeló a la astucia y emboscó a unos malhechores para que le matasen a traición.
Belerofonte salió con bien de esta trampa matando a todos los bandidos.
En vista de todo esto Jobates cambió de opinión y terminó por reconocer la inocencia del joven protegido por los dioses.
Entonces le ofreció en matrimonio a su hija Filonoe, llamada por otros autores Antioca ó Casandra y le asoció al gobierno de los estados.
Cuando Jobates murió Belerofonte ocupó su trono.
Los últimos años de la vida del héroe con los cuenta una fábula que dice más o menos así:
“Sus grandes triunfos le hicieron vano y orgulloso en la vejez, y ello le acarreó un duro castigo.
Creyendo que nada podría resistir a su ímpetu, ni monte alguno ser inaccesible al vuelo del Pegaso, tuvo la loca idea de escalar el Olimpo, hazaña jamás intentada por ningún héroe.
Un tábano pico en el camino al brioso corcel y éste derribó al temerario jinete, precipitándole a la tierra.”
¿Murió Belerofonte en la caída?
Desde este momento muy poco o nada se sabe acerca de él.
Unos autores creen que murió del choque, mientras que otros dicen que quedó mutilado y erró, triste sombrío y viejo por las llanuras Alcenas, aborrecido de los dioses y abandonado por los hombres.
El caballo Pegaso pasó a poder de Perseo, y luego se lo apropió el dios Apolo”
Belerofonte dejó 3 descendientes: Isandro, Hipóloco y la hermosa Leodamia, amada de Zeus y madre de Sarpedón que murió en la guerra de Troya.
La bibliografía de Belerofonte es abundante y sería casi imposible enumerar aquí todas las descripciones de su lucha con la Quimera han hecho poetas y escritores, así como detallar todas las obras artísticas que en ella se han inspirado.
No obstante se podría decir que sus hazañas no desmerecen ante ninguna de los demás héroes griegos.
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