LOS FANTASMALES ANIMALES DE GUZIK

LOS FANTASMALES ANIMALES DE GUZIK
Guzik, fue un humilde sujeto que nacido en Raczna, cerca de Cracovia, de joven fue un obrero curtidor.
Pero muy pronto se manifestaron a su alrededor varios fenómenos inexplicables, como ruidos insólitos, desplazamiento de objetos sin una causa aparente y formas fantasmales, que asustaban a sus compañeros.
Un espiritista polaco, W. Chlopicki, al conocer los hechos se propuso experimentar con el joven y encontró en él grandes facultades para actuar como médium.
Entonces Guzik abandonó su trabajo, para dedicarse a actuar como un sujeto metapsíquico.
Al comienzo lo hizo en numerosos círculos espiritistas polacos de carácter privado, en los que el ambiento era muy favorable al desarrollo de sus facultades, aunque el control que se ejercía en ellos, excesivamente mediocre, con toda probabilidad lo incitó, a cometer ciertos fraudes, bastante burdos y anodinos.
Sin embargo tiempo después se marchó a San Petersburgo a donde había sido invitado por el consejero de Estado Ruso Alexandr Aksakov.
Un tiempo más tarde fue sometido en forma voluntaria a estudios científicos por la “Sociedad Polaca de Estudios Psíquicos”.
En los años de 1922 y 1923, Guzik acudió a Francia, en donde bajo la dirección del doctor Geley, ofreció unas 80 sesiones en el “Instituto Metapsíquico Internacional” asambleas a las que asistieron numerosas personalidades del mundo científico y literario, y como resultado de tales deliberaciones, se publicó el célebre “Manifiesto de los 34”, que afirmó la autenticidad de los fenómenos, como los siguientes:
“Detrás del médium se formaron unas luces muy bonitas y, lejos de él, entre 1 metro y 1½ metros.
Los sujetos controladores del experimento fueron tocados y besados, más tarde una esfera nebulosa fosforescente del tamaño de una cara, se aproximó a M. Ageorges y al doctor Osty, hasta llegar a estar muy cerca de ambas cabezas.
Los dos distinguieron con toda claridad, un rostro luminoso bien formado.
Luego, según declaración de Osty
“Cerca de la cabeza del médium se encendieron unas luces fosforescentes, que avanzaron hasta los testigos del fenómeno.
Me sentí besado por una boca húmeda, como si fuera humana, y vi unos labios luminosos que se apartaban suavemente de mí, murmurando algunas palabras en un idioma extranjero.
La masa luminosa aumentó enseguida de superficie parecía tener de 10 a 15 centímetros de altura.
Se dirigió M. Ageorges, el cual anunció inmediatamente que tenía frente a sus ojos ¾ partes de un bello rostro luminoso de hombre, del que veía los ojos, la nariz, el bigote y los labios…
Uno o dos minutos más tarde, se aproximaron a mí fulgores indeterminados, me sentí besado en la frente y en la cabeza y mis mejillas fueron acariciadas por manos humanas.
Otros numerosos y vivos contactos se sucedieron precipitadamente sobre mi rostro, mi cabeza y mis hombros.
En el curso de numerosas sesiones siguientes los experimentadores tenían la impresión de entrar en contacto con formas de animales.
Como estas no iban acompañadas de fenómenos luminosos, sólo se podían apreciar por el tacto y el olfato.
La mayoría de aquellas formas recordaban perros, gatos y ardillas, sus roces daban la impresión de que se trataba de animales vivos y no de pieles o animales disecados.
Además, estos animales, a veces, acariciaban, lamían, mordían o arañaban.
En otra sesión se notó la presencia de un perro mediano.
Todos los asistentes percibieron el intenso olor característico de un perro mojado, se escuchó su respiración jadeante, tan propia de esos animales cuando corren tras una presa, y la misteriosa entidad rozó a Xavier Leclainche, pasó por entre sus piernas, luego bajo su silla y al fin detrás de él.
En ese momento se despertó el médium, y el olor percibido desapareció al instante.
Luego en otra de las sesiones tras una breve espera se manifestó una forma animal, con su olor característico, los controladores tuvieron la impresión de que se trataba de un perrito, que saltó sobre sus sillas, después sobre sus rodillas y les rozó y acarició, dando muestras de querer también jugar con las sillas, etcétera.
Posteriormente en otra sesión los sujetos controladores notaron la sensación de tener a su lado un gran perro, y después el doctor Rehm que es un hombre corpulento y de gran peso notó que alguien tiraba violentamente de su silla, desplazándola unos 75 centímetros, por lo que concluyó que se empleaba una fuerza considerable.
Después algunas sillas y sillones fueron removidos ruidosamente detrás del círculo de experimentadores, una mesa muy pesada con cubierta de mármol y situada detrás del médium fue desplazada 60 centímetros.
“Curiosamente los controladores oyeron antes del comienzo de los fenómenos, como el ruido de algo que hirviese a los lados y detrás del médium.”
No les cupo la menor duda que se trataba del centro emisor de las fuerzas actuantes.
En otra de las sesiones el médium dirigió la mano de Lady Lodge, hacia atrás y como ella misma lo explica:
“De improviso, el médium echó mi brazo hacia atrás; yo seguía sujeta a su muñeca, con mis dedos enlazados a los suyos.
Me hizo tocar con la mano un cuerpo erecto que se hallaba detrás de mí.
Era sólido y estaba cubierto de pelos o pelaje parecido al del pecho de los perros
¡Cuan sorprendente fue advertir la presencia de aquel ser detrás de mi!
“El sombrero, que lo había dejado sobre uno de los cojines del sofá, lejos del alcance de todos, salió proyectado por encima de mi cabeza y fue a caer ante Oliver Lodge.
“Lo que más me impresionó de aquella sesión fue el hecho de tocar aquel ser que estaba de pie detrás de mi silla, cubierto de un vello espeso y erizado.
Pasé mi mano sobre una superficie de un pie aproximadamente.
El ser parecía cariñoso”
En otra de las sesiones sobre el suelo se extendió una masa uniforme de aserrín.
Durante toda esta sesión, M. Ginisty percibió contactos repetidos y claros en la espalda, el brazo y el hombro izquierdos.
Notó como rebuscaban en sus bolsillos, luego fueron movidos los lápices que había sobre una gran mesa situada detrás del médium.
Después de la sesión se encontraron huellas de aserrín en los lugares en que M. Ginisty había sentido contactos, especialmente en la parte inferior de la espalda.
Sobre el suelo se observaron huellas que recordaban las de un perro de tamaño mediano.
“En una hoja de papel blanco, que había sido puesta sobre la mesa, junto con los lápices, se encontró dibujada una “S” mayúscula.”
¿Acaso los asistentes a esas sesiones experimentales, sin saberlo se habían puesto en contacto con Satanás, por lo de la “S” mayúscula y el sujeto velloso y erizado?
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2 comments ↓

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The martial-arts star Robin Shou directed “Red Trousers” as being a showcase of Hong Kong stunt craft then when a tribute to prospects that have the power. It must be noted that he also would like to pay tribute to himself (with his fantastic fatless body). The film is really a assortment of interviews with action legends and current stunt artists interwoven with — though “stapled to” might be similar to it — scenes from the short martial-arts film together with making.

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