PROLOGO

PROLOGO
Desde que el género humano empezó a razonar se planteó las preguntas que hasta la fecha nos siguen inquietando:
“De donde vengo, para que estoy aquí y hacia donde iré cuando muera”
Preguntas a las que su pobre entendimiento, jamás ha encontrado las respuestas y tratando de contestarlas a inventado una serie de mitos, leyendas, prácticas y religiones, y cuyo fanatismo a lo único que le han llevado es a convertirse en el mayor depredador de su propio entorno ecológico, sin tomar en cuenta que la Humanidad entera no es más que un microcosmos interactuando en el enorme macrocosmos que constituye el Universo.
No en balde muy acertadamente y desde antes lo había asegurado el filósofo:
“La Humanidad con todo y sus ilustres: Carlo-Magno, Julio César, Napoleón y demás héroes, no es más que un simple moho adherido a un pequeño grano de arena perdido en un inmenso mar.”
Y supuestamente tratando de encontrar las respuestas ha estado interactuado en forma por demás irregular con Gaia.
Lógicamente debido a su intransigencia o fanatismo tenemos guerras supuestamente siempre en: “Tu Nombre Señor”, y así los hombres se destripan, se matan los unos a los otros, no importando que sean viejos, mujeres, o niños inocentes, en guerras sangrientas aparentemente defendiendo “al verdadero Dios” acorde con lo que su fanatismo les sugiere.
De esta manera tenemos a musulmanes contra judíos en el Oriente Medio, a católicos contra protestantes en Irlanda del Norte, a musulmanes contra católicos en el Timor Oriental, a Croatas contra Serbios en la que fuera Yugoslavia, a Jaínos contra Hindúes en el norte de la India, etcétera.
Sin embargo dicen que es de sabios reconocer que la Iglesia (cualquiera que ésta sea) es una obra humana y como el ser humano comete innumerables errores, también su iglesia es perfectible, mientras que la única doctrina es la del Perfecto y Creador del Universo “El Dios Verdadero.”
Todo esto lo lleva a cabo el hombre sin tomar en cuenta que en un momento dado, y debido a que la propia Naturaleza se puede regenerar por si misma como ya ha sucedido en otras ocasiones, simplemente podría prescindir del Género Humano, y generar nuevas especies que no le atacasen como los hombres lo estamos haciendo, y aquí debemos recordar la desaparición de los dinosaurios, de la destrucción de la espléndida civilización de Mu, con todo y sus 64 millones de habitantes, o la de la Atlántida y otras así por el estilo.
Bastantes de las agresiones que constantemente le producimos a nuestro planeta que se pueden narrar fácilmente, y así podemos ver que cada día, se botan al mar barcos-fábrica más grandes que con sus colosales redes de arrastre, recogen inmensos cardúmenes de toda clase de productos marinos, no importando si son grandes, pequeños o madres preñadas, tal y como si nunca se fuesen a terminar.
Luego están los enormes buques transportadores del petróleo crudo que encallan o se parten derramando en los mares, incalculables cantidades de tan terrible contaminante, y así acabando con numerosas especies marinas, e impidiendo su resurgimiento.
Además el inmenso río Amazonas, que contribuye a regular el clima del globo terrestre, está siendo contaminado mortalmente cada día más con mercurio que usan los buscadores de pepitas de oro, para refinar el áureo metal que se encuentra en sus orillas y como es bien sabido el mercurio es un metal muy venenoso, está matando muchas de las especies de su fauna local, que al ser consumidas por sus habitantes les producen numerosos daños y hasta la muerte.
También estamos quemando ya sea con conocimiento de causa o en forma accidental inmensas secciones de los bosques, a fin de tener terreno para el sembradío, con el consiguiente aluvión producido por los ríos, del valioso mantillo vegetal, que posteriormente es derramado por estos al mar, produciendo la cada vez mayor degradación de los invaluables terrenos, que antiguamente al estar cubiertos por selvas, ayudaban e regular el clima Global.
De igual forma estamos contaminando constantemente sus ríos, lagos y mares al arrojar los deshechos de las inmensas fábricas y de las inmundas cloacas de las ciudades, más gigantescas cada día.
Y como si esto fuera poco, cada día arrojamos a la atmósfera una gran cantidad de fluoruro-carbonos (contenidos en los aerosoles) que van agrandado el inconmensurable agujero que ya existe en el Polo Norte de nuestra protectora atmósfera y permitiendo con ello el paso de los letales rayos ultravioletas provenientes del Sol, que podrían causarnos un sinfín de enfermedades, amén de mutaciones genéticas impredecibles.
Asimismo cada día emitimos más cantidad de monóxido de carbono producido por nuestras innumerables fábricas, automóviles y nuestra propia respiración, todo lo cual está provocando el calentamiento de nuestro planeta con la consiguiente fundición del hielo acumulado en ambos polos y cuyas consecuencias resultarían catastróficas pues al elevarse el nivel de los océanos la inmensa mayoría de las grandes metrópolis ubicadas al nivel del mar, quedarían sepultadas por las aguas oceánicas.
