ACCIDENTE A UN OVNI EN LA EXUNIÓN SOVIÉTICA– Recabado por Manuel Arturo Ortiz y Nava – León de los Aldama, Guanajuato.

<ACCIDENTE A UN OVNI EN LA EXUNIÓN SOVIÉTICA.
Recabado por Manuel Arturo Ortiz y Nava
León de los Aldama, Guanajuato.

En la revista soviética Znaniesila apareció un artículo escrito por Víktor Deminov en el que según la traducción de Nicolás Nikonof se narra la caída de un OVNI a orillas de un lago soviético y lo describe de la siguiente forma:
Estaba un embudo inexplicable, situado a la orilla de un lago, a escasa distancia de la frontera sur de Karelia.
El guardabosque Vasili Brodski fue quien lo descubrió y dio aviso a Leningrado, es de notar que el día anterior el mismo Vasili Brodski había hecho el mismo trayecto sin notar nada anormal.
Pero luego del incidente solicitó a sus superiores el envío de especialistas y de buzos.
Llegó de Leningrado una expedición dirigida por el profesor Víktor Deminov, y su informe consigna los hechos de la forma siguiente:
“A orillas de un lago de forma oblonga, descubrimos un hoyo, un enorme trozo de tierra había sido arrancado de una de ellas.
La excavación medía cerca de 30 metros de largo, algo más de 15 metros de ancho y 3 de profundidad.
El hielo estaba roto y grandes bloques del mismo flotaban sobre la superficie.
Cerca del agua se advertía la huella de un objeto desconocido y de peso considerable; el pasto había sido arrancado y esparcido; el lugar estaba liso como planchado”
Un buzo especializado, empezó el estudio cuidadoso de las profundidades, así constató la presencia de una masa de tierra lanzada hacia arriba, amen de trozos de pasto congelado, tal parecía como que una potencia desconocida lo hubiese trasplantado al fondo del lago, esta masa formaba una estrecha y larga tira que se prologaba hacia el centro del embalse, su longitud alcanzaba casi los 100 metros, fuera de esto nada había alterado la situación del fondo del lago.
Los científicos de Leningrado, advirtieron que un misterioso objeto había golpeado la ribera, y que después de rebotar y deslizarse sobre el agua se había fundido.
El objeto incomprensible, luego de alcanzar una pasmosa velocidad, golpeó la ribera en ángulo y probablemente rebotó después como una piedra plana que fuese lanzada, sobre la superficie del agua.
Bajo el hielo, el buzo localizó a cierta distancia, y en la misma dirección que la faja de tierra, una prominencia de 1.½ metros de alto,
“Como si un cuerpo hubiera chocado contra el suelo antes de detenerse…”
Fuera de esto, el fondo no presentaba ninguna particularidad.
El misterioso artefacto parecía haberse volatilizado o desintegrado totalmente.
El detector de metales permaneció inalterable, ni en la superficie, ni debajo del agua, sin embargo se encontraron variaciones cerca del túmulo que acabamos de mencionar.
Al regresar a la superficie, uno de los buzos hizo caer un bloque de hielo que se encontraba en la superficie congelada.
¡El lado inmerso del fragmento era verde esmeralda!
Cabe tratar aquí de impregnación, pues la impresión cromática era de varios centímetros de profundidad.
Recién llegado a Leningrado, Víktor Demidov entregó a sus amigos del laboratorio los elementos del material recogido.
Nada tenían que ver con el accidente del lago las explosiones de cohetes, los relámpagos esféricos, ni los meteoritos.
Se consideró prudente no hablar de la caída de un aparato de origen cósmico desconocido, sin embargo esta fue la hipótesis de muchos investigadores.
Varios hechos hacían suponerlo.
Primero los químicos que estudiaron unos aparentes granos de mijo comprobaron que estos tenían un intenso resplandor metálico, en el espectro infrarrojo del polvo obtenido al triturar dichos granos, se notó la ausencia de una banda de absorción característica de toda combinación orgánica.
Por otra parte, demostraron tener una resistencia inimaginable, sumergidos en un baño de ácido sulfúrico concentrado, mezclado con ácido fluorhídrico, capaz hasta de disolver el vidrio, no sufrieron alteración alguna.
El polvo obtenido al triturar los granos de origen desconocido, resistió también al ácido muriático.
¡Esto demostró que los granos de origen orgánico no eran de formación natural!
Los bloques de hielo impregnados de color verde, fueron estudiados por los glaciólogos, observaron que bajo fuerte presión, el color se tornaba en azul pálido, pero quedaron perplejos al constatar que sólo la parte sumergida presentaba éste fenómeno de coloración inusitada.
Concluyeron así sus análisis:
“Los elementos encontrados en el hielo derretido no permiten explicar la coloración mencionada”
¿El aterrizaje forzoso del ovni se había producido por falta de “energía verde”?
Sigurd Armond estaría dispuesto a afirmarlo, y a agregar que la tripulación del aparato no habría logrado sobrevivir en nuestro planeta.
Probablemente fuera ésta la razón por la que las huellas materiales de la nave aterrizada fuesen casi inexistentes.
¿Extraño, no?
+++++

2 comments ↓

#1 Lida on 10.31.16 at 4:38 am

Some genuinely interesting info, well written and loosely user friendly.

#2 manuel on 10.31.16 at 4:03 pm

YOU ARE VERY NICE FOR READ ME. THANKS.

Leave a Comment