POLTERGEIST EN LA FARMACIA “LA ENCANTADA”

POLTERGEIST EN LA FARMACIA “LA ENCANTADA”
Según el informe hecho a Emile Tizané, en una gendarmería francesa por el farmacéutico Monsieur Michel Gardier, este firmó su declaración y testificó lo siguiente:
Es completamente cierto que en mi casa han sucedido varios hechos anormales del 10 al 28 de diciembre de 1929, para comenzar de nuevo el 3 de enero de 1939, tras una interrupción de seis días:
Martes, 10 de diciembre de 1929, en el laboratorio cayó un tubo de estufa; intenté colocarlo otra vez en su sitio, pero no tuve éxito.
Puse el tubo encima de un mueble que estaba cerca y, por tercera vez, el tubo cayó al suelo sin que pudiera explicarme como pudo suceder tal cosa.
Miércoles, 11, cuando la criada salía de la estancia, las cajas de pastillas y de sellos que estaban sobre una estantería cercana al tubo se cayeron delante de la mujer, creí que sería debido al portazo, pero las cajas volvieron a caer luego varias veces.
Jueves 12, hacia las 8 horas, igual que el día anterior.
Cayeron 2 tarros, con una ½ hora de intervalo, siempre en la misma pieza.
Viernes 13, en el transcurso del día cayeron 5 o 6 tarros de la estantería ya citada.
El sábado, día 14, domingo 15 y lunes 16 pasaron sin incidentes.
Martes 17, hacia las 17 horas, la criada estaba haciendo la limpieza en la Farmacia cuando cayó detrás de mi esposa y yo, un tarro de 2 litros.
También cayeron al suelo varios frascos de polvos.
La criada seguía en la sala, aunque en el lado opuesto.
Fui a hablar con el párroco, quien me entregó unas medallas de san Benito, que he puesto sobre las estanterías amenazadas.
Miércoles 18, en la farmacia, alrededor de las 17 o las 18 horas, cayeron los tarros de polvos, a pesar de las medallas, algo más tarde, en el laboratorio, cayeron sobre la cabeza de la criada 2 botellas de un litro, una botellita vacía y un mortero.
Jueves 19, en el laboratorio cayó un tarro de 2 litros, el cual contenía 2 kilos de naftalina y que, vacío pesaba 2 kilos.
En su caída esquivó un mueble antes de romperse a 2 o 3 metros de distancia del punto sobre el que hubiera debido caer normalmente.
Una botella vacía que estaba en el suelo dio un salto para caer en el mismo sitio, con el consiguiente estrépito.
Un tarrito de alcanfor en polvo, que estaba por el suelo, atravesó 2 habitaciones para ir a estrellarse contra una puerta situada a 5 o 6 metros de su punto de partida.
Otro tarrito, que se hallaba sobre una estantería situada detrás de una pila de sacos, salto por encima de éstos para irse a romper en medio de la pieza.
Todos estos hechos parecían tener como objetivo a la criada, que trabajaba en la pieza contigua.
Viernes 20 el señor párroco de Saint Emile., bendijo la casa alrededor de las 9 horas, 5 minutos más tarde, un tarro fue a romperse cerca de la puerta de la sala en donde estaba reunido todo el mundo.
Sábado 21 me dirigí a saint Emile. Entre las 9 y las 5.
La criada hizo la limpieza de la farmacia; detrás de ella cayeron de una altura de 1½ metros y causaron gran ruido, 2 litros de “vino de Breyne”, unos paquetes y una balanza de precisión metida dentro de una campana de cristal.
No se rompió nada.
En el laboratorio se abrió un armario, del que cayeron muchos paquetitos.
Lunes 23, siempre entre las 5 y las 9 examine mis tarros y advertí que faltaba uno de 2 litros
Lo busqué por toda la casa y lo encontré sobre una pequeña estantería del laboratorio.
Había salvado una distancia de 7 u 8 metros.
Mi hijo Antoine, que había venido a visitarme, me aconsejó que despidiera a la criada, puesto que los fenómenos parecían producirse por causa de ella.
Dos minutos antes de su marcha, la familia, que estaba reunida en la farmacia, vio llegar de un salto mi sombrero.
Lo volví a colgar, pero el sombrero dio un nuevo salto y pasó rozando la cara de mi hijo.
Desde que se marchó la criada no se volvió a producir otro incidente y se restableció la calma.
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