MITOLOGIA NORUEGA – HULDRA

LA HULDRA NORUEGA
En éste país nórdico existe una mujer que cuenta con las cualidades que cualquier hombre siempre ha deseado: es rubia, le gusta la vida al aire libre y sus ojos azules son tan claros como el cielo; además tiene una silueta que dejaría temblando de envidia a cualquier chica de Las Vegas.
Sin embargo, no es tan perfecta, ya que mide casi 3 metros de estatura y se dice que es tan evasiva como un ciervo, además de que debajo de su larga falda se asoma una cola de vaca.
Huldra, que es a Noruega lo que Drácula a Transilvania y el monstruo de Loch Ness a Escocia, tiene además otro inconveniente: se dice que persigue a los caminantes solitarios y a los cazadores que se internan en los espesos bosques noruegos para llevarlos, prisioneros de sus encantos, a regiones desconocidas.
Huldra, además, es una bruja que tiene el poder de adoptar cualquier forma que desee, ya sea la de una belleza exuberante o la de una vieja horrible.
Cuentan los noruegos que es tan fuerte como El Abominable Hombre de las Nieves, y que es descendiente de los Huldros, una raza súper poderosa que habría surgido de la pareja formada por Adán y Lilith (la falsa Eva)
Aunque Huldra nunca ha sido capturada ni tampoco existen fotos o películas de ella, miles de noruegos afirman haberse encontrado con ella en los bosques.
Otros dicen haber escuchado su dulce voz llamando a su rebaño de vacas: “Lulo, lulo, lu…lo”.
En noruego el vocablo “lulo” se usa para llamar a las vacas, y al parecer es el único sonido que es capaz de emitir la extraña belleza legendaria.
La doctora Birgit Hertzberg, de la Universidad de Oslo, quien es investigadora del Instituto del Folklore, dice que son constantes los reportes de hombres que dicen haber sido seducidos por la gigantesca dama.
“Esos hombres –explica la doctora Hertzberg-, están completamente convencidos de haberse encontrado con Huldra, sin embargo siempre se encuentran con la mujer en las horas del crepúsculo o del amanecer, cuando las luces pueden jugar muchos trucos a la cansada vista de los cazadores o paseantes”
Un incidente muy sorprendente fue el ocurrido a Nils Schmidt, quien, según la información de la policía el 3 de julio de 1950 tuvo un escalofriante encuentro con Huldra.
Nils Schmidt dijo que mientras pastoreaba un rebaño de vacas, vio a la belleza rubia.
Sintió al momento la imperiosa necesidad de seguirla a las profundidades del bosque.
Sin embargo, literalmente lo salvó la campana, ya que en ese instante sonó la campana de una capilla cercana haciendo que Huldra desapareciera; ya que según dice la gente el sonido de la campana es lo único que la gigantesca mujer no puede soportar.
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