CHARLOTTE KING

Charlotte King
La señora Charlotte King puede predecir con antelación la inminencia de un fenómeno telúrico.
De esta forma anunció frente al micrófono de una estación radiofónica, varias semanas antes; que próximamente se iba a producir un terremoto, cosa que sucedió efectivamente el 16 de mayo de 1960 cuando hizo erupción el Monte Santa Elena en el estado de Washington, Estados Unidos de Norteamérica.
Asimismo predijo otros terremotos, como el de 6.7º en la Escala de Richter que se produjo el 17 de enero de 1954 en Los Ángeles, California, Estados Unidos de Norteamérica, además el del 8 de octubre de 1989.
Ella dice que siente agudos dolores en todo el cuerpo, cuando van a suceder estos fenómenos geológicos y los científicos que le han estudiado esbozan la teoría de que percibe las pequeñas variaciones electromagnéticas que ocurren en el ambiente.
Por otra parte en el Japón, que se encuentra dentro de la zona sísmica más activa del mundo, han empezado por estudiar el comportamiento de los animales ante la inminencia de un fenómeno geofísico similar y así se dieron cuenta que antes del terremoto que devastó la ciudad de Kobe el 17 de enero de 1965, y que produjo más de 5,000 victimas humanas.
Los animales huyeron despavoridos, aún los domésticos de sus residencias habituales, los pájaros volaron en bandadas sin rumbo fijo, los perros ladraban ó aullaban desesperadamente, los peces se movían desesperados en sus peceras, etcétera
Por su parte un geólogo de San Francisco, Jim Burkin asegura que 10 días antes de que se produzca un terremoto, los animales se ponen nerviosos y quieren huir.
El científico afirma que la presencia de un mineral llamado magnetita, que se encuentra en la sangre de la mayoría de los animales, podría ser la respuesta a éste increíble fenómeno, ya que éste mineral reacciona a los más insignificantes cambios en el campo magnético de la Tierra, cambios que preceden al movimiento telúrico.
“Hemos estado utilizando la misma sustancia en los magnetómetros para detectar la actividad sísmica en diversas zonas -dice Burkin-; los animales pueden sentir esos pequeños temblores que no sentimos los humanos, por eso se ponen nerviosos, irritables e inseguros”.
¿Será esta la razón? Que los animales irracionales, perciben los sutiles cambios electromagnéticos que ocurren en su entorno, mientras los humanos ni siquiera los notamos.
Mientras los sonidos de frecuencias ultra-altas, que son inaudibles por el humano pueden hacer vibrar una copa hasta romperla; Los sonidos de infrafrecuencias, generan tanta potencia que pueden apagar una vela encendida.
¿Acaso La Biblia tenía razón, cuando señala que durante el sitio de la pecadora ciudad de Jericó, el ejército sitiador hizo sonar sus trompetas y las fuertes murallas de la localidad, se derrumbaron permitiendo la entrada de los ejércitos invasores?
Quizá estas trompetas emitieron infrasonidos de tanta intensidad que pudieron hacer vibrar en resonancia los muros de la bíblica ciudad hasta que los derrumbaron.
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