UNA POSESIÓN DEMONÍACA

UNA POSESIÓN DEMONÍACA
Por Emmanuel Swedenborg
En opinión de Emmanuel Swedenborg (filósofo Sueco del siglo XVIII), durante un período, entes positivos y negativos procedentes de una dimensión paralela el “ying” y el “yang” orientales, o las fuerzas opuestas que según la física dominan el Universo (el principio de armonía y el de entropía) se disputan el ánima de una persona muerta.
El problema, según el parapsicólogo Alan Vaughan, surge cuando ésta lucha se inicia mientras el individuo aún está vivo, dando lugar al fenómeno de las posesiones.
A continuación transcribo, lo que es tomado literalmente de un estudio hecho por J. García Font, llamado “Manía Divina y Posesión Diabólica”, publicado por la Editorial Plaza y Janés, el año de 1978 en Barcelona, España.
Se trata de un exorcismo que llevó a cabo el extraordinario Justinus Kerner, médico, poeta, ocultista e hipnotizador alemán, contra un conjuro hecho en Olga, la hija de un humilde campesino que acudió a su consultorio en la ciudad de Weinsberg.
“Cuando Kerner se halló ante la hija del campesino, utilizó a modo de tanteo previo, sus pases magnéticos.
Aseguraba el médico que la emisión de un fluido positivo, quizá podría barrer la nube maléfica que se había introducido en aquella muchacha.
Pero ocurrió que la joven o, mejor dicho la fuerza que en ella se había albergado, empezó a reír burlonamente e imitar los gestos del médico, de modo que éste experimentó la desagradable sensación de que reflejaban de nuevo hacia él sus emisiones magnéticas, pero con signo cambiado, con efectos conturbadores y negativos.
Se había producido un fenómeno de rechazo para el que Kerner, mas adelante, había de acuñar la expresión de “reflejo de rechazo caco-magnético”.
Intentó varias veces el mismo procedimiento, pero al fin desistió.
Lo mejor sería intentar otra cosa. Kerner sabía bien que interesaba que la potencia oculta – se manifestase -. Se colocó tras la campesina, y se concentró, procurando vaciar su mente de toda representación.
Se oyeron extraños ruidos. ¿Se producían en el interior de la muchacha o en la habitación?
Kerner permanecía impasible…
Una voz opaca extraña, sonó cerca de él.
-Vamos, vamos, matasanos, no te las des de santurrón…
-Aquí hay moza fresca…
-Su padre la ha puesto en tus manos…
-No seas hipócrita…
-¡Dale un pellizco…!
Kerner preguntó:
-Dime tu nombre.
-Si has empezado a manifestarte, algo persigues…
-Te presto atención, te escucho…
-Puedes llamarme lagarto, sapo o salamandra, poco importa…
-No puedo hablar con los animales…
-Pero aunque no me digas el nombre, empiezo a conocerte, eres un cobarde que se esconde en la fragilidad de una muchacha…
-¡Necio! ¡Mal nacido!… Llamas fragilidad a la que ostenta redondeces apreciables…
-Si te atreves con ella…
-Te diré mi nombre…
-¡Vamos!…
¿A que esperas?…
Kerner se concentró, procurando mantener un absoluto dominio sobre el vacío que había conseguido en su interior.
Esa actitud era la condición exigida para dominar aquella extraña potencia.
-¡En nombre del Señor de los cielos te conmino a que digas tu nombre…!
-¡El te creó…!
-¡El te llamó a la existencia dándote un nombre!
-¡Dilo!
-Voy a darte un nombre para que sólo tú lo uses, pues hemos de hacernos buenos amigos.
-Te haré confidencias acerca de ciertas aventuras de tu madre que habrán de gustarte…
-¡Tu nombre…!
-¡Jael…! ¡Jael…!
Kerner lanzó un suspiro.
¡Lo había logrado!
¡Había provocado una verdadera inducción magnética…!
Tenía el pleno convencimiento de que a través de las conversaciones podría orientar su acción de modo eficaz contra aquel invasor del alma de una campesina.
Quizás hallaría su punto flaco.
Porque cabe suponer, entre los defectos e imperfecciones de los demonios, ciertas debilidades…
-¿Que persigues al penetrar en esa pobre muchacha…?
-Mostrar el poder de nuestro imperio.
-Triste cosa es manifestar así tu presencia.
-¿Has de anular a una simple moza de ordeño y establo?
-Es la elegida por el Antro.
-Mi presencia es un privilegio para ella.
-Tus favores infernales convierten al ser humano en un animal estúpido y delirante.
-¿Que dices matasanos…? Puedo demostrarte que ésta “chicarrona” es una de las mujeres más inteligentes y dotadas…
-Jamás lo creeré… Puedes con ella porque es una imbécil y soñadora… persigue novios en las sombras de los establos…
La muchacha lanzó un grito horrísono, espantoso y empezó a convulsionarse de modo increíble.
Kerner sabía lo peligroso que era aquel diálogo.
Era fama que, en las pláticas con el demonio invasor, éste puede introducirse en el interior del propio exorcista.
Estaba convencido de que, durante los tratamientos de posesos y en las ceremonias que se efectúan para expulsar a las potencias inferiores, se forma una peculiar nube magnética que envuelve al poseso y quien se dirige a él o a su espíritu.
Y de modo extraño e incomprensible, se llega incluso a una fusión de psiquismos.
Con todo en aquellas circunstancias, no podía hacer otra cosa.
El demonio Jael había rechazado con fuerza todos los fluidos que Kerner intentó enviar a la posesa…
La debilidad del malvado podía hallarse quizás en su fuerza, en su poder…
Por ahí debía intentarse…
-¡Confirmas lo que digo, Satanás!… ¡Ese es tu bajo poder!
-¡Maldito!… ¡Te lo demostraré!… ¡Verás!…
Rugió el terrible espíritu desde los labios de la muchacha.
La joven dio una extraña voltereta por los suelos entre mil contorsiones, como un payaso de feria, y quedó sin sentido. Kerner se apresuró a abrir una ventana para que desapareciese el insoportable hedor que había dejado el diablo en la estancia…
Desde aquel momento, la joven Olga, no sólo retornó en sí, sino que mostró un ánimo despierto y una perspicacia nada común.
Según Kerner, ella aconsejó a su familia que se trasladaran a otro lugar, donde prosperaron notablemente y la chica casó ahí con ventaja.
De vez en cuando, el magnetizador recibía una cesta de manzanas o alguna “Jarrita” de miel de un buen padre agradecido…”
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