O por el contrario quizá al elevarse la temperatura del mar, el cielo se cubriría de impenetrables mantos de nubes provocando con ello el oscurecimiento del Sol y por ende la llegada de una nueva Edad Glacial.
Así mismo también estamos contaminando nuestra amada Tierra, en forma radioactiva detonando bombas atómicas en su superficie (como en las ciudades de Hiroshima y Nagasaki en el Japón por Estados Unidos de Norteamérica), o en su interior (las bombas de hidrógeno detonadas en el desierto de Los Álamos, Nuevo México también por el ejercito del mismo país), ó en sus mares (como en el atolón de Bikini por los mismos norteamericanos) y en (las islas de Mururoa por Francia), o en su atmósfera (como las pruebas en el desierto de Nuevo México, por el mismo país norteamericano) y la inmensa emisión de radioactividad lanzada a la atmósfera de todo el mundo, debida al accidente de Chernobyl en la ex Unión Soviética.
Por todas estas razones y tomando en cuenta que el hombre y su Mundo son parte de un entorno ecológico común y lo que hace el uno provoca, una reacción en el otro y que más tarde o más temprano, éste maravilloso planeta que habitamos; nos podrá pasar la factura.
Cosa que no podemos pensar como una utopía, pues ya lo estamos sufriendo, pues no debemos olvidar que cada día el clima se vuelve más inestable, día con día hay más y más poderosos ciclones (en el Atlántico) o tifones (en el Pacífico, como se les quiera llamar), recordemos el llamado Wilma y los actuales Alfa y Beta;
Además de que cada día hay más y más destructivos terremotos como el reciente de Pakistán que dejó más de 40,000 muertos, además se han incrementado enormemente el número de trombas en las planicies norteamericanas y en los océanos, o la erupción de mayor número de volcanes, más corrimientos de las placas tectónicas que producen los devastadores “tsunamis” con la imponente cantidad de víctimas mortales que el último de ellos produjo, (más de 300,000 muertos y desaparecidos).
No debemos olvidar que según los expertos señalan, el fondo del océano Pacífico es la parte más delgada de la corteza terrestre y quizá por las pruebas atómicas realizadas ahí, se haya provocado el corrimiento de las placas tectónicas produciendo el mencionado desastre humano principalmente en las islas de Oceanía.
Aunado a todo esto cada día tenemos una mayor cantidad de lluvias ácidas que producen el gran crecimiento de los lagos y ríos, arrastrando con ellos las poblaciones ribereñas por completo, con todo y sus víctimas humanas, así como sus habitaciones, sus animales domésticos, y en general todas sus pertenencias.
Pero eso no es todo, las aguas estancadas llenas de cadáveres insepultos, animales muertos y en descomposición están haciendo que proliferen enfermedades cutáneas y gastrointestinales entre los pocos sobrevivientes; así como causando mutaciones en la enorme cantidad de mosquitos, mismos que han proliferado en forma alarmante y que ahora propagan virus que han saltado la barrera entre las diferentes especies y de esta manera una enfermedad que antes afectaba únicamente a ciertas aves; ahora también infecta al Ser Humano (la llamada gripe aviaria) enfermedad que si no es tratada a tiempo, provoca la muerte inexorable del paciente contaminado, y que eventualmente podría causar una pandemia con sus irremediables consecuencias y más muertes, que las producidas en el Medioevo por la llamada “Peste Negra”.
Por cierto del Polo Austral se ha desprendido un témpano más grande que la Isla continente de Australia.
Todas estas son algunas de las razones que me han motivado a llevar a cabo esta modesta recopilación para ver si es posible que por fin pongamos en práctica la sentencia Socrática que a letra dice:
“Conócete a ti mismo”
Y en lugar de estar buscando en otros lados lo que nunca podremos comprender, debido a lo limitado de nuestro conocimiento, mejor tratemos de conocernos a nosotros mismos; para de esta manera poder contribuir aunque sea con nuestro granito de arena, a la comprensión de nuestro entorno ecológico y tratar de modificarle lo menos posible, y así no sufrir la respuesta a la depredación que hacemos a nuestra “Amada Tierra” puesto que como sabemos es la única que tenemos y no olvidemos que Yuri Gagarín el primer cosmonauta soviético irónicamente, al salir de su vehículo espacial declaró
“He salido hasta el espacio exterior y no he encontrado el Cielo”
Respuesta mordaz pero al fin y al cabo era una contestación a los periodistas que le acosaban con preguntas acerca de lo que había observado en su viaje al espacio exterior, y como sabemos, cuando menos hasta el presente, no podemos vivir en otro lugar que no sea éste “Nuestro querido Planeta.”
Muchas gracias amables lectores por seguir los pensamientos expresados en forma escrita por este modesto narrador y cuentista.
Manuel Arturo Ortiz y Nava
Leon de los Aldama, Guanajuato
(Siglo XXI)

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